CULTURA  9 de septiembre de 2018

La editorial Camelot desembarca en Corrientes en busca de talentos intelectuales y literarios.

Mediante su representante general en América, el ibérico Manuel Pérez Petit, llega a Corrientes, en donde realizará junto al escritor Francisco Tomás González Cabañas, una serie de presentaciones del último ensayo de este, la democracia africanizada, para posteriormente, tomar contacto con autores y sus obras, a los efectos de que puedan ser contemplados como posibles integrantes de la editorial europea, que propone la realización de “tertulias de pensamiento” en todas y cada una de las aldeas occidentales, una acción complementaria a las acciones que se realizan muchas veces en ferias o encuentros de libros o literarios.

En septiembre de 2017 fue constituida Ediciones Camelot América como la expansión natural de la matriz española, Ediciones Camelot, y como un proyecto integral en el conjunto de Latinoamérica. El eje geográfico y estratégico del mismo es México, país en que finalmente editarán en el conjunto de 2018 un total de 23 títulos, como también este mismo año la incorporación de Argentina, con cinco títulos, Colombia, con tres, y Chile, con dos. Una de esas obras,  es la “La democracia africanizada” del ensayista correntino Francisco Tomás González Cabañas, extracto de la obra que se podrá leer a continuación:

Cualquier país, incluso sus declaradas capitales simbólicas, centrales o neurálgicas para el sistema instituido, posee una masa crítica, que representa casi un quinto de la población promedio que vota a políticos que se declaran xenófobos o neonazis, escudándose en pseudo-propuestas, en donde siempre, el otro diferente, estigmatizado, es el responsable de los males que le aquejan a la población conceptualizada como decente o pasible de ser gobernada por estos señores provenientes de un olimpo atestado de seres superiores. Esta situación que bien podría ser una muestra más, del craso fracaso, rotundo, de esa educación disciplinaria, tendría que blanquease, bien vale el término, y en clave Maltusiana proponer, que demográficamente el mundo no es posible en sus actuales dimensiones y proporciones. Sí este fuese el problema, es decir casi estadístico, o matemático en verdad, se debería proponer tal como ocurre en culturales ancestrales, que el hombre a una determinada edad, concluya voluntariamente su estadía en la tierra, pero no en los actuales términos en donde en todo un continente la expectativa de vida no llega a los 50 años y en otros roza los 100 (básicamente porque en el medio se origina el sufrimiento y el padecimiento que es mucho más lacerante y cruel que  la muerte en sí misma, que sólo es eso) sin embargo esto no tendría consenso entre los estamentos internacionales y los dueños del entretenimiento hecho noticia. Es muy difícil, o cruel vender la realidad contundente de nuestra limitación. Somos Kantianos en cuanto a lo general para imponer un imperativo categórico (la trampa están en que los que imponen no cumplen o pueden transgredir) pero no para aceptar la incomprensión del noúmeno o que algún día la vida nos dice basta para siempre.

 

Esta es la razón del porque el sistema democrático, es tal como la religión, una cuestión de fe. Un dogma, mero y huero, que cada vez, generará mayores índices Africanos, entendido este significante como el breviario de números raquíticos en cuanto a igualdad de oportunidades, de cumplimiento de expectativas y de la garantía del goce de la posibilidad de libertad.

 

Es notorio como el supuesto avance en términos democráticos de dictaduras africanas travestidas, (porcentajes en los parlamentos de participación femenina, referéndums que dan participación a la población en temas de estado) se corresponde con la Africanización de las democracias occidentales más tradicionalmente instituidas (líderes que se presentan a reelecciones que van por las dos décadas, autoritarismos electorales, políticas públicas que en vez de integrar, proponen el desintegrar el excluir, el desgranar) que tienen como objeto la de pauperización de lo que no estaba depauperado.

 

Hablar de cualquier gobierno estadual, provincial o incluso municipal del sitio que se escoja en Occidente, es narrar las desventuras de facciones Africanizadas instituidas en el poder, que sojuzgan a las mayorías, bajo excusas democráticas. Lo único que varía es el color, el olor, la historia y la prensa de sus protagonistas. En esto no hemos cambiado, seguimos siendo tan manipulables como antaño. A un dictador negro que se precie de democrático no le creemos, lo tratamos con indiferencia o en el mejor de los casos nos produce risa. Sí el hombre es blanco, sin embargo, no creemos que sea dictador, trabajamos para él o en el mejor de los casos nos da tanto pavor que ni lo pensamos. La humanidad vuelve a reducirse a criterios estéticos, manejados políticamente, claro está, como siempre, como nunca.

 

Contacto para concertar entrevistas o audiencias con Manuel Pérez Petir, en  Corrientes, Argentina, Salvador. A:  3795 333094

 

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