Sábado 8 de Agosto de 2020

  • 21.2º
  • Despejado
  • Fecha

  • Contagios

  • Recuperados

  • Muertes

ACTUALIDAD

8 de febrero de 2017

De los candidatos o los feminicidas de lo democrático.

Todos aquellos que se expresen, formulando sus deseos personalísimos, como si fuesen razones de peso o una argumentación sobrada, para arribar a un lugar determinado del poder (acudiendo al golpe cínico que propicia la falacia de direccionar el mensaje a la emotividad del receptor, esgrimiendo su sacrificio, su capacidad o preparación para llegar a una meta personal) trasladando o transfiriendo el éxito que pudo haber tenido en una actividad previa (usando al destino, al azar y hasta los designios providenciales, y en vez de ser agradecido y responsable, entendiendo de tal forma que en el mundo todos podrían tener posibilidades en tanto y en cuanto quienes ya han accedido a determinadas conquistas, no se enquisten ni pretendan perpetrar en las mismas) abusando de tal prerrogativa, para a sabiendas e intencionadamente, engañar a los demás plantándose ante la comunidad como si fuese un salvador, un elegido o ser superior, se constituye, sin duda alguna en un ser temerario para el sistema político-institucional. Estos golpeadores, abusadores, feminicidas de lo democrático, son a los que el propio gobernador a dirigido su mensaje para que cuiden de la democracia. Les está diciendo, a muchos que tiene a lado, como en frente, que se dejen de violar y ultrajar a un sistema que tiene como finalidad el bien común, la discusión de proyectos, de ideas, de programas, de ideas, de formas de pensar y de hacer, y no, en su develación diabólica, de ir exactamente por lo contrario, horadando lo colectivo, para que todo un sistema de organización se reduzca a la simple, vana y totalitaria discusión de nombres y apellidos por lugares en el poder.

Sabes que sos vos a quién me dirijo, pero en vos reposan muchos que hacen lo mismo que estás haciendo por ser, algo que ya ni siquiera sabes que es, porque te has convertido en un espectro pendiente de que esa lapicera te ponga o te saque, vivís al compás de decisiones que no son tuyas y te planteas resolverle la vida a tantos. No me considero tu amigo, nunca me importo ser, sin embargo te supe apreciar y desde ese cariño te hablo y te digo lo que tus cercanos ven, sienten, perciben, huelen y palpan, pero que ocultan por temor a que esa percepción te destruya como sujeto. No sos nada de lo que decís, estas construido por cortar y pegar tantas cosas que ni te acordas, ya no sabes si te gusta el mate, el café o el chocolate, sí Mefistófeles bajará le entregarías a tu madre y a tu mujer por ser. ¿Vale pena? Lo peor de todo es que vos esa respuesta no la sabes.

Yo sé dónde podes estar en este momento, quiénes te susurrarán ciertas cosas y quiénes te lo dirá de otra, y lo sé no por haber compartido algo, o por escucharte en los medios, lo sé, porque sos víctima de una síndrome, pasaste a ser un sujeto alineado, carente de autenticidad, negador de tu propia esencia, sos un títere que copia un patrón de conducta, una suerte de cobayo, con cierta elegancia.

No es mi intención atacarte, agredirte, dañarte o perjudicarte, no es ni mi estilo ni mi forma de ser, ni tampoco está en mis objetivos ser un sujeto carroñero, tampoco voy a vender que te lo digo porque tu amistad me ha llegado a lo profundo del corazón. Simplemente lo observo como un fenómeno tristemente habitual, que en cierto momento pensé que no te atacaría, esta suerte de pandemia de ser a cualquier precio, al cueste lo que cueste y vendiendo hasta el ser íntimo y preciado, se está llevando todo y acrecienta su peligro a medida que se acercan los cierres de las listas.

Aquí encuentro la razón de hacer pública esta carta abierta, conozco, con mucha precisión este mal, he visto con mis ojos de niño, a tantos, de los que hoy siguen estando, llorando en el hombro de sus jefes, inventando enfermedades terminales de seres queridos, hasta mordiéndose la lengua y mostrándola sangrante para esgrimirla como un cáncer que obrara el milagro de conseguir el lugar en la lista tan ansiado.

Qué pena que la política aún se componga mayoritariamente de estos personajes, ilusionistas, traficantes de ilusiones, tratantes de ideologías, adalides del “cualquiercosismo” anárquico y corruptor, que sepulta personas potencialmente tan interesantes, tan dignas y útiles para la sociedad.

