Sábado 4 de Julio de 2020

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Te lo digo otra vez, el candidato es Gustavo Valdés.

Así como tiene sus ventajas ser de ECO y dentro de ello, de la UCR, leer estas columnas, posee las suyas. Hace dos años, sí años, no días, semanas ni meses, sino años, que tal como lo puede constatar en nuestros archivos que se los linkeamos, lo expresamos en al menos 4 textos, que el sucesor, el continuador, el heredero, delfín o como lo quiera llamar, podría ser o sería, el ungido oficialmente. No lo hacemos usualmente, esto de dar lecturas con mucha antelación, por temor a que sean mal interpretadas, dado que no tenemos, ni tampoco queremos tener, poderes o visiones especiales, simplemente estar en determinadas perspectivas, observando los pliegues no sólo de lo real, sino de lo simbólico, permiten esto mismo, que tales tiempos que en verdad parezcan desdoblados, se unifiquen en un punto. Valdés posee serias chances de suceder formalmente a su hacedor, es decir de confirmar, de ratificar, esta decisión que ha sido de uno (el más poderoso de la provincia) en una decisión de las mayorías, en verdad todo está dado para ello, a lo sumo, además de no caer en este triunfalismo en exceso y en la fórmula de la tríada (Nación-Provincia-Municipio), deberán ofrecer, ofertar a cierta ciudadanía, que sí bien es una continuidad de un proyecto, de un equipo, de una forma de gobernar, también existe espacio para el ingreso de otros, que no necesariamente sigan siendo los mismos que vienen manejando todo, que podrían seguir manejándolo pero desde otros espacios, tal vez nacionales o menos visibles.

Valdés 1 Camau 0.

En el plano de lo deseable no tendríamos que leer los movimientos políticos, desde codificaciones futbolísticas, sin embargo, desde el plano de lo real sí, sin ninguna duda. De lo contrario la ciudadanía no preferiría un domingo de futbol (mirando, o practicando, o ambas) o de cualquier otro deporte, antes que la lectura de un libro o la contemplación de una obra de teatro. El sistema mismo, tanto político (la democracia liberal y su metodología electoral del balotaje) es por antonomasia futbolístico, se gana por un voto, no importa convencer, dialogar, ni seducir, simple y complejamente, vencer (el gobernador que se va declara cada tanto públicamente que le gano al ex gobernador que está preso en su hogar repartiendo camisetas y pelotas de futbol), el sistema económico y social también se define bajo el mismo concepto, se tiene dinero o no se tiene (no importa el cómo, siquiera se pregunta), la camioneta último modelo es la comprobación del fetiche fálico de una sociedad machista y conservadora que no permite a sus mariquitas que se reconozcan como tales (sobre todo en el campo político). En la confrontación provincial que se avecina, en nuestro Boca-River parroquial, en el eufemismo de elegir gobernador, se acaba de montar el escenario. El recientemente ungido, Valdés, acaba de ganar la interna (esa que reclamo torpemente alguno en el plano de lo real, se llevó a cabo en el plano simbólico) al convencer al que se va, la semifinal que disputó tal vez fue más sencilla de lo que se hace ver (esta idea del “Petequismo”) pero aquí está su ventaja parcial, su rival, verdadero, pretendió ganarle por haberse instalado desde hace años atrás, pero no disputo, ni internamente, ni mediáticamente, Camau, parece más la expresión de un capricho personal que la síntesis de un proceso.

Valdés o la Plaza.

Entendiendo al poder como la suma de oficialistas y opositores, que en la tensión aparente en que funcionan para dejar por fuera a vastos sectores de la población (de lo contrario no tendríamos los números que tenemos, desde la primavera democrática, de pobres y marginales), denominan al juego establecido como lo político, y a su método, una democracia representativa, en cada una de las parroquias en donde se debate, o se pone arriba de la mesa (por obligación normativa o por pura y mera formalidad) lo que supuestamente se elige en un proceso electoral, debemos, quiénes, dejemos las cosas en claro, en relación a que es lo que realmente podría ocurrir con la cosa pública. En este sentido, no existe posibilidad política alguna que no sea la victoria, clara, concisa y contundente de Gustavo Valdés. El candidato opositor, validará lo procedimental, y tal vez, sin que conscientemente lo sepa, están usando su ego construido por una sacrificial como colosal carrera deportiva, para que le ponga el cuerpo a una carrera en donde no tiene otra chance que volver a repetir la medalla de plata. Paradójicamente los fanáticos del oficialismo gobernante, que se extasían al denunciar excesos demagógicos, del régimen venezolano por ejemplo, no dan cuenta que gobiernan desde la misma cantidad de años que los herederos de Chávez y que por intermedio de sus campañas en redes sociales proponiendo la baja del candidato opositor a la elección de octubre, están propiciando la única forma que tienen de perder el poder, real y efectivamente.

El peronismo líquido.

Día de la lealtad peronista. Fecha nodal de la simbología del partido que nació desde el poder, y al que le resta una doctrina como un adoctrinamiento democrático. Algunos van camino a la prisión, pero no por cuestiones políticas, como las de su creador, sino por traicionar al menos la marcha, esa que se entona y envalentona contra el capital, es decir contra el agio y la acumulación. En ciertos distritos, como desde donde esto se escribe, el peronismo pasó a ser una parte de la cultura política, es decir renunció a sus pretensiones de poder (producto de una dirigencia entregadora, como obtusa y timorata) para constituirse en un salvoconducto que legitima los procesos políticos. Un peronista siempre debe estar en un lugar, en esa adaptabilidad de la modernidad líquida, en donde hasta se podría decir que tras el último gobierno peronista en Corrientes de 1973, con Gustavo Valdés, mediante su madre, alguien con parte de su yo constitutivo accede al sillón de Ferré (¿se podría haber dicho lo mismo del otro candidato que se declaraba peronista, recociendo que siquiera nunca había dedicádose a la política?) quedará en su responsabilidad histórica el implementar lo mejor de sí, que seguramente algo de peronista debe tener, como por ejemplo el priorizar la inclusividad de aquellos que están en la pobreza y la marginalidad, de aplicar la justicia social, y lograr en forma contumaz esto mismo del peronismo líquido, para sacarlo del estado de “liquidado” en que lo han situado quiénes se dicen partidarios ¡del General y de su liturgia pero hicieron lo imposible para liquidarlo.

¿Cómo se traducirá el “bajar el costo de la política” de Macri en el gabinete de Valdés?

Corrientes, se erigió en la provincia donde mayor porcentaje de votos obtuvo la fuerza política del Presidente en la última elección. Junto a Santiago del Estero (en donde se impuso el Pos Juarista, y ex Kirchnerista Zamora) se eligió gobernador, triunfando quién cómo alumno ejemplar del Gobernador que se va y prohijado del primer mandatario, tendrá para antes del 10 de diciembre, es decir antes de asumir, su primer desafío de envergadura. Deberá traducir en lo concreto y específico, instrumentar la definición conceptual de “Bajar el costo de la política” no se le pedirá, como veníamos expresando la idea con la que Macri nunca dejo de simpatizar (La de Mestre a inicios de siglo) de abolir una cámara legislativa donde hayan dos, pero al menos sí que “los privilegiados” como espetó el propio Presidente, cedan. Esto tendría un camino en un único sentido, que los titulares de los partidos políticos oficialistas (que son más que veinte, pero que en realidad, más allá del radicalismo, de Eli y del Popular son sellos de goma) no se consagren como ministros o funcionarios de estado, demostrando que el mismo es un botín de guerra. Estos privilegiados, deberán ceder, sí es que se cumple con el pedido de Macri, dejando los espacios en las poltronas de gobierno a hombres y mujeres con probada capacidad para los mismos, emulando a lo sumo la suerte de “tecnocracia” o meritocracia que impera a nivel nacional, antes que la repartija politiqueril a la que Corrientes o su clase política nos tiene más que acostumbrados.