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CAMPAñA

5 de octubre de 2017

“Antes que trabajo o industrialización el próximo Gobernador debería ocuparse de distribuir mejor lo que tenemos".

Sí uno expresa cupo generacional (como el cupo femenino pero para menores de 40 años), voto compensatorio (redefinición del contrato social para que el voto del pobre o marginal valga de acuerdo a lo que le debe el estado), demarquía (convivencia con lo electoral representativo, por intermedio de la cámara de dipunadores, idea conjunta con Carlos Coria) índice democrático (dotar a la democracia de elementos cualitativos para quitarle su cosificiación o aportarle la condición suficiente, complementaria para que lo democrático no quede en lo meramente electoral) o el gabinete en las sombras ciudadano (al estilo Inglés, pero no que surja de la oposición partidocrática sino desde la ciudadanía) está hablando de uno de los fundadores de la escuela correntina de pensamiento, Francisco Tomás González Cabañas, quién a días de que su provincia vivencie otra elección a gobernador, alista su próxima obra “La africanización democrática” que será editada por el sello Asturiano (España) “Camelot”.

 “Siquiera para los que están en el pináculo del poder, esta sistematización de la industrialización, esta concepción del trabajo como multiplicador automático de cosas o elementos seriados, puede seguir teniendo continuidad, a ellos, debemos terminar de convencer para que como humanidad, volvamos a redistribuir o discutir las condiciones para un nuevo reparto, de lo contrario no tendremos más mundo que haga posible la humanidad tal como la entendemos y vivenciamos” expresa categóricamente Francisco en la introducción de una entrevista que aborda las cuestiones democráticas y electorales de la actualidad occidental.

 

¿Qué es la escuela Correntina de Pensamiento?

 

Un rizoma horizontal que absorbe en su condición de tal, una cantidad inconmensurable de nutrientes intelectuales que escapan de dictados verticales. Es un lugar, indeterminado en un momento dado, en donde abrevan, se acendran prioridades políticas y sociales, que tienden a redefinir, reconfigurar algunas cuestiones instituidas que no vienen funcionando muy bien. La escuela correntina, nace en un lugar llamado Corrientes, que no casualmente, permite en su acepción ser una perspectiva de cómo entender la vida. Algo así cómo lo del principio Ubuntu, “yo soy porque nosotros somos” o el zapatista de tener un mundo en donde quepan todos los mundos, en definitiva es una corriente de pensamiento que niega la preponderancia de una por sobre otras y afirma la necesidad de que existan todas las corrientes posibles y que convivan, consensualmente. Lo único, raro, extraño, azaroso o inexplicable, y que creo es la razón por la que empieza a generar cierta curiosidad es que esta corriente, nace, caprichosamente, en una ciudad llamada Corrientes.

 

¿El índice democrático que conformaron, que objetivo tiene?

 

Ponerle un número a lo democrático. Venimos estudiando, o mejor dicho palpando, cotidianamente, como todo se reduce a la abstracción del número. Redujimos nuestra existencia real, a la ficción del número. Somos un número de documento, de seguro social, lo que cobramos, percibimos, cuanto es lo que podemos tener en un banco o guardado, la nota escolar o académica, lo que producimos en el trabajo, el canal de comunicación o la plataforma para entretenernos para evitar lo incierto o indeterminado que no puede ser numerado o cuantificado. Todo llevaba un número. Lo democrático también, pero en lo electoral. No en su definición o en lo que puede ser más allá de la elección. Las últimas experiencias, casi bonapartistas de autoritarismos electorales en diferentes partes del mundo, en donde la democracia se reduce, peligrosa como cínicamente, al porcentaje obtenido por el ganador, al número de cantidad de votos, debe ser discutido, no sólo conceptualmente, sino también desde la misma atrocidad que propone que es cuantificar lo democrático.

 

Esto fue lo que hicimos, entrar en las reglas de juego por más que no estemos de acuerdo con ellas o prefiramos otras. El índice democrático que estamos presentando en Corrientes, es un cuestionario de 9 preguntas y una entrevista, para los miembros del poder ejecutivo y otras 9 diferentes y entrevistas para los integrantes del legislativo. Es un cuestionario cerrado, que no permite ambigüedades, arroja un resultado por el cual se conforma un ranking. Es algo parecido a lo que hace el medio Inglés “The economist”, a nivel internacional, la diferencia es que nosotros hacemos público el cuestionario, es decir las preguntas, no existirán secretos u ocultamientos acerca de los parámetros que se toman para tal evaluación. Todas las preguntas tienen que ver con demandas de una democracia más transparente, más participativa, mas inclusiva, menos apocada, o extendida en su significante para que no termine representando nada o culmine en un acabose democrático del que creo que nadie puede desear o ambicionar.

 

¿Es riesgoso para la misma democracia o para el sistema, analizarla, criticarla a los efectos de redefinirla?

