La obra fundamental de Gadamer y de la hermenéutica “Verdad y método” sostiene que para arribar a un resultado no alcanza solamente con un procedimiento prolijo que vaya en tal sentido y brinde lo cierto. Asestando un golpe capital al cientificismo el texto resalta la importancia obvia de lo contextual y con ello de la existencia de todo lo que no puede ponerse bajo una planilla de Excel. La política, y más en su fase electoral, no es un campo en dónde pueda existir únicamente una fórmula o camino para la obtención del poder. El peronismo chaqueño, expresa públicamente su deseo o voluntad de volver a gobernar la provincia, y no son pocos los principales dirigentes que quedan en la periferia de definir cómo camino o vía principal para ello, la forma de elegir a su candidato a gobernador, cuando tal vez, lo elemental pase por otro costado o pliegue.
La función de la filosofía es la de brindar propuestas teóricas o modelos que puedan implementarse en lo práctico, mucho antes que los mismos puedan darse o producirse, o en su defecto, esbozar explicaciones o interpretaciones, mucho tiempo después de que las cosas o los sucesos han ocurrido. En el mientras tanto, en el momento mismo de la dinámica de los hechos o de lo que está ocurriendo, la política o la comunicación es la que se encarga de la coyuntura.
Una de las grandes transformaciones positivas desde la recuperación de la democracia tiene que ver con el llamado "aumento" o profundización de la participación ciudadana, propiciada por al menos dos poderes del estado (ejecutivo y legislativo) entendiendo que con el voto como opción cada cierto tiempo no alcanza. Paradójicamente el poder judicial, el único que no elige sus miembros por voto directo del ciudadano y que mantiene prerrogativas no republicanas, aún no avanza en tal sentido. Podemos reconocer sí, que de un tiempo a esta parte, mediante "banderas" cómo el lenguaje claro o una mayor disposición a comunicar sus actos (mediante gacetillas que con criterio discrecional aparecen siempre en determinados medios), pretenden estar más presentes en la consideración popular o en definitiva en lo cotidiano de sus empleadores o a quiénes deben servir. Incrementan gastos en viáticos y demás recursos públicos, para realizar un sinnúmero de encuentros, endogámicos, para compartir experiencias y realizar evaluaciones, que bien podrían realizarse desde un grupo de mensajería.
Viene a la memoria la paradoja de Teseo. Plutarco planteaba la duda acerca cuánto igual podría seguir siendo un objeto (en su caso un barco) a medida que iba siendo transformado o reconvertido parcialmente. La cuestión que deviene en un dilema filosófico en relación a los paradigmas de identidad y diferencia, se hace aún más complejo, en este presente desafío que ofrecemos, dado que la conversión que pretendemos focalizar es la que padecimos en nuestra condición de sujetos.
Luego de ver la pieza teatral de Marcelo Savignone “La imaginación enferma” llevada adelante por la compañía “cuerpos” quedé pensando en la siguiente cita;
La iniciativa surge frente a un escenario que considera decisivo para el futuro del
país. Su documento fundacional plantea la necesidad de recuperar la capacidad
de la Argentina para decidir sobre su propio destino, reconstruir su tejido econó-
mico y recomponer los vínculos entre la sociedad, sus representantes y las insti-
tuciones.
Pueblo y democracia la "ceteris paribus" que pretende destronar el realismo especulativo.
El Presidente Javier Milei hizo una cadena nacional donde habló de Malvinas, soberanía nacional y Fuerzas Armadas. La declaración se da en el marco internacional generado por Donald Trump al decir que Estados Unidos podría revisar su postura sobre las islas. Además está cercana la futura explotación petrolera en la cuenca Sea Lion. Las palabras del libertario implican un cambio y profundización de políticas contra la invasión y usurpación británica; y son muy positivas. Por Lucas Cordero.
“Es verdad que todavía tenemos congresos filosóficos. Los filósofos se reúnen; pero, lamentablemente no las filosofías” (Husserl, E. “Meditaciones cartesianas”). Hace casi 100 años el padre de la fenomenología afirmaba con la contundencia y claridad que no lograría en toda su intensa vida filosófica, el determinar el principal problema al que nos enfrentamos los que decidimos dedicarnos al pensar. Se trata, ni más ni menos, que fijar el objeto, la finalidad, o en verdad, la intención (vaya sí este concepto no es puramente husserliano) por la cuál discurrimos bajo el supuesto amor a la sabiduría.
“Por de pronto, a partir de la caracterización de la pregunta por la cosa, hemos alcanzado una indicación indirecta acerca de lo que le es propio a la filosofía, que plantea tal pregunta. La filosofía es el pensamiento con el que esencialmente no puede hacerse nada y por lo cual, necesariamente, ríen las sirvientas”. (Heidegger, M. “La pregunta por la cosa”).
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