Tal como lo planteara el Centro de Estudios Políticos y Sociales “Desiderio Sosa” con la ya famosa propuesta de la “Cámara de los Dipunadores” en oportunidad del “Foro democrático de Atenas” con el título “Por la nueva Democracia” organizado entre otros por prestigioso New York Times, así se expresó el ex titular de la ONU con respecto a la idea de que la representatividad política sea definida por sorteo a la vieja usanza griega. “Una interesante idea sería volver a introducir la antigua práctica griega de seleccionar a los parlamentos por sorteo en lugar de elecciones…En otras palabras, los parlamentarios ya no serían nominados por partidos políticos, sino elegidos al azar por un período limitado, en la forma en que funcionan muchos sistemas de jurados”. Las ideas de lo que pasa a ser “La escuela correntina de pensamiento político” llega extramuros a la cúspide del poder internacional, en donde se analiza, se piensa y se actúa sobre las democracias occidentales.
La investigación cuenta con múltiples herramientas para medir el humor social. A veces, algunas pueden arrojar un resultado inexacto, no por una falla del instrumento de medición sino porque quién la usó no ponderó adecuadamente alguna variable. Por el Licenciado José Castelo.
De acuerdo a la mitología Griega; El Jardín de las Hespérides es el huerto de Hera en el oeste, donde un único árbol o bien toda una arboleda daban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad. Los manzanos fueron plantados de las ramas con fruta que Gea había dado a Hera como regalo de su boda con Zeus. A las Hespérides se les encomendó la tarea de cuidar de la arboleda, pero ocasionalmente recolectaban la fruta para sí mismas. Hércules tuvo como undécima tarea el robar manzanas de tal jardín. Llamativamente, la manzana se transforma luego, en término y figura, en símbolo bíblico para determinar el deseo del humano de salirse de la égida de dios, del deseo del todo, que como sabemos, acabó en la expulsión del paraíso por parte de nuestros antecesores; Adán y Eva. Bajo esta metáfora disciplinante podemos decir que se estableció, a rajatabla, el circuito de mando y obediencia, la verticalidad, la imposición de lo que luego llamarían la lógica del amo y del esclavo. Así como los campos correntinos, plagados de agro tóxicos que en tren de garantizar una mayor productividad (ganancia travestida en acumulación) producen el envenenamiento de los de afuera (no por casualidad, niños y pobres, como en Santa Lucía y en Mburucuyá) la política, cuida celosa, mediante sus comisarios que nadie desee lo que no les corresponde. Los poderosos le exigen, en tren de esa acumulación, de esa desconfianza, de ese temor, al tipo que subyuga, que condiciona, que somete, no sólo el voto, sino todo lo que pueda brindarle antes, su tiempo, su rostro, su cuerpo, para embanderarlo, sus piernas para hacerlo caminar, su perfil de red social para enmarcar que votará por el mandante.
Sí la única lógica que funge para la actividad humana, es la de la acumulación, imposible será que podamos entendernos en perspectivas otras que no sean las que determinan que yo tengo que estar completamente de acuerdo con un frente político, un partido, un candidato. No existe hiato posible, para que se filtre la duda, la cuestión, la pregunta. Hesitar es traicionar, vacilar es la jactancia de los loquitos que de la política actual no quieren entender. Yo, como sujeto político (en la semántica puede variar las nociones de habitantes y ciudadanos que bien funcionan en la academia) como sujeto económico, como sujeto social, como sujeto a secas, sólo soy un número. El que figura en mi documento, el que me toca en la lista de espera del local, comercio, negocio o consultorio. El de la obra social, el del teléfono, el de mi tarjeta de crédito, el del la fecha del cobro. Somos lo que no existe, es decir un número, que tal como el filósofo expresara nunca encontró un señor dos caminando. El dos, el número, es la abstracción, el invento, el relato, del ser humano que en su pedantería, que en su temor por no reconocerse limitado, representa todo lo deseable, todo lo imaginario que el sujeto nunca terminará de alcanzar en la vida. De esta manera trágica, caemos, por la dictadura del número, por el régimen de acumulación, bajo la vigilancia estricta del comisariado político, que en nombre de la democracia, nos reduce a un número, nos cosifica en grado sumo, exponencial, votamos la boleta de un partido, votamos un número, que sumados a otros números, por esa lógica de acumulación, investirá a un gobernador que será el dueño de todos los números, es decir de todas las acumulaciones.