Duele verte a vos, arrastrado en la mentira, enlodado en el conventillo de los dimes y diretes, de que fulano es tuyo y sultano del otro, como si fueran vacas o soldaditos de plomo, esos con los que jugabas de chico y con los que otros, quizá conocidos tuyos o no, mandaron a matar a hermanos, aterra verte así, tan genuflexo, tan   pusilánime, tan débil e indefenso, sólo por ser, por una investidura, por una decisión que no es tuya te otorgue lo que podes desear legítimamente y quizá haberlo conseguido de otro modo.

De eso se trata, de cómo lo podes obtener, el otro camino, quizá hubiera sido más largo o no, pero lo cierto es que hubiera sido auténtico, algo que no tendrá tu meta en este derrotero que decidiste emprender.

No necesito conocerte tanto para saber que ante el espejo, con la almohada o en esos momentos tuyos, lo sabes perfectamente, que estés o no estés en el lugar que te empecinaste esta vez, entregaste mucho más de lo que tendrías que haber entregado y no hablo ni de dinero, ni de esfuerzo físico, hablo de ese capital humano de que eras, con aciertos y defectos, pero siempre con ganas de mejorar, de rodearte de quiénes, por más que no te gustara te decíamos la verdad.

Ya sé que esta vez no me lo pediste, pero siento la necesidad moral de hacerlo, de enviarte lo que pienso, lo que siento y lo que creo, en lógico y natural que desees que esté equivocado y cabe la posibilidad, lo que sí, yo no he cambiado, no altere ni mi esencia, ni mi personalidad, ni mi discurso por ser, y no porque no me interese, sino porque no creo ni en metas ni en resultados, creo en la coherencia, en la honestidad y en la razón, abrevando estos conceptos en los dictados de mi corazón.                 Que me dice, que me pide que te deje en claro, que cuando quieras nos tomamos un café, o lo que quieras, donde quieras y cuando quieras, a mí no me importa sí sos, dejas de ser o acrecentas ese ser algo, espero que a vos tampoco te importa lo que suceda conmigo y que prevalezca el volver a encontrar como dos tipos auténticos en un dialogo sincero y constructivo más allá de nuestras diferencias por el bien de Corrientes. Un abrazo.

¿Asistiremos nuevamente a ese espectáculo casi circense de cierta clase político, en donde además de los mismo, hacen su agosto, los menos escrupulosos de los comunicadores y los dueños de casas de ploteados y de imprentas? ¿Se repetirán esas caminatas por los barrios, cuál recorrida de emperadores romanos en terreno de bárbaros, ese tracking de campaña, con la parafernalia de banderas, gorros y calcos, un sincretismo entre los tiempos de unitarios y federales y la imposición del merchandising proveniente de Norteamérica, logrando el cometido del contacto con la gente, del besamanos hacia los funcionarios o candidatos, en definitiva esa eyaculación violatorio  que da esperanza a cambio del pedido del voto, o de la toma del mismo, el croto seguirá en su condición, mientras los nombres se suceden como en un calesita, sin que las soluciones asomen como milagroso horizonte?.

 

¿Qué hacer? Se preguntarán los pocos que conserven ciertos escrúpulos; presentar la declaración jurada de bienes, bajar al papel, con nombre y apellido, a los aportantes financieros de cada campaña. Ni utópico, ni revolucionario, forma parte de nuestro compendio de normas lo peticionado. Hablarle al correntino, diciéndole que en realidad, no dependerá de quién llegue, la transformación de la realidad, que mentirosamente ofrecen. En todo caso, que el pobre deje de ser tal, depende más de la voluntad del afectado, y obviamente de las herramientas que le puedan ofertar, quienes conducen el estado. Los instrumentos, son los proyectos, las propuestas, los planes. Organizar a la comunidad, mediante cooperativas, micro-emprendimientos, generando industrias, como la del turismo, o volcando las acciones en campos de la producción, podrían ser, puntas de lanza de los candidatos que pretenden llegar a la administración. Pero claro, no se les cruza por la cabeza, piensan en el fondo que el cáncer se cura con aspirinas. La bolsita de alimentos, el plan disfrazado en programa que termine en “ar”, en el mejor de los casos, hablar mal de tiempos pasados, echar la culpa a los otros, tiene un rinde electoral mucho más positivo que el proporcionado por la soja a los productores del campo.

Cuentan con el apoyo irrestricto de una prensa mediocre, ávida de enfrentamientos mediáticos, o de divisas, que para el caso, lo primero es causa para lograr la consecuencia monetaria. Mercenarios de la comunicación, que transparentan los números del ratings, y los números de las encuestas, más no así el número de las pautas publicitarias que reciben.

¿Por qué no debaten públicamente los candidatos, entre sí en vez de amenazarse?. ¿Por qué eligen el barro de la cancha, y no la claridad de las propuestas?. Respuestas que mientras más pobreza y más analfabetos existan, menos interés tendrán en responder los protagonistas.

