Lunes 26 de Octubre de 2020

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¿Cúan Macrista será el gobierno provincial?


En tiempos donde, la educación en todos sus niveles, la justicia en casi todas sus áreas, las administraciones gubernamentales y muchas empresas privadas, menos las de servicios turísticos, se toman el tiempo de descanso o de vacaciones, el final de año, deparó para la administración Colombi, un mimo simbólico, una caricia al alma, con chanza chipacera y chamamé entre hombres, el Presidente fue al pago chico del gobernador, no le regalo designaciones, como las que entrego en la vecina Resistencia para la ex Intendente y su ex hombre fuerte, pero hablo unos minutos acerca de esa reparación tan seductora del federalismo de promesa, o federalismo de expectativa, las usinas gubernamentales, aprovecharon para pegar el grito en el cielo, ante el posible Paso Surú, del ex medallista olímpico qué pensaría en pintarse de amarillo, y la pregunta obligada, sobre todo en estos tiempos de ocio, de calor y fiestas, es en verdad la pregunta fundamental, que al responderse, podría poner claridad, acerca de cómo le pagaría el Presidente el acompañamiento político del gobernador y si seguiría el mismo tutelaje electoralista para que el mismo no derrape en arrepentidos K o figuras lejanas a Colombi. Se sabe que la administración Macri, avanzará con reformas concretas y específicas, además de la electoral, otra de las claves, pasa por la mediática, que ya levanto reacción, sin embargo, desde el oficialismo nacional ya se dijo que trabajaran por una ley (algo incluso reclamado en los fundamentos de un fallo de la corte por el caso Clarín) de distribución de pauta oficial. Bien podría Colombi en el atardecer de sus mandatos, hacer lo propio en Corrientes.

La carpeta de nombres en Punta del Este.

Tal parece ser la cuestión de momento en el círculo rojo, sobre todo en el oficialismo provincial, que ahora cuajo también botín nacional. No bastan casi dos décadas en el poder, siempre la ambición desmedida y la lógica de mantener solo a flote a los que sirven (sí usted se toma el trabajo, bah, ya lo sabra, que los verdaderos “hacedores” de los políticos vernáculos notables, son tipos que nunca cobraran bien o merecidamente, les pisotean la autoestima y son los verdaderos cerebros de quienes posan para la foto y se llenan la Banelco) descubrirá que una tía lejana, cuando no el primo con el problema de salud, necesita del conchabo estatal. El exordio, el pedido, la solicitud, en verdad la clemencia, el grito desesperado de gran parte de la clase política que aguarda de los popes ratificados o ungidos tras las elecciones nacionales, la decisión que convierta a alguno de sus postulados en el selecto grupo del funcionariado, que además de sueldo jugoso, brinda en nuestro sistema político, la consideración mediática (es decir que existas para el ámbito de la comunicación), el pago por parte del estado de nafta, oficina, celular, gastos de representación, viajes, es decir el arropamiento, la investidura de quién está un paso delante. Parámetros o referencias (no hablamos de concursos públicos ni mucho menos) para ser designado, ni lo sueñe, en el mejor de los casos, que en la lejana, en todo sentido, Punta del Este, en un mediodía en el frío mar, o comiendo algo sobre la selecta Gorlero, el gran Ricardo, por la perinola de su discrecionalidad, subraye el nombre del tocado por la vara mágica y así le llegue (seguramente vía correo electrónico, enviado por su hijo o funcionario) al Presidente y este lo convierta en funcionario nacional.