“El jefe es aquel que debe hablar. Un jefe ejerce su autoridad con la palabra como el elemento más opuesto a la violencia” (Clastres, P. Chronique des Indiens Guayaki. París. Plon. Coll, p 161). En Francia, Clastres, admirador del Alemán Heidegger y su definición “El lenguaje es la casa del ser, a su abrigo habita el hombre” y otros tanto mediante, han estudiado ciertas comunidades Guaraníes, llevando a estos tener un prestigio inversamente proporcional al destrato que reciben por parte de quienes habitamos próximos a ellos. En su trabajo de campo, vivió con la rama mencionada de la etnia Guaraní, otorgándoles el don, Heideggeriano, de poetas, por el cuidado y la constitución de la sociedad misma, en su substancia como en su autoridad, separadas, mediante lo que luego los occidentales llamaríamos logos, palabra y el entrecruzamiento de los mismos, que es ni más ni menos que el diálogo. Los que habitaron nuestras tierras, en forma primigenia y que son estudiados por la elite intelectual europea, daban valor a la política, desde su acuerdo con la palabra, siglos después, devenimos, desbarrancamos en la noción de que la política es el amontonamiento de sellos, de envases (leáse partidos) que cosifican a los hombres y hacen uso de sus necesidades más urgentes, para hacer demostraciones de fuerza, que son replicadas en serie en donde se privilegia, se promociona el absolutismo de la posición única, el totalitarismo del vínculo mando y obediencia, el verticalismo de la lógica del amo y del esclavo que recluye, que ocluye, que obstaculiza e impide la palabra y por ende la posibilidad de diálogo, como de política.
En la mañana del sábado 9, se presento oficialmente ante la prensa local y provincial el Frente Cambiemos por Esquina, con la fórmula encabezada por Juan Martín Bechini (Intendente) José Antonio Moreyra (Viceintendente)
A los efectos del diálogo entre candidatos, frustrado, que más que preguntas ofrecía la exposición de motivos de los pretendientes al sillón de Ferré en ciertos temas generalísimos, le haremos llegar a los tres candidatos, públicamente como lo estamos haciendo y por intermedio de sus correos electrónicos, redes sociales y mensajería instantánea, estas cinco preguntas (que fueron aportadas, consensuadas por los lectores del presente medio) las que al ser respondidas (en caso de que no respondan, publicaremos las preguntas y en el ítem respuestas; no respondió) serán publicadas, con foto del respectivo candidato, para generar una herramienta más en pos de una sociedad democrática, que apuesta por los proyectos, las ideas, las propuestas, que al ser entrecruzadas se validen en un lógico, racional y legítimo, proceso de síntesis que saque lo mejor de cada candidato para que los ciudadanos elijan con mayor libertad, que es en definitiva la traducibilidad del poder de la información, a su próximo gobernador.
La provincia culturalmente mas antigua de la República, es escenario de un enfrentamiento entre una visión del poder desde el orden vs el intento de ganar el gobierno desde el caos. Y todos sabemos que los pueblos que han vivido la desesperación del caos, se mantendrán en el orden por mas que tengan que pagar altos costos.
“El coraje de Francisco Tomás González Cabañas, autor del ensayo “El acabose democrático”. ¿En qué reside? Se trata de un cuestionamiento de la democracia vigente y quizá de la democracia como tal (por momentos) aunque en definitiva pareciera inclinarse por una democracia redefinida.