 

Creemos precisamente lo contrario. Lo único que los ciudadanos del mundo, debemos, tenemos y estamos urgidos a hacer , independientemente de la aldea democrática en la que vivamos, es en discutir, analizar, debatir cómo repartir, administrar, lo logrado, lo conseguido, lo generado. Es decir, debemos convencer a los miembros del club de Bildelberg o a los hombres detrás del poder o del sistema, que esto tal como viene presentándose no tiene mayor margen de continuidad ni conveniencia para ellos mismos y para la vida de placeres y goce que podrían tener habiendo acumulado lo que tienen. No tenemos, como erróneamente se pensaba en convencer a los que no tienen, o están marginados, de que se subviertan, pateen la mesa y lo incendien todo. Esa marginalidad no puede estar libre de sus propias limitaciones, de su propia indignidad de la que son tanto victimas como victimarios. Claro que nos puede generar pena, lastima, conmiseración o vinculación responsable o solidaria, pero no podemos exigirles que se liberen si no tienen las condiciones o los recursos para pensar en tal ámbito de libertad. Los que tienen que ser convencidos, y lo están siendo, son los que toman las decisiones, quiénes están detrás del poder. El mundo no acepta, no tolera, no puede seguir siendo sustentable, sí las masas, desean producir, industrializarse o multiplicar los trabajos maquinales y autómatas que fueron los elementos simbólicos de los sistemas que funcionaban hasta no hace mucho tiempo atrás. No debemos producir más, de lo contrario nos quedaremos sin mundo. En tren de evitar males o padecimientos, en unos pocos años los mayores casos de mortalidad serán por bacterias que resisten a las medicinas producidas y vendidas indiscriminadamente. Lo mismo con los envenenamientos en la agroindustria, tanto multiplicar el rinde, el resultante, terminamos multiplicando enfermedades terribles y malformaciones. Lo único que no puede ser multiplicado es el mundo en general, nuestro marco o zona de confort, del que estamos dejando retazos. Antes que sea demasiado tarde, debemos detenernos, repensar las formas de trabajo, de ingresos, y la única línea seria y lógica es que quiénes están detrás del poder se terminen de convencer que la administración, que el reparto, debe ser otro. A eso debemos apuntar los ciudadanos con libertad de pensamiento, a instar al reparto, a la redistribución de las riquezas generadas, no a seguir produciendo o industrializando riqueza ya que ello es imposible y criminal.

 

 

¿Tienen relación, vinculación, estas corrientes, redefinitorias de lo democrático, con los procesos políticos novedosos que vienen sucediendo de la primavera árabe a esta parte?

 

Desde ya. Opera una lógica distinta a la usual, a la que venimos acostumbrados a escuchar. Es decir, no se tratan de órdenes que se cumplen o ejecutan. Volvemos al comienzo, como en todo, como en una cinta de moebius, pero desde otro lugar. Es un proceso rizomático, horizontal, son movimientos que no se perciben unidireccionalmente. Estas líneas incluso operan en tal sentido, con el significante del to apeiron griego, de lo indeterminado, de la botella en el mar, que será tomada por un navegante, en este caso de las redes, que lo tomara, lo reconvertirá, lo replicare desde esa nueva identidad que cobrara en sus manos para luego volver a reconvertirse hasta que entendamos que nunca estamos más humanizados cuando nos despojamos de todo tipo de pretensión totalitaria de pretender tenerlo todo bajo control, a sabiendas de someter a otros, para tal fin, tan ajeno y distante de la experiencia humana.

¿Quién gana el domingo las elecciones en su Provincia, Corrientes?

Eso es lo de menos, lo importante es que el ganador comprenda que lo será producto de una sociedad que necesita imperiosamente que se redistribuya con lo que se cuenta, que esos famosos cantos de sirena de mayor trabajo o industrialización no son más que engaños de un sistema que trasciende un humilde gobierno provincial de un país emergente. Es decir, que el próximo gobernador entienda que va lograr mucho más, en todos los sentidos sí en vez de procurar instalar una pastera o hacer cuarenta puentes nuevos, introduce el futbol como materia educativa, de forma tal que en los próximos años al menos cien chichos correntinos puedan vivir más que bien ellos y su familia, trabajando o jugando al futbol en las ligas Asiáticas por ejemplo. En vez de o mejor dicho, a la par de cualquier otro sistema de la razón instrumental que nos traerá muy pocas ganancias y menos sustentabilidad, que construya escuela de creativos, de youtubers, de influencers de tipos que le vendan al mundo sus conceptos, sus razones, sus formas de ver la vida, no productos ni multiplicación de los mismos dado que en un mundo cada vez menos apto para la automatización en serie, el trabajo va dejando de ser industrial tal como lo conocemos. En Europa ya se está discutiendo, es más hasta votando (Suiza) para que la gente no trabaja en la forma tradicional, dado que sí lo seguimos haciendo no conoceremos a nuestros nietos (proyecto de renta básica universal). Tal como expresaba Lacan, gobernar es un imposible porque se trata de hacer desear, el próximo gobernador de Corrientes debe rodearse de quiénes comprendan estos nuevos anclajes en donde la humanidad actual encuentra sus desafíos más recientes, como cruciales para que la correntinidad desee reencontrarse con sus valores, con sus manifestaciones más fidedignas más auténticas que estén alejadas de estos aspectos secundarios y nocivos que nos han instalado de una mera y huera acumulación por la acumulación, que deviene en una cosificación numérica de lo humano. Construir este nuevo hacer desear colectivo es el desafío por antonomasia del próximo gobernador correntino como de la clase dirigente y de la ciudadanía misma.

 

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