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ACTUALIDAD

19 de julio de 2020

El murciélago de Wuhan

Pandemonio es donde habita el ruido y la confusión, desesperación, angustia, zozobra, ansiedad, depresión fundada en la incertidumbre de lo que sucede, de lo que hay, pero más, por lo que vendrá, que se dice que vendrá pero no cuándo, cómo, la magnitud, el qué vendrá, allá, el día después.

Por Carlos Coria García

Pero ¿Qué es la incertidumbre? Podemos graficarla como una habitación a la que se ingresa pero no hay luz, es oscura, negra, donde no se sabe si está amoblada, es un espacio en el que hay que moverse en la ceguera absoluta, con pequeños y temblorosos pasos para no romperse las rodillas y caer, la habitación es lo negro profundo donde siquiera sirve estirar los brazos para tantear, la incertidumbre es el motor del deseo, del hacer desear encontrar el interruptor que encienda la luz que es la certeza, hacedora de narrativas, discursos.

Como si fuera que despolvamos una vieja cómoda y descubrimos los rayones, fisuras y agujeros del maltrato y descuido de tantos años, países diversos, ricos, menos ricos, los llamados desarrollados, en vías de desarrollo, emergentes, subdesarrollados, todos ellos, conviven con la muerte que deja un virus, en todos ellos se arrojó luz sobre las desigualdades estructurales sociales y políticas, pero todos convergen con sus particularidades: el control social.

Si bien es apresurado, algo precoz, realizar pronósticos sobre cómo reaccionarán las sociedades y los Estados, -separamos sociedad y Estado ya que ambos suelen ir en caminos diferentes-, luego de superada la crisis socio-sanitaria a raíz de la pandemia del coronavirus (COVID-19) a pesar de ello, si podemos ver las reacciones estatales con la legislación de emergencia en prácticamente todos los países del planeta, con todo derecho ya se puede leer y escuchar a una gran cantidad de intelectuales o pensadores, muchos de ellos “famosos”, otros no tanto, pero con prestigio en el mundo académico, todos refiriéndose a lo que dejará o qué consecuencias creen ellos tendrá la pandemia a nivel sociopolítico y las posibles enseñanzas que esta catástrofe mundial nos va heredar. 

Entre los tantos intelectuales que salieron a dar sus puntos de vistas encontramos a Slavoj Žižek (2020:22) que nos dice: quizás otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global.

Mi modesta opinión es mucho más radical: la epidemia de coronavirus es una especie de ataque de la “Técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos” contra el sistema capitalista global, una señal de que no podemos seguir el camino hasta ahora, que un cambio radical es necesario (Žižek, 2020:23)

Žižek sugiere, anuncia o declara o desea, que el virus es un golpe de muerte al capitalismo tal cual lo conocíamos pre-pandemia y propone el nacimiento de un comunismo nuevo, una sociedad global que ya no actúe en los términos del capitalismo salvaje, para Žižek no hay vuelta a la normalidad.

Es Judith Butler (2020:62) quien se acerca a los resultados de la pandemia, sostiene que: la desigualdad social y económica asegurará que el virus discrimine. El virus por sí solo no discrimina, pero los humanos seguramente lo hacemos, modelados como estamos por los poderes entrelazados del nacionalismo, el racismo, la xenofobia y el capitalismo. Es probable que en el próximo año seamos testigos de un escenario doloroso en el que algunas criaturas humanas afirmarán su derecho a vivir a expensas de otros, volviendo a inscribir la distinción espuria entre vidas dolorosas e ingratas, es decir, aquellos quienes a toda costa serán protegidos de la muerte y esas vidas que se considera que no vale la pena que sean protegidas de la enfermedad y la muerte.

Butler va, arremete contra el discurso que se disemina como un virus aéreo en los medios de comunicación masivos que sostienen que el coronavirus no discrimina, enferma al pobre y al rico, pero lo que no dicen los medios es que la asistencia médica si va a discriminar entre los que tiene recursos económicos para cursar la enfermedad en clínicas cinco estrellas y aquellos que siquiera tienen agua potable para cumplir con las recomendaciones sanitarias de higiene.