Hera venerada, la de los grandes ojos, obligo al Sol infatigable a hundirse, con desagrado, en la corriente del Océano. Y una vez culto, los divinos aqueos suspendieron la enconada pelea y el general combate. La Ilíada, Homero.
En la vieja controversia, de cenáculos elitistas, aún se discute quién es considerado el fundador de lo que conocemos como metafísica occidental, y en la tabla de posiciones el “Poeta” de Elea, mediante lo que se recuperó de “las vías de la verdad” ocupa un sitial primordial. Claro que poco después, se le asignará y mediante Platón, una intertextualidad, en la que el diálogo con el nombre del poeta y posible fundador de la ontología, del maestro de Aristóteles, se instituye como el más decisivo o el más concerniente a la cuestión metafísica. No vamos a seguir “liándola parda”, solamente diremos que Parménides, o mejor dicho el diálogo platónico, en honor o referencia a su nombre, como si precisara de algo más, era frecuentemente utilizado por Lacan en seminarios para hablar de amor. El problema de “lo uno y lo múltiple” para comprender la decisión catalana en clave Parmenidia esbozada por el propio Rajoy con el “Vaso es un vaso y un plato un plato”.
El haber reducido lo democrático al acto mero, huero y simbólico de lo electoral, genera consecuencias que se agravan al siquiera plantearnos la cuestión como problema. Verbalizarlo, socializarlo, reconocerlo, para cambiarlo, sería el primer paso, sin embargo, avanzamos a zonas oscuras en donde ya dejamos de reconocer los resultados de la elección a la que obligamos a participar a la ciudadanía con las reglas del poder. La suspensión del debate político para las elecciones provinciales del próximo 8 es una nueva muestra, de que no se trata de un síntoma aislado, de un desborde de un conjunto de furiosos y furibundos fanáticos e inadaptados de un sector que responden a las provocaciones y escarnios del otro, sino un hecho más de los tantos que se vienen sucediendo en una suerte de temeroso avance hacia un “acabose democrático” del cual sólo podría sacarnos la iluminada decisión de quiénes atemperen los ánimos mediante la prudencia, la templanza y por sobre todo el pensamiento y la razón.
En el jolgorio, cuasi oligofrénico de sacarse fotos por cuanto paraje arrojado a la buena de dios, la naturaleza exhiba, habitado no casualmente por necesitados de todo aquello que quizá no precisen (bienes materiales o confort de ciudad), ninguno de los que pretende el sillón de mando, probó con sacarse una foto (tal vez aún no les fue sugerido por sus respectivos gurués) en una librería, leyendo al menos un diario o en sus oficinas, pensando los desafíos que la provincia tiene por delante. Precisamente al adentrarnos en esta gran aporía, es donde percibimos que no casualmente, todos los candidatos de un tiempo a esta parte, incluso así sean a concejal por un pueblo escasamente poblado, se presentan con el relato memorizado de los “equipos técnicos” eufemismo para dar a entender que se preparon para el cargo y subterfugio para darle trabajo a amigos, familiares y entenados. Cómo sí los distintas capas del estado, ese que piensan administrar no tuviera en su planta permanente, cantidades industriales de profesionales de toda rama, color, como oficiosos, maestranzas, advenedizos que pueden ser capacitados (en esa lógica de la continuidad jurídica del estado) para cumplir esa sacrosanta tarea, que es ni más ni menos que la aplicación de la razón instrumental, es decir nada tan complicado como podría ser repartir preservativos u organizar un operativo integral en un barrio con toda la botonera del estado. Señores candidatos bórrense, tal verso de los equipos técnicos y rodéense de personas con ganas, sobre todo de pensar, que por allí pasara el desafío de estos nuevos tiempos, a los que el otro gran verso de la industrialización también dejo sepultado.
