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POLITICA

27 de febrero de 2020

La libertad de expresión para forjar una sociedad madura en el pensamiento.

“Yo soy Yo.

Tú eres Tú.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres Tú.

Yo soy Yo.

 

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos

Será maravilloso.

Si no, no puede remediarse. “

Fritz Pearls

Esta frase épica en la psicología de la Gestalt, libera de los bucles mentales que le dan tanto poder a los discursos de odio. Hay una tendencia hoy por hoy, a recriminar lo que se considere discurso de odio. Lo cual sin lugar a dudas, quien corrige políticamente, aun siendo víctima o no,lo ha convertido en el nuevo Amo, el que normaliza y ejerce el poder del Gran Otro.

Es evidente que existen los discursos de odio – Si eso se entiende como un intento de rebajar la validez en tanto ciudadano de una persona, merecer menos respeto o incluso merecer la muerte- quizás el discurso de Hitler en la Alemania nazi nos parezca contundentemente un ejemplar de lo que hablamos. Pero como sostenía Zizek: El amor es violento, no es los amo a todos por igual, sino a ellos sí, a los otros no.

¿A quién no le pasa esto? ¿Realmente hay alguien que los ame a todos?

La posibilidad es válida, el número referente supongo sería anómalo. ¿Qué quiero decir con esto? Que el discurso de odio es a su vez un discurso de amor, amor por los que no son como el sujeto que se señala. Entonces los nazis que odiaban a los judíos y asesinaban, ellos creían que esta acción era ética, era amor y una revolución para el mundo. Algunos en entrevistas, asumen no arrepentirse de sus acciones.

¿Entonces qué hacer ante un discurso de odio?

El totalitarismo parece una solución viable, un grupo que regule lo que se puede decir y lo que no. Pero la historia nos ha demostrado que eso termina casi siempre en un fascismo (Mussolini en Italia, Stalin en la URRS, Mao en China, et) donde miles de personas son asesinadas en nombre de un grupo que asume lo bueno y lo malo como positivo epistemológicamente.

En otras palabras ¿Que nos hace pensar que nuestra corrección política (algo que consideramos bueno) no es justamente algo que realmente pueda hacer daño?

Es decir, qué ciencia no- formal tiene sistemas perfectos; ninguna. Es allí donde  la apertura al dialogo y al reflexión debe imperar. Incluso si estás completamente seguro de que lo que piensas es lo más ético, pues de haber llegado, si se quiere a una idea sintética, nada perderías con ponerlo a prueba. Por más que le busques 2+2 es 4, y a quien dude se lo puede demostrar.

¿Estoy justificando los discursos de odio?

No, no creo que nadie deba incitar a la violencia contra el otro, pero esperar a que la gente “mala” cambie, es ser dependiente de quien es tu enemigo, si así lo entiendes. ¿Qué hacer ante un discurso de odio? Bien, un discurso de amor, argumentar porque consideras que no es adecuado el discurso del otro… Pero sin esperar a que el otro lo entienda y cambie, o entonces serás su prisionero. Si logras cambiar algunas conciencias hacia lo que consideras bueno, que fortuna, pero si no, algo tienes que hacer y eso sería un contra-discurso.  

Es importante subrayar que el ser humano es egoísta, ínsito el odio es más un discurso de amor excluyente que otra cosa, en pocas palabras no tomárselo personal, libera.

Creo que queda claro que los sistemas creados por humanos son perfectibles, más no perfectos, creo que la libertad de expresión debe imperar, incluso aquello que se considere discurso de odio, porque quizás nos ayude a perfeccionar nuestros pensamientos.

Una sociedad que no permite la libertad de expresión, asume a priori dos clases: 1) Los que no son capaces de pensar por sí mismos y son absorbidos por discursos 2) Los que dirigen los discursos.

Y como dijo alguna vez en televisión Gustavo Bueno: Si usted me dice que es napoleón, y yo sé que no es Napoleón, se lo voy a decir por qué no creo que usted este tonto o este loco.

En una sociedad donde prepondere la libertad de expresión, habrá sujetos responsables de lo que dicen y también de lo que interpretan y hacen. Y es a lo que debemos aspirar.

La libertad de expresión, invita a que la gente juzgue por sí misma y que sea la responsable de sus acciones… entonces no poder escudarse con “Es que Hitler dijo”.

Por el Psic.  Alejandro Segura Chávez 
Mis redes: https://teoriaenpocosminutos.wordpress.com/2019/09/20/example-post/

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