Sábado 8 de Agosto de 2020

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“Filosofar es rebatir la democracia”.

Así lo expresa, el filósofo Catalán, Nemrod Carrasco, en una reciente entrevista concedida a un medio ibérico, en virtud de que la serie de Netflix, “Merlí” (de gran repercusión allende el océano) está inspirada (guionada) en sus clases universitarias donde concita el interés de sus oyentes que trascienden la frontera de lo académico. La afirmación en lo atinente a la filosofía política, tal como podrá ver, en la nota que transcribimos, es una prueba más, concreta y fehaciente, de cómo la escuela correntina de pensamiento (por intermedio del centro de estudios Desiderio Sosa) cala hondo en el círculo intelectual europeo, dos obras editadas y presentadas en el viejo continente(la democracia incierta y el acabose democrático) y una tercer título próximo a publicarse (La democracia africanizada) por el sello Asturiano (Camelot) del correntino Francisco Tomás González Cabañas, son la constatación de cómo “la cuestión democrática” llegó para quedarse en el mundo del debate teórico e intelectual y que a partir de tal instancia, resta el acrecentarla, reforzarla, prestigiarla, pero nunca más, tratarla en forma sacra, totémica, o idealizada que nos ha llevado a que tengamos que seguir tolerando, supuestas democracias que se llevan puesta la pobreza, la indignidad de grandes porciones de la población y el atontamiento de una clase dirigente, que cambió el pensamiento, la reflexión y la sesudez, por la gacetilla, la selfie y la recorrida a tientas y a locas que lo único que consiguen es paradójicamente el efecto contrario al que se proponen.

No existe la oposición pero sí el gabinete ciudadano.-

Reflexión para aquellos que sólo creen en lo establecido, en lo que paradojalmente no existe; es decir el número, la realidad, lo concreto, la línea, lo recto. En nuestra democracia parroquial, monacalmente aterida en una cuestión de fe, que se valida mediante elecciones obligatorias, se viene perdiendo sistemática y progresivamente, todas y cada una de sus razones de ser, profundas como secundarias. No hablamos de valores como la alternancia, de aspectos decorativos, como podrían ser la participación ciudadana o la calidad democrática o elevar el prestigio de los hombres que nos representan sentados en el pináculo. Nos encontramos en un estado de cosas, en donde no sólo que los viejos y grandes problemas o siguen siendo los mismos, sin mejorarse, o se empeoran (el sólo paso del tiempo sin que mejore, prometiendo lo contrario, es un perverso empeoramiento) sino que se socavan, inercialmente, el edificio teórico e institucional, desde el que normativamente hacen aplicar el estado de derecho. No tenemos oposición, no porque esté prohibido por una ley (lo cuál sería burdo, dado que ya se operó de esta manera) sino porque el propio sistema se va devorando sus anticuerpos, su propia conformación, su lógica, su identidad, su espíritu. Por esta misma razón, es que seguimos sosteniendo el gabinete ciudadano, un espacio que no proponga otras cosas, que no sean las previamente digitadas y dimanadas, por la agenda automatizada que gobiernan incluso, las ideas y deseos, de nuestros soberanos.

“Antes que otro ministerio, así sea de ciencia y tecnología, necesitamos repensar los desafíos de una sociedad que requiere de más reflexión que de producción en serie o alocada”.

Sí uno expresa cupo generacional (como el cupo femenino pero para menores de 40 años), voto compensatorio (redefinición del contrato social para que el voto del pobre o marginal valga de acuerdo a lo que le debe el estado), demarquía (convivencia con lo electoral representativo, por intermedio de la cámara de dipunadores,) índice democrático (dotar a la democracia de elementos cualitativos para quitarle su cosificiación o aportarle la condición suficiente, complementaria para que lo democrático no quede en lo meramente electoral) o el gabinete en las sombras ciudadano (al estilo Inglés, pero no que surja de la oposición partidocrática sino desde la ciudadanía) está hablando de uno de los fundadores de la escuela correntina de pensamiento, Francisco Tomás González Cabañas, quién a meses de que su provincia vivencie otra elección a gobernador más allá de que recién asuman las autoridades nacionales electas hace semanas, reflexiona acerca de la cuestión “corrientes”, afirma: “nuevamente le están tendiendo la trampa al peronismo correntino, como expresión opositora, haciéndole creer o instándolo a una unidad partidaria, previa o imposible, lo único que puede ordenar y dar una posibilidad opositora, es que el sistema electoral, es decir la segunda vuelta, ordene la todas las expresiones que se quieran presentar en las elecciones 2021, donde se elegirán nombres y apellidos, mucho más allá de partidos y frentes”.