“La vergüenza está en el origen de la moral social y la especie del objeto a que marca su tiempo, es la mirada del otro. La vergüenza es un sentimiento propio de quien lo experimente. Nunca es ajena. La vergüenza suele estar atravesada por una feroz autocrítica, pero que no reenviaría al sujeto al campo de la ley simbólica, sino al campo de la inhibición” (Vergüenza y Cinismo, Lamorgia, O.) Este sentimiento personal con respecto a un estado de cosas de lo público, habla muy bien de los deseos y de la realidad imaginaria que uno puede tener con respecto a esos otros políticos. Es decir, de allí la definición psicoanalítica, sí se siente vergüenza es porque algo, que nos atraviesa, que nos trasvasa, que nos conmueve, hasta que nos enamora o encanta, no está funcionando tal como lo queríamos, lo pretendíamos lo imaginábamos o lo soñábamos. La vergüenza ante una política desvergonzada, habla bien de los que tenemos los mejores deseos para con ella, para que a través de la misma (la política) se resuelvan los dilemas sociales y menos personas, o ninguna en verdad, quede excluida de poner a consideración sus ausencias como sujeto de derecho y obligaciones.
En nombre de la desaparición de Maldonado, algunos creativos, estamparon el apellido del Presidente de la Nación y el apocope de la elección de heterosexualidad, “Hetero”, en el histórico Cabildo, pasando de víctimas a victimarios en una suerte de vindicación o revanchismo contra el uso del término “puto” asociado a la denostación o la agresión, sin que se revista que la homosexualidad como la heterosexualidad, son ambas elecciones, sesgadas, de la naturaleza bisexual del hombre en su aspecto general. Décadas atrás en una muestra de nuestra condición cultural rabiosamente machista, al actual jefe de campaña opositor, que en tal oportunidad se presentaba para una elección, paredes semejantes a las que toleraron la intolerancia de los que primero fueron intolerados, expresaban “Rodolfo candidato al sida”. Ocurre, sucede, acaece, que elegir, es decir que tal acto supremo de la libertad, sólo está reservado para los que tienen poder, para los que pretenden elegir, sin tener poder, lo único que obtienen como resultante es la penalidad o en el mejor de los casos, el oprobio de la habladuría o la indiferencia cruel y abyecta de una condena al ostracismo.
El occidente democrático, no puede terminar de garantizar el proceso electoral en cuanto a resultados, a conteos, ni que hablar de métodos, fórmulas o sí los habilitados a sufragar, lo hacen obligados o condicionados. En esta diáspora del sentido común, la mayoría de las veces la veeduría, el contralor o incluso las posibles denuncias de fraude, llegan a tales instancias, sin traspasar la misma. En el país Africano, que votó hace semanas, sin embargo el supremo tribunal de justicia anuló el resultado de la última elección. La decisión judicial, se llevó a cabo, pese a que a nivel internacional la jornada electoral obtuvo el visto bueno de los especialistas llegados hasta allí para la supervisión. A los oídos de incautos y desaprendidos, este acontecimiento podría resultar un acto lejano y de color, para otros, la continuidad de orbitar al poder judicial en los hechos políticos (instancias que durante este año sucedieron en niveles distintos, como en Venezuela y Paraguay) y sobre todo en lo eminente y meramente electoral. Desde algunos sectores de la oposición política provincial, ante la contundencia del poder de fuego electoral del oficialismo, que lo posicionaría en una victoria segura, se indagaría esta vía de exigir una suerte de transparencia “in extremis” para la elección venidera de octubre, a condicionamiento de no contar con tales garantías de judicializar su resultado.
