13 de agosto de 2026
Ni capanga ni fantasma, Rovira es un “Mburuvichá”.
Uno de los errores más frecuentes por no decir agresiones veladas, en las que incurren tanto actores políticos como analistas, es el pretender que las categorías usadas para explicar aspectos culturales-políticos de una comunidad dada, sean inflexibles, taxativas y que por tanto se convierten en significantes-amos, que obturan e imposibilitan la posibilidad de un entendimiento cierto de la dinámica de los hechos o del acontecer político.
Sucede en la actualidad en la provincia de Misiones. El actual gobernador, Hugo Passalacqua, decidió romper (o al menos lo pretende) con el sistema político, imperante en la provincia desde 2006. En aquel entonces, los ciudadanos misioneros, convocados por un plebiscito decidieron por amplio margen, decir que no a la reelección indefinida del entonces gobernador Carlos Rovira. El efecto más contundente, fue sin embargo, el dejar formalmente instituida la figura del “mburuvichá”.
La misma procede de la conceptualización guaraní, cultura asentada en tal geografía de la Argentina (en la que Corrientes está incluida, como también Formosa y Chaco) para referir al líder máximo. A diferencia de lo impuesto por el tan lejano occidente, que vendría después y que estableció lo democrático como razón máxima, por intermedio del voto directo como instrumento, el “mburuvichá” es elegido en forma consensual (es decir un acuerdo total), y de manera indirecta por un consejo, en virtud de un compendio de valores que demuestre el líder para sí y ante la comunidad.
Es determinante conocer este aspecto dado que sí bien, las provincias del país en las que la cultura Guaraní pervive, no significa que continúen, estrictamente con las mismas formas y valores, pero tampoco y este es el punto del presente texto, pueden ser analizadas, solamente desde la pobreza conceptual y el atrevimiento insolente de que se incardinen, por la manda teórica a una democracia formal que no comprenda estos aspectos profundos tanto culturales, políticos y espirituales de los pueblos atravesados por el devenir del sincretismo entre lo occidental y lo guaraní.
Corrientes es una muestra cabal de lo expresado. Desde los tiempos de “Tato” Romero Feris, que por impedimento normativo, propuso a Pedro Braillard Poccard como sucesor, fungió bajo el rol de “Mburuvichá”. La zaga, continúo con Ricardo Colombi que pretendió hacer lo propio con su primo Arturo (que tal como Passalacqua ahora pretendió romper el sistema) y luego con Gustavo Valdés. Este, desplazó como líder máximo a Colombi e instituyó, ratificación electoral mediante claro está a su hermano menor en la gobernación.
Sintéticamente invitamos a todos aquellos que con intereses legítimos o no, por más que pretendan, cambiar una forma de entender y vivir la política, no desconozcan el espíritu que habita en ciertas comunidades dadas, que poseen características singulares y que forman parte, de la historia de los pueblos. Insistimos, no se trata de que no puedan cambiarse, sino que como principio elemental, lo primero es conocer cómo funcionan.
Finalmente, los que en Misiones, pretenden modificar las presentes pautas establecidas, deberían estar atentos a esto mismo. Rovira no es un capanga ni un fantasma, en todo caso es un “Mburuvichá”. Misiones no posee una democracia a la “americana” o “europea” sino tal como la historia de su suelo y tiempo lo indican, una democracia a la “guaraní”.
Por Francisco Tomás González Cabañas.
Escuela Correntina de Pensamiento. Conceptualización filosófica.COMPARTIR:
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