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CULTURA

12 de marzo de 2016

Proponen jornadas anuales de filosofía en el ámbito del Parlasur.

Debemos despertar a la filosofía de su sueño dogmático y liberarla del presidio de la indiferencia. Jugando con aquella afirmación de Kant, quién inmortalizo el adagio “Hume me despertó de mi sueño dogmático”, en estos ajetreados tiempos de las democracias de nuestra modernidad líquida, la filosofía no puede ser analizada o estudiada, exclusiva y excluyentemente, desde el pupitre académico, sino que debe ser ausculta, y de allí trabajada, desde el latir y el sentir de la ciudadanía, a la que le cuesta cotidianamente el sobrevivir en una sociedad que le propone respuestas a problemas que no le son propios y ausencias de reflexividad ante cuestiones que le son constitutivas. En este sentido se propone, dentro del ámbito institucional del Parlasur, llevar a cabo jornadas anuales de filosofía, símil a una resolución de la UNESCO que declara el día mundial de la filosofía, a los efectos de despertar a la misma de la pesadilla académica en la que se encuentra atontada, como asimismo rescatarla del presidio de la indiferencia que le impone una modernidad individualista y materialista a la que está sometida, en los instantes, en los que logra salirse del pesado dormir sin sueño, en la que se arrumba, cuasi mortalmente.

“Las tradiciones  carecen de poder, pero la cultura también. No puede decirse que los individuos estén privados de conocimiento: cabe afirmar, por el contrario, que en Occidente, y por primera vez en la historia, el patrimonio espiritual de la humanidad esta integra e inmediatamente disponible. La empresa artesanal de los enciclopedistas ha sido sustituida por los libros de bolsillo, los videocasetes y los bancos de datos, y ya no existe obstáculo material para la difusión de las Luces. Ahora bien en el preciso momento en que la técnica, a través de la televisión y de los ordenadores, parece capaz de hacer que todos los saberes penetren en todos los hogares, la lógica del consumo destruye la cultura. La palabra persiste pero vaciada de cualquier idea de información, abertura del mundo y de cuidado del alma. Actualmente lo que rige la vida espiritual es el principio del placer, forma postmoderna del interés privado. Ya no se trata de convertir a los hombres en sujetos autónomos, sino de satisfacer sus deseos inmediatos, de divertirles al menor coste posible. El individuo postmoderno, conglomerado desenvuelto de necesidades pasajeras y aleatorias, ha olvidado que la libertad era otra cosa que la potestad de cambiar de cadenas, y la propia cultura algo más que una pulsión satisfecha”. (La derrota del pensamiento. Pág. 128. Alain Fienkelkraut).

Ninguna sociedad puede desarrollarse o presentar desafíos que le permitan un progreso en el conjunto de los valores que esa misma sociedad sostiene o cultiva, sí sólo existe un estado al amparo, o presente para producir, sea trabajo, divisas o confort económico.

Ninguna administración, abarque distrital, geográfica o poblacionalmente lo que abarque, puede embarcarse en la gran aventura de forjarles un mejor porvenir a sus ciudadanos, si cuenta los sucesos culturales, y puntualmente los filósoficos en relación a la cantidad de entradas vendidas, de luces que se ponen en el escenario o de cámaras que transmitan un show comprometido con el envase, con la marca, con la etiqueta, llevándose puesto con ello, o esquilmando su propia sustancia o razón de ser o dejándolos a la buena de dios de dar el presente en una unidad académica, formal o informal, bajo la severa mirada de quién haya aprobado un conjunto de pruebas que bien podrían ser el azar expresado en acertarle las respuestas correctas a un formulario tipo.

Que paradigma de lo cultural puede discutirse, sí el único gravitante es el que está en manos de profesionales de la alcurnia o de los habitantes enmohecidos de la clase alta, que ya de viejos, cansados de obedecer el mandato social que les toco, garabatean algún poema, estéticamente deleznable, pero que, mediante la red, filial y amistosa, que lograron conseguir en sus tristes vidas, logran la notoriedad, insípida e insulsa de los pasquines locales que ofician de periódicos, en detrimento del concepto de trabajador cultural que día a día, tal como lo hace un albañil o un bancario, debe ganarse el pan, enfrentando precisamente esta noción costumbrista de que sólo lo cultural le pertenece a los que heredaron una biblioteca de roble o madera noble y que obedecieron como polluelos los dictados emanados de los mandatos sociales a los que jamás osaron revelarse.