El tiempo, irrefrenable y sabio, se encarga de desnudar las debilidades, los que hoy piensan que por llegar sin propuestas, por simplemente acceder a lugares de poder, los responsables directos de la miseria y personeros del atraso que creen, que conseguirán la gloria por los votos, que secuestrarán a quiénes le han quitado todo, por una boleta más en la urna, a cambio de la consagración, se equivocan, abismalmente. Los que hoy, revuelven en la miseria, caminata mediante, para ser legislador o concejal, no lograrán la gloria de imprimir su sello en la historia. Podrán figurar en un manual escolar, que diga que de tal año a tal otro, se sentó el fulano de tal, pero estando tan cerca, dejarán pasar la posibilidad de dejar su huella impresa en los anales.

En caso de que ese barro, cubra las expectativas de una campaña sin propuestas, sin proyectos bajados al papel, con el cotillón de los afiches, los jingles de campaña, a los actuales candidatos del hoy, muchos seguramente ratificados por una democracia inerte, al verse sorprendidos por la vejez ya no tendrán ese tiempo, ni la  posibilidad de caminar los barrios, y quizá en esa ancianidad solitaria, los de hoy se pregunten (como lo hacen los de ayer) ¿y todo esto para qué?.        

Son muchos los candidatos “huérfanos de espíritu”. Estos feminicidas de lo que hablábamos.No se trata aquí de una cuestión ontológica, religiosa, trascendental o siquiera jurídica (si bien hemos propuesto que se tipifique el delito de democraticidio), referimos a lo espiritual, como representación más fidedigna de lo que somos. Pues sí en una elección, lo que está en juego es el fenómeno sociológico de la representación, debemos ahondar en aquello acerca de lo que es o lo que son los candidatos y que por tal cuestión plantean representar o pretenden hacerlo para las o hacia las mayorías.

Por eso, existen discursos diversos y toda una mercadotecnia en cuanto a esto, dado que mientras más diga representar un candidato, más sectores  podrán contemplar para dirigir sus actos o discursos. Vale decir, en tiempos de elecciones, se sabe que el candidato (de allí su nombre que lo dispone a la seducción del voto) va a lugares inimaginables y se sienta con personas y personajes variopintos (desde lúmpenes a curas) a los efectos de pretender abarcar ese todo denominado gente, soberano o votos. De allí la atracción/trampa que ejercen los medios de comunicación, que supuestamente llegan de varias formas por diversos canales, cuando en verdad, en la actualidad, solo difieren de formas, pues lo que se envía, tanto desde los candidatos, como lo que se procesa desde los medios, es lo mismo. Aquí comienzan los problemas y aquí metemos al espíritu como concepto clave.

Candidatos, en su gran mayoría, vacíos de todo, carentes de objetivos, de discursos, impulsados por un único deseo materialista, que se les nota y los trasvasa. Pretenden con esa materialidad comprar los discursos, la toma de la cámara donde mejor se los vea, la pregunta cómplice del periodista, la crónica favorable del redactor, la actividad o el mitin en el barrio, la militancia del militante, los aplausos de seguidores pagos y que todo lo invertido le vuelva en esas jugosas dietas que lo ponen en un sitial diferente al resto, ese instante de poder en donde solo decide a quién le da siempre lo mismo, que es dinero en todas sus formas y manifestaciones.

No es necesario definir política, como el ejercicio del poder destinado a la transformación, pero los carentes de espíritu no tienen con qué hacerlo, son simples marionetas de un sistema, símiles a los agentes Smith de la trilogía del cine Matrix, copian y pegan, discursos, ideas prestadas o compradas, para repartir bienes entre personas que varían cada tanto, esa es toda la libertad que tienen y por ende que pueden ofrecer.

Se les nota, y demasiado, en sus afiches, en lo que dicen sin creer, en lo que prometen sin entender, y en lo que claman, sin verdaderamente querer, les deberíamos dar, casi como una limosna, ese supuesto poder que ellos creen tal, que en verdad son migajas materiales a repartir, dan pena , pero se los necesita como contraejemplos, como muestra de lo nocivo, del camino que no debemos seguir, por más que circunstancialmente y mediante los engaños que plantea la mercadotecnia cosechen pingues adhesiones a precio vil.

 “El espíritu no es ni la sagacidad vacía ni el juego de ingenio que a nada compromete,  ni el ejercicio sin fin del análisis intelectual, ni una razón universal, sino que espíritu es el de decidirse originariamente templado y consciente por la esencia del ser “(Jacques Derrida)

 

 

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »