Aún se confunde, o muy pocos se encargan de tratar de aclarar, que la violación no tiene un género perpetrador, más allá de las estadísticas (que como decía Eco es la práctica que diría que 4 personas comen un pollo cada una, hasta en el caso de que una sola coma los cuatro y las restantes tres, miren), la violencia sexual no pasa por el instrumento con la que se lleve a cabo. Una vagina, puede ser tan eficaz, como un pene u otros instrumentos que se usen para señorear, someter, desde una posición ventajosa de poder, por sobre un menor que no tenga poder de decisión, así se trate de su propio cuerpo. El estado, mediante sesgadas facciones de interés, que hoy reclama a los actuales adultos que no cometan actos abusivos, como un piropo descortés o una gestualidad que atente ante lo que otro considere una acción cosificante, es el mismo que permitió, generó e impulsó, apañando, con su indiferencia, que los que fuimos niños algunas décadas atrás hayamos sido creados bajo la impronta de realizarnos lo antes posible, impulsando a que fuéramos, entre tantas barbaridades, víctimas de prostitutas que en aquel entonces, legalizadas y prestigiadas en su oficio, se nos rieran al querer creer que queríamos tener una primera vez con ellas, cuando en verdad estábamos siendo ultrajados. El mismo estado que cerró esas whiskerías que antes reinaban, al oscurecer la ciudad, bajo el guiño, cómplice y sarcástico del adulto, se constituía en la escuela, en donde en vez de la actual impartición de educación sexual, se violaba, sistemáticamente al menor. Un estado, que pese a cambiar, insistimos, por intereses facciosos, su perspectiva en cuanto a la sexualidad pública, concomitantemente, debe escuchar a los que fuimos sus víctimas, por acción u omisión, además de exigirnos, como nos hace, la adaptación a nuevas reglas culturales, que a la velocidad de la luz se plasman en la normativa.


Quién supo alguna vez, entre tantas cosas, expresar "no nos manejamos por twitter, facebook, y la puta madre que lo parió” (Colombi, R. Declaraciones vertidas por radio dos, 5 octubre de 2012) bien podría agregar que tampoco hace política ni por WhatsApp o telegram y que tales diferencias son solamente, de estilo, de impronta, de perfil. Sin embargo, sí a estas sutilezas le agregamos que, en su retorno, tiene previsto, el señoreo, es decir el manejo de la cámara alta provincial, en donde el peronismo divido en dos facciones claras, le permite negociar (como ya lo hizo a fin de año) a bajo costo, para tener mayoría y de tal manera y por sobre todo, condicionar, en el buen sentido, institucionalmente, a la justicia, el regreso de Ricardo, no es entonces, un retorno de las bien merecidas vacaciones esteñas o de donde fuere, casi inercial o ramplón, es antes que nada la rúbrica de la omnipresencia del alter ego del actual, su contracara, el otro posible y real, que puede constituirse tanto en soporte como en aniquilamiento por la siempre odiosa y oprobiosa comparación.


Luego de dieciséis años de desierto y fracaso en materia de arte y cultura en la Ciudad de Esquina, cual ave Fénix resurge desde las cenizas y va camino a convertirse en Polo Cultural y de referencia en el norte argentino. Por primera vez, Esquina será testigo y disfrutará de la llegada de artista Mario Quinteros, oriundo de la ciudad pero olvidado por los propios, reconocido a nivel nacional y planetario.


John Dalton fue quien identifico la afectación que padecen algunas personas para distinguir cualquier color, llamada daltonismo en honor a su descubridor. El grado de afectación es muy variable y oscila entre la falta de capacidad para discernir cualquier color, -acromatopsia-, y un ligero grado de dificultad para discriminar matices de rojo, verde y ocasionalmente azul que sí son capaces de discriminar las personas con visión normal del color o tricrómatas.


He aquí la declaración que Jacques Alain Miller hiciera en Bogotá, en el seminario que sostuvo en 1998. Los analistas “somos profesionales liberales”. Dejemos la consideración genealógica, que nos lleva a los hombres libres de la Antigüedad, o la distinción medieval del trívium y el cuadrívium. Más bien entremos al sentido de aquel dicho, cuando se separa del “consejero del príncipe”, del experto, del spin doctor.


El sofista Protágoras tomó como alumno a Evatlo con la condición de que éste no le pagaría hasta que hubiera ganado su primer juicio. Pero el discípulo no consiguió ganar ninguno, por lo cual Protágoras lo demandó. El argumento que utilizó es el siguiente. "Debes pagarme, porque si vamos a los jueces, pueden ocurrir dos cosas: o tú ganas el pleito, y entonces deberás pagarme según lo convenido, al ganar tu primer pleito; o bien gano yo, y en tal caso deberás pagarme por haberlo dictaminado así los jueces".


La economía funciona por expectativas pero también por presente cotidiano, por "bolsillo" en términos de la calle, y ese presente se deteriora cada día más por el embate de tarifazos y aumentos continuos que hacen a una inflación con mucha vida propia. Por Esteban Concia.