Qué importancia puede tener lo cultural, para una sociedad que se arrodilla, penosa y estúpidamente ante los uniformes, escolares, de control, religiosos y los zurcidos por logos o marcas que señalan poder económico, y que reprimen una y otra vez, ese grito libertario, socavado por esa opresión de la que es víctima; de esa enajenación sodomita a la que la someten en cuerpo y espíritu, diciéndole que habitan en una democracia, en el resguardo de la institucionalidad normativa pero que en verdad si les toco nacer en un hogar pobre, morirán en el mismo o en uno peor del que les toco.

A veces las cuestiones filosóficas o pertenecientes a las ciencias del espíritu encuentran sus límites en lo furibundo de la física, sin necesidad de citar a Wittgenstein (La lógica establece cuál es el límite del lenguaje, del pensamiento y del mundo, y de ese modo se muestra el propio límite que, obviamente, ya no pertenece al mundo, quedando fuera de ese ámbito de lo pensable y expresable) cuando se extienden los conceptos, que luego deben ser traducidos en la praxis o en el terreno de la realidad, y se lo estiran como chicles, pretendiéndolos como cobertores, contenedores y resolvedores de todos los problemas habidos y por haber, se los banaliza al extremo de dejarlos carentes de sentido, insulsos y perversamente insultantes pues terminan significando todo lo contrario de lo que decían pretender significar.

Nos limitamos para comprender la realidad cultural y filosófica, desde cierta inoculación educativa que se realiza desde lo filosófico, únicamente entendido como ejercicio disciplinar, anatematizado en conceptos o en conversaciones entre autoridades aprobadas, previamente por un canon o una vara, asentada, no en el logos o en la intensidad filosófica, sino en la vara del pupitre, en la férula de la nota autoritaria que en el mundo formalmente aceptado de lo académico, como prisiones tolerables del pensar, evitan incorporar lo que nos nutre de raíz. Educativamente deberíamos analizar pues, sino en esas aulas, asentadas en diseños medievales, en castillos perimidos en sus funciones ejercidas barbáricamente en los períodos del medievo, no sería conveniente acaso, abrir las compuertas en donde se podría interpretar que el conocimiento parece atrapado o enclaustrado, y dejar que ingrese la energía o intensidad, extra-muros, en donde podría estar anidando la filosofía auténtica de la vida que surcan los pueblos que la piensan o vivencian, sin los sojuzgamientos arriba señalados.

A estos efectos propones la realización de las jornadas anuales de filosofía en el Parlasur.

Jornadas de Filosofía en el Parlasur

Antecedentes: Resolución de la UNESCO  Número: 33C/45 que declara el día mundial de la filosofía.

Objeto: Instituir en el ámbito del PARLASUR, Jornadas del quehacer filosófico que se desarrollarán anualmente entre la segunda quincena de Mayo y la primera de Junio.

 

Antecedentes:

El Día de la Filosofía en la UNESCO se celebra todos los años desde 2002, cada tercer jueves del mes de noviembre, en la Sede y fuera de ella, en el marco del Programa Ordinario de la Organización. En una carta de fecha 19 de mayo de 2004, el Sr. Mohamed Achaari, Ministro de Cultura del Reino de Marruecos, sometió a la consideración del Director General la propuesta de proclamar un Día Internacional de la Filosofía, al término de los trabajos de la tercera edición de los Encuentros de la primavera de la filosofía, organizados por la Asociación de Amigos de la Filosofía en la ciudad de Fez (Marruecos), los días 9 y 10 de marzo de 2004. En una reunión que convocó el 13 de enero de 2005 el Sector de Ciencias Sociales y Humanas con los representantes de las Delegaciones Permanentes ante la UNESCO y los distintos sectores de la Organización, como parte del proceso de consulta que llevaría a formular la estrategia intersectorial sobre la filosofía, la Sra. Aziza Bennani, Embajadora y Delegada Permanente del Reino de Marruecos ante la UNESCO, presentó la idea de un proyecto de resolución sobre esta iniciativa. Por carta de fecha 7 de febrero de 2005, la Sra. Bennani transmitió al Sr. Hans-Heinrich Wrede, Presidente del Consejo Ejecutivo, la propuesta del Reino de Marruecos de proclamar un Día Internacional de la Filosofía. En eseproyecto se invita al Director General a elaborar un estudio de viabilidad, en que se señalen las repercusiones financieras y los resultados esperados de la celebración de un Día Mundial de laFilosofía.

