5 de octubre de 2026
Charla “El rol del filósofo en la política”.
Este miércoles 7 de octubre a las 19 horas, en la sede de SUTECO (Jujuy 1325 Corrientes Capital) invitado por Martín Ayerbe del “Movimiento de Liberación Nacional” expondré acerca de la función del filósofo en el quehacer político. Hace tiempo que mi dinámica filosófica se concentra en acercar los horizontes paralelos en los que discurren teoría y práctica, pensamiento y acción, dirigencia y ciudadanía.
Tratar de construir un tercer sendero, entre claustro y calle, saber y experiencia, a los únicos efectos de dislocar la dialéctica perniciosa del amo y esclavo, para que acontezca el entendimiento, es en definitiva mi derrotero cierto por el que transito desde hace tiempo.
Cruzar tal desierto en que se ha transformado nuestra realidad cotidiana, no me impide sentir, que si bien son pocos, existen faros o luminarias prendidas por hombres de accionar loable, entre los que puedo mencionar a: Alberto Buela, Archibaldo Lanús y Osvaldo Cornide.
En la práctica fundamental del filósofo, tal como nos señalaran Deleuze y Guattari, de crear conceptos, uno de los más recientes que hemos alumbrado en nuestra escuela de pensamiento, es el de la filosofía de la indiferencia.
Creemos estar subsumidos en ella. Una suerte de plano de igualdad dónde el único requisito o condición para ser parte es la oclusión del pensar. Al punto que son escasos los sitios, dado que no se dan las condiciones para ello, para que los sujetos nos encontremos a reflexionar sobre política, sin que antecedan adscripciones o fidelidades en el nombre de la ideología, la doctrina o la conveniencia política en el más burdo de los sentidos.
En tal clima de época, quiénes nos consagramos al pensar, vagamos errabundos, ejecutando un entendible mecanismo de defensa que nos lleva a cerrarnos aún más en nuestras consideraciones teóricas, que en el mejor de los casos, serán compartidas en espacios académicos o en plataformas de redes que sólo galvanizan un circuito cerrado como inexpugnable e inaccesible para los demás que no son parte.
Considero indispensable acceder a todas y cada una de las invitaciones que los diferentes espacios o dirigentes políticos nos hagan llegar, lo agradezco y celebro.
Lo hice hace unas semanas en la presentación de la corriente de opinión “Fuerza suma” en Buenos Aires. Lo haré en Corrientes ante el convite de Ayerbe y el “Movimiento de Liberación Nacional”. Continuaré a disposición de quiénes consideren propicio el escuchar a quiénes pensamos.
Finalmente y a los efectos de ser preciso y claro, daré un ejemplo concreto del valor de la contribución que a mí modo de ver significa y representa pensar la política.
Desde la política y la opinión publicada que constituyen una suerte de quinta alambrada o barrio cerrado, se habla, plantea y proyecta (en algunos distritos ya fue ejecutado, como en la Provincia del Chaco) una modificación a la ley electoral o las reglas de juego de competencia eleccionaria. No es novedad, al contrario, en una suerte de repetición perniciosa, caemos nuevamente en aspectos totalmente baladíes, procedimentales o secundarios. Suspensión, supresión o amputación de las PASO, vuelve a resonar ante el próximo electoral escenario.
Nosotros, desde el pensar que implica la investigación, el diagnóstico y la propuesta que sintetiza el trabajo, exhaustivo, hermeneútico y comparativo de años, creemos sin embargo qué el principal problema que arrastramos es la maliciosa institución del balotaje o segunda vuelta para determinar el ungimiento de los administradores en el poder ejecutivo, tanto nacional como distrital.
Para no adelantar demasiado lo que trataremos y no agolpar palabras en tiempos de scrolleo, la reciente elección en Brasil es la última prueba que nos demuestra el sinsentido en que hemos transformado la política, polarizando espectros destinados a conquistar una mayoría, por mínima diferencia, que prevalezca sobre la otra, consolidando la sociedad dilemática y agrietada, dentro de la cuál sólo sirve la imposición por el grito o la fuerza, dejando de lado el entendimiento en su sentido lato. Que una expresión política, representada por un candidato a presidente o gobernador de una provincia o estado, cuente con un 49,9% de apoyo electoral y no tenga luego de ello ningún tipo de representación dentro de la conformación de la nueva administración de un estado, debiera ser cómo mínimo una idea estúpida o insostenible y sin embargo, es desde hace años el corazón y cerebro de nuestros sistemas electorales, que a la postre, es lo más determinante de nuestras democracias que por algo no terminan de sostenerse ni en la confianza ni en la fe de nuestros ciudadanos.
Los espero el miércoles.
Francisco Tomás González Cabañas.
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