POLíTICA   2 de junio de 2018

La ida de Rajoy, las reminiscencias de la “Máscara de Fernando VII”.

No hace falta, ser especialista en historia, para recordar, todo un módulo de la enseñanza de manual escolar, que tenía como capítulo el contexto en que se dio la revolución de Mayo y las demás insurgencias en Hispanoamérica. Los criollos, tomaron (usando políticamente la misma) la debilidad de la monarquía española (asediada por los franceses) para camuflar sus estrategias, independentistas, que triunfarían luego. Desde Argentina, sectores opositores al gobierno de Macri (socio a nivel partidos del perdidoso en la moción de censura Mariano Rajoy) en el mismo momento en el que allende el Atlántico, descabalgaban al del Partido Popular, asestaban un duro golpe parlamentario, aprobando una ley que minutos después sería vetada por el propio Presidente argentino, acrecentando las manifestaciones callejeras, que abonan teorías conspirativas que parecen ir en aumento, como la inflación, el valor del dólar y el malestar social.

Nada puede ocurrir, fuera de un contexto que promueva esa acción, que sí es observada como elemento aislado, será visto como un fenómeno, sui generis, accidental o inusual.

Las debilidades conceptuales de las democracias occidentales, son de carácter constitutivas, arquetípicas, y como si fuese poco, no son tomadas con la gravedad que requieren por la clase, la casta, la secta o la política, tomada por la facción que fuere de los políticos circunstanciales.

Los diversos actores que representan la puesta en escena democrática, por izquierda o por derecha, caen en el craso error, de no ir a lo nodal de la cuestión, que episódicamente, repite, estos síntomas continuos, que desnudan la debilidad con la que asumen las responsabilidades de gobierno, en la impostura de creer que gobernar, la gobernanza (como la llaman), es administrar, repartir, distribuir, cuando en verdad se trata, de reconceptualizar el poder, de en todo caso,  domarlo, asimilarlo, re-dotarlo de sentido para fijar sus prioridades y sostener la expectativa de las postergaciones en las que necesariamente deberá arriesgar tal sentido.

Siglos después, y mestizaje mediante, manteniendo los lazos con nuestros principales ancestros, españoles e italianos, no es casual, o no lo será en nuestro inconsciente colectivo que en ambos estados, se hayan formado nuevos, como novedosos gobiernos.  Nuestra otrora madre patria, por primera vez en su historia política moderna, aplicó exitosamente una moción de censura, una suerte de juicio político abreviado (con el argumento de un caso de corrupción de décadas atrás del partido gobernante) con una mayoría no calificada (es decir por un puñado de diputados) pero mayoría al fin, que aglutino al opositor PSOE, que se hará cargo del gobierno, junto a los llamados “anti-sistemas” o kirchneristas ibéricos, que atravesaban días atrás una crisis mediática-moral, dado que la pareja a cargo del mando, fue descubierta en la adquisición de una mansión en las afueras de Madrid. En Italia, país en donde están las raíces, próximas del presidente Macri, los también considerados “antisistema” en nuestra traducción, los que podríamos considerar como “loquitos”, junto a los euroescépticos  de la “Liga” (antes eran la Liga del Norte y se mostraban más explícitamente xenófobos) impusieron, o conformaron, lo que llaman un gobierno “técnico” que recaerá en manos de un “outsider” de la política, un abogado con pergaminos académicos.

En ninguno de los países mencionados, la situación social, semejaba a la que de un tiempo a esta parte (finales del año pasado) tanto por errores del gobierno, como por asonadas de opositores (la oposición como concepto o formación política, está en construcción) se viene gestando en Argentina.

Las protestas, manifestaciones, marchas, que se simbolizan en el paro general dentro de un plan de lucha que pareciera no agotarse en la culminación del año, sino de un mandato, se maridan, en la combinación, de la tormenta perfecta, con una sostenida escalada de precios, corridas cambiarias, declaraciones desafortunadas, por parte de los dueños del discurso de la corrección política, y negociaciones en condiciones reprobables ante las máximas autoridades del poder financiero mundial, por parte de los que se decían niños mimados de estos, pero que están demostrando, en todo caso, ser solo niños, que podrían no asumir la responsabilidad que detentan por la función en la que están en la actualidad.

Sí Argentina, continuase por el camino político de sus ancestros, ya sabríamos como culminaría este sendero que parece, muy a pesar de todos, ir a tientas, a quién sabe qué lugar. Ahora bien, sí Argentina, es decir todos y cada uno de los que la componemos, demostramos, tener nuestras propias concepciones, nuestras propias perspectivas, independientemente de lo que hayan realizado “nuestros padres” políticos, históricos y culturales, podremos llegar a escribir, una historia diferente que nos corresponda en la justa medida, de lo que somos, de lo que deseamos y de lo que nos merecemos, sea consensualmente, mayoritariamente, pero esperando que siempre sea, democráticamente, es decir respetando las relaciones mediante la palabra, que defina prioridades .

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