El Parlasur, es una institución democrática de los países miembros del Mercosur, sus integrantes son elegidos mediante el voto popular y sus declaraciones o resoluciones, trascienden el ámbito de las geografías de cada uno de los países miembros, sin afectarlas, sino contribuyendo a consolidar sus autonomías sin dejar de lado las problemáticas comunes, de una historia, sobre todo de los pueblos en común.

Precisamente, sea en el ámbito de las ciencias, como de la cultura, el punto en común, sea como inicio o final, o como todo y nada a la vez, es precisamente el quehacer filosófico, más allá de lo disciplinar o académico incluso.

Consideramos que el establecer anualmente las Jornadas de filosofía en el Parlasur, dentro del ámbito institucional del mismo, no sólo que contribuirá a la finalidad de integración tanto educativa, como cultural, sino también a un desarrollo de lazos que trasvasan todas las actividades mediante las cuales se desarrollan los hombres y por ende las comunidades que habitan, dada precisamente la característica fundacional o general del quehacer posicional de lo filosófico.

Programa de las Jornadas Filosóficas.

Mediante actividades como: Conferencias magistrales, charlas debates y coloquios, presentación de libros filosóficos, en donde se tenderá a que las jornadas si bien puedan ser convocadas, desde una especialización eventual, no tenga una restricción en ramas o subdivisiones desde donde liminalmente se pueda concebir la filosofía o trabajarla desde lugares específicos que la diseccionen a riesgo de encorsetarla y delimitarla para un circulo áulico de especialistas.  Se tendera a:

  1. Renovar el compromiso regional, subregional, regional e internacional en favor de la filosofía.
  2. Alentar el análisis, la investigación y los estudios filosóficos sobre los grandes problemas contemporáneos para responder mejor a los desafíos con que se enfrenta hoy en día la humanidad.
  3. Sensibilizar a la opinión pública a la importancia de la filosofía y de su utilización crítica en las elecciones que plantean a múltiples sociedades los efectos de la mundialización o la incorporación a la modernidad.
  4. Actuar como lugar de reunión y foro filosófico para afianzar o crear nuevas redes de filósofos de todas partes del mundo.

 

Primeras Jornadas de filosofía del Parlasur. Mayo-Junio de 2016.

Se recomienda que la organización de la misma, no recaiga ni en aspectos cualitativos ni cuantitativos de sobrexigencia. Es decir las Jornadas no surgen para competir o constituirse en una referencia académica o dogmática para lucir ante los diferentes congresos de filosofía que en el mundo se desarrollan. Cantidad de invitados, exponentes o temas o conclusiones que se puedan derivar, no dejarán de ser importantes, pero sí secundarias o accesorias.

Las jornadas, sobre todo la primera, se constituirá en un acto institucional, político y filosófico, de sobrada magnitud, al llevarse a cabo, con el apoyo de los legisladores del Parlasur y con el acompañamiento de instituciones o hacedores de lo filosófico, que puedan garantizar presentación de al menos 3 libros de características filosóficas, un coloquio con tema específico y tres intervenciones como conferencias magistrales y una charla debate.

Se propone que la Primera Jornada, no se extienda más de un día y que el verdadero éxito, consista en sentar las bases de este espacio filosófico para consolidar lo institucional, en este parlamento supranacional para los países miembros del Mercosur y para que la filosofía pueda tener el lugar en donde contribuirá con mayores posibilidades a una mejor permanencia del humano en la tierra.

El Presente Proyecto será distribuido a las instituciones y personalidades pertenecientes al mundo de la filosofía, que podrán sugerir todo cambio, modificación, rechazo parcial o total, como apoyo y acompañamiento, para que la institución de las jornadas de filosofía del Parlasur, pueda generarse desde el presente año, para lo cual también se aceptan propuestas de participación, sea en modalidad de coloquio, charla-debate o presentación de libros filosóficos.

 

Por Francisco Tomás González Cabañas.-   

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