Los analistas de la AMP se esfuerzan en un cometido: pasar a la Acción Política, entendida como Acción Lacaniana. Para ello se parte de un examen de actualidad, de amplitud variable:lo europeo, lo nacional, hasta lo global. Por Antonio Aguirre Fuentes.


Cuando desde estas columnas lo consigamos como “Uno de los siete sabios de Corrientes”, Yampey con su enorme sabiduría musito una sonrisa, tal como nos tenía acostumbrados cada vez que podía recordarnos de la importancia de la cosmovisión guaraní, en su condición de antropólogo cultural, en su calidad de heredero del acervo más preciado de la tierra sin mal, pero por sobre todo, en su calidad y candidez de persona, sabía muy dentro suyo que las cuitas comunicacionales necesitan a veces de títulos que llamen la atención, de hipérboles contundentes, sin embargo el haberlo considerado de tal modo, y en su caso, no era una exageración, en todo caso un humilde reconocimiento. Conocedor del alma humana, y por ende de sus riquezas como de sus miserias, Yampey fue el único de la mesa histórica desde donde nos contemplaba, que rompió el cerco, que tuvo la grandeza y el tino de preguntar que sucedía en-rededor, teniendo en claro que el resto de sus contertulios nunca haría cosa semejante, sin por ello, juzgarlos a estos; “Son así” nos decía con un dejo de tristeza, a sabiendas de lo que podrían estar perdiéndose sus parroquianos de siempre. Al tomar conocimiento de la nota que a modo de homenaje transcribiremos, no fueron pocos los que pretendían ese “título supuesto” de sabio correntino, que nos había surgido el consignar para la vida y obra de Yampey. En medio de la polémica suscitada, muy por debajo nos miró fijo y nos dijo “Levanto polvareda”. Ojala que todos y cada uno de los que hayamos conocido a Yampey, tomemos como referencia su calidad humana, así nos obligaremos a no extrañar su presencia física, pues su legado es enorme, sideral, siendo parte, sin duda alguna, de las páginas más destacadas de nuestra historia.


Para J. Lacan el síntoma es una manera que encuentra el sujeto de gozar. Gozar que no es placer, sino una satisfacción paradójica que implica a las pulsiones parciales y conlleva a la vez sufrimiento. Días atrás el gobernador de Corrientes, de acuerdo a medios nacionales, se desmarcó de la pauta inflacionaria propuesta por el gobierno nacional, al que pertenece, planteando que bajo su administración los sueldos le ganarán a la suba de precios. El problema no fue la expresión en sí misma, que no sólo es razonable como tal vez necesaria, sino el tiempo en que lo expresó, en un contexto nacional en donde el tema inflacionario vuelve a situarse como el nudo gordiano de la argentinidad actual. El gobernador, con un gabinete (en sus primera líneas) viejo, agotado, que no puede ofrecer nada de lo que ya ofreció a la mayoría que debe seguir seduciendo o encantando (la correntinidad que se identifica con el Eco liderado por Ricardo, y que atraviesa este desafío por primera vez, el seguir sosteniéndose con el liderazgo simbólico de otra persona que no es el mercedeño) se interna en el mar embravecido de las tensiones del poder, con este salva-vida de plomo, que lo insta a seguir en campaña, pero con la fórmula vieja, habiendo cambiado sólo ciertos envases o etiquetas. Recibe a los mismos deportistas que su antecesor, recorre los recovecos de la correntinidad, sin helicóptero, pero con la frugalidad que le dan sus años y la simpatía y carisma que le fue otorgado por la providencia.


¡Cuán poco se requiere para ser feliz! El sonido de una gaita. Sin música, la vida sería un error. El alemán se imagina incluso a Dios cantando canciones. Friedrich Nietzsche. El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos.


Conceptos fundamentales: El ser liberal. Palabras de Carlos Moratorio. Club de la Libertad. Corrientes.


“De la misma manera que la moda crea adornos, crea también la justicia” (Pascal, B. “Papeles Clasificados”).


De tal manera la definió en acto público el Gobernador Dr. Gustavo Valdés, al jefe Comunal del novel municipio de “El Sombrero” (Departamento de Empedrado) Raúl González. El intendente no toma ni un instante de pausa para detallar, como planifica su comunidad, que de un histórico responso de sombra (donde cuenta la leyenda alguien olvidó un sombrero) debajo de una arboleda, se proyecta como una localidad en la que se trabaja hasta para que tenga una extensión universitaria, producto de las múltiples y oficiosas gestiones de González quién se hizo de la intendencia arañando el 70% de los votos totales.


“El poder es tolerable sólo con la condición de enmascarar una parte importante de sí mismo. Su éxito está en proporción directa con lo que logra esconder de sus mecanismos. ¿Sería aceptado el poder, si fuera enteramente cínico?” (Foucault, M. Historia de la sexualidad. 1. La voluntad de saber. Siglo XXI. Madrid, 2005. pág. 90)


Enmudecieron los pasantes ante tan cruel reprimenda del canino que ostentaba el cargo de Capitán de la guardia destinada a la puerta principal y única al sanitario, que contaba sólo con un retrete color verde agua, en pésimas condiciones, pero que aún servía de recipiente para líquidos humanos.