Las pruebas son contundentes; una sociedad que valora más un prestamista que un poeta tiene como valor social o como estándar de calidad axiológico, el tener, el acumular, el poseer, a como dé lugar, sin importar a costa de qué y por intermedio de que métodos se haya obtenido aquello que se ostenta, que se adora, que se deifica. Palabras más, semántica menos, la cuestión es que la política debería poner en discusión esto mismo como elemento esencial de una campaña como de un gobierno. No se trata de endilgar, solamente, la condición Cholula, mediática o marketinera que pueda tener la otra fórmula que pretenda el gobierno, aun suponiendo que sea así, el Valdesismo necesario (como estilo o como forma de entender el manejo de la botonera no como elemento discordante dentro de un equipo) en caso de querer ejercer poder verdadero, debe prestigiar el concepto del porque va por el poder. Debe explicar porque dentro de ese equipo, se resolvió dejar sin juego relevante a los principales partidos después del radical con mayor cantidad de votos. Explicación que debe hacerse en el armado de los equipos de gobierno, de los famosos equipos técnicos, que prescinda de la marabunta de ordinarios que se han enriquecido o pretenden hacerlo, negando el ocio o en el negocio, que es lo mismo, con el estado alelado, para beneficio faccioso, para el enriquecimiento furibundo que cualquier truhan de poca monta, al estar judicializado puede llegar a destapar.
En la tarde noche del día miércoles 30 de agosto del corriente año, ingreso al Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Esquina, un proyecto de Ordenanza histórico, que marcará el presente y futuro de la Ciudad del sur correntino poniéndose acorde a los derechos humanos.
A semanas de las elecciones, como de su desaparición, la imagen del joven que reina, en el paroxismo de la sobre-presencia mediática, nos representa a todos y cada uno de los que algo tenemos que ver con esta bendita tierra, sea de quién fuere, pero que la ocupamos todos. Santiago Maldonado, se transformó en un representante político, de nuestros logros, como de nuestros fracasos. El rostro, para algunos angelical, para otros, combativo, del barbado que puede aparecer, siempre en imágenes, sin remera o con capucha, se constituyó en un símbolo rizomático. El rizoma, es un concepto tomado por Deleuze de la botánica. El rizoma es un jengibre, que tal como la moda nutricional indica, posee tantas propiedades que sí sólo consumiéramos tal brote natural, viviríamos hasta los cien años, sin enfermarnos, ni atemorizarnos con la infelicidad ni con la muerte (¿de verdad?). Pero claro, la representatividad, complica las cosas, es lo que puede ser sin que lo sea. Juego de palabras; no. Maldonado, se convirtió en un representante de la conflictividad política. Sus supuestos defensores, seguidores, admiradores, compañeros de causa o como se los llame, creen (¿de verdad?) que lo reivindican preguntando en las salas de espera de los consultorios, tomando listas en los claustros, copiando y pegando la pregunta, inquisitoria como incomoda, y su rostro en las redes sociales. Quiénes ven esta acción política un dejo de oportunismo para que se les endilgue la supuesta distancia que tendrían con los derechos humanos, creen (¿de verdad?) que mencionando a López o Nisman, la cuestión se resuelve, como sí se tratase de un juego de piedra, papel o tijera. Sí de enserio, alguno cree defender una democracia en riesgo, por esta desaparición o por la desaparición de la dignidad, cotidiana y diaria de los millones que apenas comen, tendrían que sufragar con la boleta de Maldonado en las elecciones, llevando a cabo una acción democrática, como altruista, convirtiendo, en los hechos (pues a nivel simbólico ya lo es) a Santiago en Diputado en las próximas elecciones.
El eximio filósofo Silvio Maresca, llegará a Corrientes, tal como lo hubo de hacer ante el I Simposio de filosofía política en 2014 para presentar el quinto libro del autor correntino Francisco Tomás González Cabañas. La obra, fue editada recientemente por el reconocido sello Europeo “Ápeirón” Ediciones y es la tríada ensayística que se completa con los anteriores trabajos que le publicaron al autor: El Voto Compensatorio (Editorial Académica Española) y La Democracia Incierta (SB Ediciones). La presentación será el próximo jueves 7 de septiembre a las 19 horas en la residencia del padre del autor, quién fuera legislador nacional y figura simbólica del peronismo correntino.