ANÁLISIS  15 de mayo de 2018

La Robótica y automatización: desafíos impostergables en A. Latina.

La Robótica, un término muy actual y cotidiano ya en nuestros días, hace no más de un par de años atrás, parecía ser de ciencia ficción, algo que quedaba muy lejos, pero nada más real, a punto tal que vino para quedarse para siempre en nuestro entorno. Robótica es un concepto que etimológicamente viene del idioma checo, es la unión de dos términos: robota que es como se lo define al trabajo forzado y robota, sinónimo de servidumbre; esta palabra se empezó a usar por primera vez o hacerse referencia, allá por el año 1.920.

Actualmente la Robótica es definida como la ciencia y la técnica que está involucrada en el diseño, fabricación y utilización de robots, así mismo, el robot es, por otra parte, una máquina que puede programarse para que interactúe con objetos y lograr que imite, en cierta forma, el comportamiento humano o animal.

 

El más claro y casi perfecto ejemplo actual fue la presentación en sociedad de la robot humanoide Sophia, desarrollada por una compañía, con sede en Hong Kong, denominada Hanson Robotics. Shopia es un robot diseñado para aprender y adaptarse al comportamiento humano y trabajar con humanos. En 2017 adquirió la ciudadanía saudí, siendo este país el primero en el mundo con tener un robot como ciudadano.

 

La informática, la electrónica, la mecánica y la ingeniería son algunas de las disciplinas que se combinan en la Robótica; ésta tiene como objetivo principal la construcción de dispositivos que funcionen de manera automática y realicen a su vez trabajos dificultosos o imposibles para los seres humanos. La Robótica ha ido evolucionando a pasos agigantados en estos últimos tiempos con un propósito, en su origen, que es asistir y ayudar a los seres humanos, en todo tipo de dificultades, actuando con precisión en cada una de estas intervenciones.

 

Ahora bien, actualmente, si la Robótica constituye un avance en la humanidad, es un requisito sine qua non, el estudio en la integración con los seres humanos, así como también las consecuencias que pueden devenir de ellos en su interacción, en todo ámbito de desarrollo y entorno, especialmente en el trabajo, donde aún existe un gran interrogante y temor en la sociedad. La pregunta es “qué es lo que viene”, respecto de estos aparatos tecnológicos que, todo parecería indicar a simple vista, a no muy largo plazo reemplazarían al hombre en varias actividades fundamentales, quedando el ser humano como un objeto rezagado o desplazado. Y no solo eso, con la incertidumbre de cuántos puestos de trabajos se perderían y como seria la supervivencia y subsistencia en el mundo de millones de personas desempleadas.

 

Una de las primeras voces que surge frente a estos interrogantes es la de expertos internacionales que pugnan y exhortan a la humanidad, en estos tiempos de innovación, a adaptarse mediante la implementación de políticas nuevas y eficaces que conduzcan a la viabilidad de esta interacción, que ya está entre nosotros. Si bien, todo tiende a la conclusión de si algo afecta la inexorable llegada de la robotización es al empleo.

 

Por eso, el gran desafío es  la construcción de un acuerdo “social-tecnológico”, en donde se incluya en las negociaciones paritarias entre empleados y trabajadores un ítem de innovación, el cual ya se debe trabaja para reducir el impacto de la robotización a nivel mundial, más precisamente este análisis precedente es para llamar la atención a nuestro país y a todos de la región, que aún no logran asimilar esta nueva era tecnológica que ya se halla entre nosotros, y cuyas nuevas oportunidades se debe aprovechar.

 

Este fenómeno de la automatización del empleo y su impacto en la matriz productiva y exportadora de la región, es un tema el Estado debería darle la importancia de política, puesto que será, de aquí al futuro próximo, el que marcará las negociaciones comerciales con las nuevas demandas tecnológicas, siempre con el objeto de potenciar la diversificación productiva en América Latina.

 

A nivel mundial, las asimetrías de los países de economías emergentes con las potencias planetarias, son abismales; especialmente en China y la Unión Europea, se halla el mayor número de robots a nivel mundial, esperándose que para el 2019, estén en función 2,5 millones de ellos instalados en fábricas e industrias. En América Latina, los países que lideran en cantidad de unidades robóticas son: México, Brasil y Argentina. Es necesario entender que las nuevas tecnologías no son la amenaza en tanto y en cuanto los ciudadanos estén preparados para innovar y que ellas se lleven adelante gradualmente. En países como Alemania, Corea del Sur o Suecia, con los más altos índices de robotización, son también los que tienen el mayor empleo industrial estructural y los que mejores salarios, y por eso la productividad es clave.

 

Muchos expertos en tecnología comienzan a hablar de un futuro integrado con la inteligencia artificial y con los robots hasta ahora siempre controlado por humanos. Es hora de que en Argentina se tome con seriedad y celeridad dicha temática, por supuesto manejando reglas claras para los programas de ciencia artificial, a la hora de tomar decisiones, siempre desde el plano de la ética. También son varios los expertos que afirman que la inteligencia artificial y la robótica son una fusión de habilidades tecnológicas e inteligencia emocional.

 

La educación juega también aquí un rol más que importante porque debería ir acompañando estos cambios evolutivos, como por ejemplo capacitando a las futuras generaciones en el diseño de inteligencia artificial, así como también en la colaboración de las máquinas artificiales del futuro. Lo más importante aún es ir concientizando a las personas sobre las profesiones que aun todavía no existen, pues es dable saber que el 85% de los trabajos que existirán en el 2030 aun no existen. En la medicina, la robótica será muy importante, aunque si lo discutimos a ciencia cierta ya se está logrando en muchos países cambios sustanciales en beneficio del mejoramiento de la vida humana, al decir de la medicina.

 

Por último insistimos en la idea de que el estudio de los beneficios y consecuencias que acarrea la robótica, en el plano de la automatización, es un deber impostergable, frente al vertiginoso tiempo en que trascurre la nueva era tecnológica, pronto veremos una nueva asociación entre humano y robot. Si bien hoy por hoy las opiniones aún son difusas y encontradas respecto de sus resultados positivos y quienes se mantienen en el pesimismo.

 

A pesar de ello es indiscutible ya que la robótica está provocando una gran transformación e importante cobertura, que debe llevar a las grandes empresas y a los gobiernos a ver en esta tecnología una iniciativa de mejora continua.

 

Solo nos resta ser lo suficientemente capaces para saber manejar este nueva tipo inteligencia, que, a diferencia de la nuestra, como su nombre lo indica es y será artificial, por supuesto para nuestro bien y el de la humanidad toda, porque hay un elemento netamente humano por naturaleza que es la creatividad y ella no puede ser reemplazada por ningún otro tipo de inteligencia.

 

 

Dr. Mario Ramón Duarte

Abogado

Juez de Faltas – Corrientes – Argentina

Especialista en Derecho Municipal de Faltas y Contravencional

Investigador/Consultor Seguridad

Integrante Equipo Dossier Geopolítico/Cees

 

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