5 de noviembre de 2026
Se dio vuelta la taba.
Mal que le pese a Santiago Caputo y demás baluartes del proyecto libertario, son más que contundentes el puñado de hechos en tan poco tiempo que nos llevan a semejante afirmación, independientemente, incluso de la adhesión o no que tengamos con el proyecto político e ideológico, que fue derrotado en Brasil, que tambalea en EE.UU , que colapsó en Paraguay y que muestra una fractura cada vez más evidente y profunda en Argentina, Patricia Bullrich mediante.
Tal vez la imagen que ayude a entender el cambio de viento, la renuencia que podría estar analizando el sector independiente de la sociedad que no conoce de extremos ideológicos, a seguir acompañando la experiencia libertaria, tenga que ver con la cacería humana a la que se vio sometida una minoría, claramente identificada y simbólica, ganándose el pan, mientras un grupo de émulos del tristemente célebre Ku Klux Klan, arremetía con impunidad y con evidente sobre-exceso de odio y de consumo de horas de mensajes provenientes de usinas como “la misa” a cargo del “Gordo Dan”.
El clima de época, parece haber cambiado, dado que en lo inmediato, además de las caídas, tanto altisonantes como abruptas o escandalosas (en Brasil, con huida asistida por una saga de inteligencia argentina, de Bolsonaro, en EE.UU con la contundencia de la derrota y en Paraguay con una crisis terminal que se gestó en horas) la llegada del Papá León XIV a la Argentina, que vendría con una proclama por los pobres y una visita a un cotolengo de Don Orione, para acompañar a los discapacitados, aceleraría los análisis de cada vez más personalidades públicas que veían una reelección (eliminación de las PASO mediante, que cada vez se dilata más) al alcance de la mano para el oficialismo, y que produce, más allá de los enojos del Presidente, a una socia de la talla de Patricia Bullrich (que profundizó su grupo aparte, foto reciente mediante) a ir por mucho más que una candidatura a vicepresidente.
Que el escenario haya cambiado no significa necesariamente que los gobiernos cambien de signo. Todo está en proceso y en dinámica. Creemos notar sí está modificación sustancial del cuadro de situación. Habrá que ver en lo sucesivo cómo reaccionan desde cada facción y como lo toma la sociedad a ello.
Tal vez sí no fuese dramático, dado que está en juego el sistema mismo de poder, sería más que interesante ver sí desde el lugar en el que se detenta el poder, se continúa con la lógica inexpugnable hasta aquí de “acelerar en las curvas” y qué significaría en concreto ello. Como también ver cómo se organiza la oposición, que hasta aquí no hizo mucho más que elevar plegarias al cielo para clamar por un cambio de viento o una modificación del clima de época. Demandas místicas, que parecen haberse escuchado y qué por tanto, también aplicaría la máxima de Macabeos 3;19 que reza: “el éxito de la batalla no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas del cielo”.
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