Conceptualmente se trata de una práctica demagógica. Esto no significa que quién la emprenda o caiga en ella, tenga, necesariamente, malas intenciones para con la ciudadanía a quién gobierna. Posiblemente tenga que ver, con la responsabilidad de haber caído en otra práctica funesta, la del nepotismo u amiguismo, de haber plagado de funcionarios o asesores, sin aporte crítico y desde otra perspectiva, que no sea la apofántica de siempre confirmar o ratificar lo intuido por el líder en cuestión. De esta manera, este mismo, cae en una suerte de escalón, o peldaño, que lo pone más cerca de las deidades que de lo humano, de allí que crea que sea positivo que se lo vea recorriendo barrios o zonas anegadas para estar junto al vecino, cómo si esto operase como una suerte de talismán o de efecto placebo, que desperdigado en las redes sociales, posiblemente mitigue cierta sensación de ansiedad, pero que jamás ira al fondo de la cuestión. Peor aún, como el viejo adagio, sí este mecanismo es utilizado regularmente, el remedio será peor que la enfermedad. Se creerá, tal como por ejemplo operan las drogas sociales y las narcóticas, que por un consumo que oblitere la mala espina del momento, y por más que no se resuelva nada, la sensación de que no ocurrió algo de magnitud que no pueda contrarrestar una foto bien semblanteada, bajo la lluvia, con los pies en el barro y con gente pobre o carenciada en derredor, generará un mal uso, una mala costumbre, la repetición de tal engaño que terminará constituyéndose en el habito adictivo.


Mientras en los guetos intelectuales continua la discusión por la herencia lacaniana, en relación a sus distintos seminarios, uno de ellos, que plantea “la significación del falo” pronunciado en 1958, llevado al plano de lo político (suponiendo la existencia de esta faz, sumada a los planos psicoanalítico y filosófico) representaría la anuencia, la aceptación, de lo humano, con respecto a las formas de gobierno que irrumpieron en aquel entonces, donde el poder como tensión (como demanda inmanente en o de lo colectivo) se obliteraba, en el otro plano, es decir se reconvertía en un significante político que se presentaba, fálico, turgente, penetrante, agresivo, invasor; gobiernos autoritarios que reaccionaban a la fantasía de poder ser castrados, con la impetuosa e irrestricta aplicación de una ley penal, que en su primera como última ratio, ejercía violencia en todas y cada una de sus modalidades posibles.


Así lo expresa, el filósofo Catalán, Nemrod Carrasco, en una reciente entrevista concedida a un medio ibérico, en virtud de que la serie de Netflix, “Merlí” (de gran repercusión allende el océano) está inspirada (guionada) en sus clases universitarias donde concita el interés de sus oyentes que trascienden la frontera de lo académico. La afirmación en lo atinente a la filosofía política, tal como podrá ver, en la nota que transcribimos, es una prueba más, concreta y fehaciente, de cómo la escuela correntina de pensamiento (por intermedio del centro de estudios Desiderio Sosa) cala hondo en el círculo intelectual europeo, dos obras editadas y presentadas en el viejo continente(la democracia incierta y el acabose democrático) y una tercer título próximo a publicarse (La democracia africanizada) por el sello Asturiano (Camelot) del correntino Francisco Tomás González Cabañas, son la constatación de cómo “la cuestión democrática” llegó para quedarse en el mundo del debate teórico e intelectual y que a partir de tal instancia, resta el acrecentarla, reforzarla, prestigiarla, pero nunca más, tratarla en forma sacra, totémica, o idealizada que nos ha llevado a que tengamos que seguir tolerando, supuestas democracias que se llevan puesta la pobreza, la indignidad de grandes porciones de la población y el atontamiento de una clase dirigente, que cambió el pensamiento, la reflexión y la sesudez, por la gacetilla, la selfie y la recorrida a tientas y a locas que lo único que consiguen es paradójicamente el efecto contrario al que se proponen.


Los esfuerzos incesantes para desterrar el dolor no consiguen otra cosa que variar su figura: ésta es primordialmente carencia, necesidad, cuidados por la conservación de la vida. Al que tiene la fortuna de haber resuelto este problema, lo que pocas veces sucede, le sale de nuevo el dolor al paso en mil otras formas, distintas, según la edad y las circunstancias, como pasiones sexuales, amores desgraciados, envidia, celos, odios, terrores. Ambición, codicia enfermedades, etcétera. Y cuando no puede revestir otra forma toma el ropaje gris y tristón del fastidio y el aburrimiento, contra el cual tantas cosas se han inventado. Y aunque se consiguiese alejar éste, difícil sería que no volviese en cualquiera de las otras formas para empezar otra vez su ronda; pues entre el dolor y aburrimiento se pasa la vida. Arthur Schopenhauer, Existencia, Hastío y Dolor.


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