El surcoreano residente en Alemania Byung-Chul Han (2020:108) desguaza la realidad que sus sentidos absorbe y nos dice: pues bien, en medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global irrumpe de pronto el virus. Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo. La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.

Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza. (Byung-Chul Han, 2020: 110)

Chul Han es en la actualidad y ya hace varios años el filósofo que cuestiona y advierte de la nueva fase del capitalismo, la digitalidad como piedra axial para lograr el control total de los humanos del presente, pero con la particularidad de que no hay coacción, las sociedades lo hacen voluntariamente.

La antigua opresión precisaba de corporalidad, de cuerpo presente para castigar, retener, apresar y controlar. El cuerpo físico era el medio ideal para el control, para la explotación, el esclavo era antes que nada, una cuerpo despojado de dignidad, de humanidad y convertido en maquina finita de opresión y producción. Hoy, no hace falta la corporalidad, el látigo, ni castigo, caminamos voluntariamente a la opresión de las libertades primarias y básicas, pues las otras ya nos han sido arrebatadas, voluntariamente descargamos en nuestros dispositivos los grilletes, el control total llegó para quedarse, ahora la opresión no es física, es psíquica, voluntaria y biopolítica.

Gabriel Markus (2020:132) nos advierte: que todos vamos en el mismo barco. Esto, no obstante, no es nada nuevo. El mismo siglo XXI es una pandemia, el resultado de la globalización. Lo único que hace el virus es poner de manifiesto algo que viene de lejos: necesitamos concebir una Ilustración global totalmente nueva. Aquí cabe emplear una expresión de Peter Sloterdijk dándole una nueva interpretación, y afirmar que no necesitamos un comunismo, sino un  coinmunismo. Para ello tenemos que vacunarnos contra el veneno mental que nos divide en culturas nacionales, razas, grupos de edad y clases sociales en mutua competencia.

El mundo que se avecina no lo sé, pero el que habitábamos pre-pandemia era el de ahora pero ilegitimo, la crisis sanitaria habilitó los mecanismos que ya existían pero en las sombras, ya éramos controlados y vigilados con las oficinas impositivas, las tarjetas sociales, los planes sociales, los padrones electorales, afiliaciones políticas, aplicaciones para dispositivos móviles, redes sociales, big data, las historias clínicas digitalizadas, los datos biométricos, las cámaras de vigilancia en lugares públicos, el reconocimiento facial y ahora la medición de temperatura corporal, etc. la pandemia les regalo a los Estados o mejor dicho, a los políticos, la llave que les era vedada por las constituciones nacionales y por cierto ordenamiento jurídico que son el sistema inmunológico del Estado constitucional y convencional de derecho, que más o menos, protegía ciertas libertades y derechos, el virus fue un regalo de Dios o de la naturaleza o del capitalismo para que el Control Total se legitime con legislación de crisis o excepción. Salvo, que se restablezca el sistema inmunológico.

Argentina, en los próximos meses y años va tener que resolver de la mejor manera una segunda devastación socioeconómica (la primera del siglo XXI fue en los años 2001-2002) con la diferencia que ahora el resto de los países del mundo tendrán que resolver similares situaciones, algunos lo harán más rápido y otros más lento, el problema argentino es la carga histórica de los desajustes económicos que no fueron resueltos desde el año 2001/2002.

La pregunta final sería ¿Quién nos gobierna?

 

 

Butler, Judith, El capitalismo tiene sus límites, Sopa de Wuhan, Ed. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), 1° edición: marzo 2020.

Chul Han-Byung, La emergencia viral y el mundo de mañana, Sopa de Wuhan, Ed. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), 1° edición: marzo 2020.

Markus, Gabriel, El virus, el sistema letal y algunas pistas para después de la pandemia, Sopa de Wuhan, Ed. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), 1° edición: marzo 2020.

Žižek, Slavoj, Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo, Sopa de Wuhan, Ed. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), 1° edición: marzo 2020.

 

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