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POLITICA

4 de julio de 2016

Es el tiempo de Rodolfo Martínez Llano como precandidato a Gobernador por el Peronismo.

Sí el peronismo, o quiénes en la actualidad lo conforman, algún tipo de chance de acceder al poder demuestran tener, con el doble desafío de romper el maleficio de casi medio siglo sin encantar a la ciudadanía, en un contexto en donde los herederos de Perón no saben si lo han sido de Menem como de Néstor y Cristina, es menester acudir a los hombres más formados, experimentados y dotados de criterio para administrar las contradicciones que puedan catapultar al peronismo a las cimas del poder; El doctor Martínez Llano, uno de los pocos que cumple con tales exigencia que la hora demanda.

Sí el sector de la ciudadanía que mal que nos pese, tiene cierta libertad para elegir algún candidato para encumbrarlo a la cúspide del poder, es aquel que no puede ser comprado ni con la expectativa (con la esperanza, con la zanahoria, con la promesa, con la ilusión) ni con los bolsones de comida, o los vales de supermercado o los cortes de chapa, que tampoco puede verse condicionado por el sueldo estatal, por el conchabo, por la estabilidad laboral del mandamás de turno, es la facción que define una elección (está estudiado que es entre un 30 y un 35 % del electorado correntino) no puede, no debe, el peronismo correntino presentarle ningún candidato que algo haya tenido que ver con el gobierno nacional y popular que el último 10 de diciembre se fue del poder y que hoy se agazapa en las escaleras de los tribunales.

Ni el Senador Nacional, en su nueva función camaleónica, en su titánico esfuerzo por engatusar al Pro, al Frente Renovador, al Peronismo no K y el K, sin que esto le repercuta negativamente y mediante la promesa profética de las encuestas, que lo mostrarían liderando (sin saber que, o bajo que costos, o quién los paga, suponiendo que el consultado dice en una consulta política la verdad) a los efectos de ocultar su falta de solidez conceptual, su falta de conocimiento político, tanto teórico, como instintivo y solo colgado de su carisma olímpico, ni tampoco el Intendente Municipal de Corrientes, que gobierna al pueblo, bajo la tutela insigne a cuestas de las connivencias con los López y con todo lo que al parecer fue (algo que además la justicia dentro de poco se encargará de refrendar) una vana ilusión cleptocrática, sumado a su pasado personal, donde construyo desde el lodo de haberse asociado con todos los que hoy son sus rivales, parecen tener alguna chance para el 2017, contra Ricardo o contra lo que él elija.

Si la discusión se detiene acá, ganará nuevamente ECO, sea en modo Ricardo unificado (dos años) o en su vertiente renovación radical (quién corre con más chances en esta arena, es sin duda el Diputado Valdés) o en la rama ECO amplificada (en donde Perucho Cassani tendría todas las de ganar), si los planteos pasan por lo demoníaco y mentiroso de las encuestas, o de la imagen, el peronismo se quedará nuevamente en la costa, diciendo que no reparte dádivas ni bolsos, para la gilada, para los medios que callarán hasta donde le paguen y una caterva de legisladores (como ya paso en 2013 y en años anteriores) entrará merced al peronista derrotado y a partir de allí seguirán desprestigiando la democracia correntina, con las “pymes” electorales, más allá de que se vote con urnas electrónicas y demás cotillón moderno electoral.

Sí el peronismo, asume su condición de espacio con vocación de poder, debe construir desde el ungir un líder, un conductor, alguien que pueda tener la capacidad, como el deseo, de armar y disputar poder, no un mero bastonero, o bastonera, arriba de la carroza que garrapiñe votos, de acuerdo a la cantidad de purpurina (léase recursos) que se ponga en el rostro o en la parte del cuerpo que usted imagine.

La teoría indica esto, pero en la práctica se precisa de un nombre y apellido. En semanas, ECO, es decir Ricardo, asestará un nuevo golpe y el peronismo, aún debate en conciliábulos por el sexo de los ángeles, tratando de demostrar una unidad ficta.

La unidad se tiene que demostrar en la acción, y se sabe que no habrá ni tiempo, ni recursos para hacer una elección interna. Hacerlo por la fantasía de la encuesta, sería como ceder ante el capricho de un nene diabético que sólo pretende alimentarse de dulces. Será otro el tiempo en analizar, por qué el peronismo no logro tener más figuras de la  talla del propuesto, pero la táctica indica, que a partir de hoy, se debe empezar a construir la pre candidatura de Rodolfo.

Al margen, muy al margen, estará la estética y el gusto, cómo también la supuesta moral (como sí alguien en Corrientes y sobre todo en la arena pública podría pararse en un atalaya para señalar lo bueno y lo malo) y demás aspectos menores que no tienen ni sentido, ni razón de ser, analizarlas.

El peronismo correntino, tiene en Rodolfo, a su cuadro que la hora demanda, de no comprenderse esto así, o demorar en comprenderlo (que sería lo mismo), el camino para la continuidad de Ricardo (sea por dos años, o por interpósita persona) se habrá allanado, y las reformas y demás aspectos coyunturales sólo serán pasos formales, para que el peronismo, nuevamente lo mire desde el rol de oposición.

 

 

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