4 de octubre de 2026
La familia política.
No es el único caso en el mundo. Tampoco es un defecto de la democracia representativa. Pero el auge del nepotismo y los privilegios sin límites socavan los principios básicos de la democracia. Por Julio Gerez.
Hoy, domingo 4 de octubre, Brasil es “observado” por todos los analistas políticos del mundo y también objeto de curiosidad de muchos ciudadanos de todos los continentes de este planeta. No es para menos: la contienda electoral en el gigante sudamericano se convirtió en un plebiscito ideológico, económico y hasta religioso universal. Quizás sin proponérselo.
En este contexto, corresponde decir que se enfrentan dos modelos antagónicos que, con matices, se replican en gran parte de las naciones de este mundo. Tal vez nunca, como hoy, las diferencias sean tan nítidas entre un bando y el otro. Ya no se trata de conceptos ideológicos enmarcados en argumentos filosóficos. Ahora, ya, es tiempo de intereses y objetivos. Principalmente PODER; esencialmente SUPREMACÍA.
La familia política tiene modelos varios, vigentes y otros a desplegarse en diferentes democracias, sin que importe demasiado la historia precedente o el desenlace del futuro. Así, hoy en Brasil, el dominio de la “opción” ni siquiera está condicionado por la *no participación* de su líder de extrema derecha (Partido Liberal), JAIR BOLSONARO. La transferencia de la exclusividad del poder está asegurada en las candidaturas a diferentes cargos de familiares y vínculos, todos nominados “a dedo”.
“Jair Bolsonaro (PL), inhabilitado políticamente, llega a las elecciones de este domingo con parte de su familia compitiendo en las urnas en diferentes estados (provincias). La estrategia busca mantener bajo la influencia del clan familiar el capital político construido por el expresidente y poner a prueba la fuerza electoral de sus parientes en distintos frentes. En total, tres hijos, dos cuñados, un hermano, su actual esposa y una exesposa de Bolsonaro aspiran a cargos que van desde la Presidencia de la República hasta los poderes legislativos federal y provincial.”
Esta estrategia de “conquista – permanencia – traspaso” del poder político e institucional tiene protagonistas en nuestro país y en nuestra provincia.
Las circunstancias no son la cuestión de fondo; lo importante es la portación de apellido y el vínculo. ¿Hacemos memoria? Veamos: los Menem; los Kirchner; los Macri; y ahora los Milei. No se trata de un referente de esas familias. Es innegable que la “pertenencia” jugó y juega un papel preponderante en la administración y continuidad del PODER y en instalar SUPREMACÍA, independientemente de los “partidos” que fueron su plataforma de despegue.
¿Y en Corrientes? También hay exponentes de esa metodología. Memoria… Los Romero Feris; los Romero en el PJ; los Valdés en el radicalismo; y, menos conocidos, pero no por ello inexistentes, varias “castas” comunales en localidades del interior correntino.
Este fenómeno, quizás, sea consecuencia del “caudillismo”, que no solo impera en municipios, provincias o naciones. No se puede negar, en la praxis, que, en este primer cuarto del siglo XXI, el personalismorepotenciado desplazó a la institucionalidad que servía de marco para mantener un equilibrio de poder entre gobernantes y gobernados.
Ni siquiera las sociedades con democracias sólidas están exentas de caer en la tentación de consolidar liderazgos que prometen soluciones y adoptan gestos paternalistas. ¿Es la fragilidad de la formación cívica o el hartazgo ante el aumento de los problemas crónicos y la ausencia de soluciones lo que condiciona o influye en el elector?
No se plantea quitarle valor a la militancia política; al derecho a elegir y ser elegido; ni a la representación respaldada por los resultados en las urnas. Muy por el contrario, se valora y se respalda, en estas tres condiciones, un perfil básico para todo ciudadano o ciudadana que pretenda asumir la responsabilidad de representar, con ética, probada capacidad y objetivos generales de progreso y bienestar, a sus conciudadanos. Sea en el confín del mundo o en la pequeña comuna en la que habita.
Julio GEREZ – Corrientes – Argentina
Imagen de la nota
Jair Bolsonaro junto a sus hijos Carlos, Flávio y Jair Renan, y su esposa, Michelle, durante un evento en São Paulo; con la excepción del expresidente, todos se postulan para un cargo en las elecciones de 2026. FOTO CRÉDITOS: MIGUEL SCHINCARIOL
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