POLíTICA   16 de octubre de 2018

Casa tomada.

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos…Nos habituamos a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir más personas sin estorbarse. Han tomado esta parte di cuenta. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada. (Cortázar, J. “Casa Tomada”).

Desde el recupero de la democracia, hasta estos días y más gravosamente en la última década, se han enquistado en la principal herramienta electoral o símbolo de nuestro movimiento, personajes de características que no tienen sentido mencionar, pero que han tenido en común el lamentable ejercicio de obturar, de impedir y evitar que los compañeros afiliados, adherentes y simpatizantes independientes, pudieran elegir candidatos mediante elecciones internas (la última se llevó a cabo en febrero de 2009), interponiendo supuestas listas únicas, a imagen y semejanza de los politburó más deleznables de los tiempos del oriente oprimido por iluminados que se creyeron por encima de sus iguales como de la norma, del estado de derecho y de los valores institucionales y democráticos. Por esta razón, que son varias y graves ensimismas, gravitando que en este secuestro (nuestra sede principal hace años se encuentra “en construcción” generando las más diversas especulaciones acerca de los costos finales de una obra que parece no tener fin pero que sirvió y sigue sirviendo para que se nos suprima hasta nuestra posibilidad de reunión en nuestra unidad básica principal como en los tiempos de la dictadura donde se nos prohibía además de cantar la marcha, reunirnos) pretenden socavar de legitimidad legal al PJ Corrientes, al que condenan a medio siglo de derrotas electorales sucesivas, para finalmente destruirlo, implosionarlo y disolverlo, que son verdaderamente los funestos objetivos de estos secuestradores. Por tales motivos le solicitamos que disponga Usted, el desalojo inmediato que hubieron de realizar inescrupulosos e ignotos personajes, que mediante el accionar llevado a cabo disolvieron las obligadas prácticas democráticas, enmarcadas dentro de lo que dispone el artículo 38 de la Carta Magna, dejando al PJ Corrientes secuestrado política y jurídicamente, a merced de los oscuros y difusos intereses sectoriales que estos hombres ( denunciados pública como judicialmente cuando pertenecieron a la matriz Kirchnerista por la posible comisión de ilícitos varios), representan, alejados de la voluntad del afiliado al que se le impide el derecho a voto, como a participación y por ende al espíritu de la doctrina justicialista.

La única salida posible a la toma, es la convocatoria, de hecho o por intervención a internas en el PJ Corrientes.

La Don Julio Romero. 

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