20 de noviembre de 2019

Schitgel y Segura Chavez dos intelectuales que marcan tendencia en el mundo hispano.

¿Cómo conociste al Dr. Stchigel?
La verdad es que por cuestiones de distancia no lo conozco en persona, tengo un par de años agregando y siendo agregado en Facebook por personas con interés intelectual. Si mal no recuerdo yo le envié solicitud y de inmediato el Dr. con bastante inteligencia respondía a mis post en Facebook y yo a los de él. Me comentaba que tenía algunos libros, lo cual me pareció muy interesante ya que por muchos años he sido comulgante del pensamiento psicoanalítico –no ortodoxo- entonces me interesaba su trayectoria y pensamiento. Yo ya pensaba invitarlo a redactar en mi web teoriaenpocosminutos.wordpress.com. Ya que me parecía un sujeto muy particular, un Doctor en Filosofía con sencillez e inteligencia no se ve casi en ningún lado, es decir, Daniel me parece un sujeto con los pies en la tierra y que le da más valor al conocimiento que los títulos académicos, algo que pocos comparten.

¿Cómo fue que comenzaron los proyectos?

Él me decía que tenía muchas publicaciones pero que no era tan leído como esperaba, y me decía que quería ser leído en Argentina, yo pensaba que era Español, ya que tengo también bastantes contactos allí, entonces le dije que yo tenía relación virtual con diferentes personas de Argentina, que yo le ayudaría a que lo leyeran allí. Ya después, revisando su perfil, me di cuenta que era argentino, lo cual me pareció sorprendente, que en su mismo país no lo leyeran, cuando en cada comentario dejaba mucho, es decir, se vislumbraba de un sujeto muy culto. Bien, entonces le ofrezco mi Web para que compartiera sus pensamientos, posteriormente se vuelve el redactor oficial de noticias sobre Filosofía. Teoría en pocos minutos recién inicia como editorial, siendo el libro “Cómo leer a Zizek” del Doctor Stchigel nuestra primera publicación. He leído un par de obras del Doctor y me parece que es un sujeto modesto, que tiene más para decir de lo que expresa cotidianamente, me sorprende el dominio de diferentes áreas externas a su formación, como la física, la biología, la tecnología, entre otras.

Yo pretendía hacer podcast para Spotify, así que elegí a las dos personas de mis contactos que consideraba más emotivas hacia su labor de intelectual. El Dr. Daniel fue el primero en ser invitado y en acceder, luego Sergio Aniorte, un joven brillante en filosofía de España, con quienes ahora colaboramos semanalmente el podcast Psico-Filosofando.

Hace un mes escribo un ensayo sobre el psicoanálisis y su epistemología, estuve siendo orientado por el Doctor, al cual cite en los últimos párrafos de su libro “Elogio de Mario Bunge”, al leerlo el Doctor afirma mi ensayo como algo nuevo, una forma de aceptar las críticas al psicoanálisis en tanto no-ciencia pero no dejando de lado su valor terapéutico y su metafísica teórica. Así que charlando, decidimos escribir un libro tomando como esqueleto mi ensayo “Epistemología del psicoanálisis”, como le llamaremos.

Me considero un visionario del talento ajeno y propio, deseo una vida donde podamos ser remunerados por cosas que nos gustan y son valiosas para los demás. Entonces yo le sugiero al Doctor que haga un curso y que yo me encargo de la organización y logística del mismo, entonces me dice “Si, pero hagámoslo juntos”. Honestamente no me siento a la altura del Doctor en el tema, pero para mí fue un elogio que a mis 25 años y sin otra formación más que mi licenciatura en psicología él me invitara a trabajar en equipo en ese curso, lo cual confirma que el Doctor no comparte ninguna clase de elitismo académico y que en efecto reconoce mi labor autodidacta de estudio del psicoanálisis. Así estamos hoy ofertando el Curso “De Freud a Lacan y de Lacan a Zizek” (Mandar fotos del flayer)

¿Y cómo han conseguido llegar a tanta gente en tan poco tiempo?

Hay algo curioso que compartimos con el Doctor, cuando le invito a ser redactor de noticias sobre Filosofía en dos días ya tenía 3 noticias adelantadas, entonces le pregunto ¿Por qué? Me dice “es que soy un obsesivo”. Me envía su libro sobre Zizek y en un par de horas yo lo había termina ya. En efecto, creo que nos parecemos en eso, nos gusta tanto lo que hacemos que le dedicamos casi toda nuestra vida a esto. Y vaya, mi inspiración de líder es Luffy el protagonista del anime One Piece, Luffy tiene un liderazgo en el que los sueños de sus nakamas (compañeros) son tan importantes como sus sueños y es por eso que una de las cosas que más amo es brindar mi ayuda y mis capacidades en pro de gente que ama su labor, en este caso el Doctor es un sujeto que inspira a la Filosofía y cada vez que me agradece porque gracias a mis medios ha tenido más alcance su pensamiento, para mi es suficiente, me enorgullece ser alguien que promueva el talento de los otros. Un artista feliz, un intelectual feliz para mi es también felicidad.

En síntesis creo que estamos impactando básicamente porque compartimos un gran amor por la sabiduría y por compartir nuestro pensar.

El doctor es de las personas más inteligentes que he conocido, y sin embargo tiene la humildad suficiente para escuchar a los más jóvenes y también apoyarles en su desarrollo, ya se lo he dicho “Cuando sea Doctor, en ese sentido quiero ser como el Dr. Stchigel”

Me parece que es un intelectual que no ha tenido el espacio para que sus obras florezcan, y justo a eso me dedico yo, creo que por eso poco a poco ya somos tema de conversación en muchas partes del mundo.

-¿Y usted, Dr. Stchigel? ¿Qué lo motivó a colaborar con Alejandro?

-Habitualmente las personas de más de treinta años, y también muchos jóvenes como el Licenciado, tienen una posición tomada sobre todos los temas que consideran esenciales: política, religión, psicología. Muchos dicen estar abiertos al diálogo, pero cuando discuto sus ideas me atacan personalmente. Yo nunca pongo mis títulos de Doctor y Magíster a la vista, porque pienso, como lo hice en mis catorce años de labor docente, que la autoridad se gana demostrando lo que uno sabe. Pero alguna vez me han preguntado ¿y tú quién eres para sostener esto? Si menciono mis títulos y les comparto links con mis libros, generalmente dicen “ok" y hacen silencio. O bien me replican que no les importa mi trayectoria, lo cual, al menos, es honesto. Además, he notado que ser intelectual en latinoamérica se considera que viene ligado con una serie continua de asociaciones, tales como “ser de izquierda, ser partidario de las leyes de género, estar a favor del aborto, ser populista", y si uno no cumple con al menos uno de esos requisitos produce en los demás una especie de colapso. O te piden explicaciones e intentan moralizarte, o te atacan con furia acusándote de todos los males de la humanidad, o te bloquean, denuncian tus publicaciones como spam y te difaman en grupos afines. Todo esto es triste, aunque es explicable por la falta de valores compartidos que son sustituidos por identificaciones un poco adolescentes con ciertos líderes.

Con Alejandro no sucede nada de esto. Si bien tiene posiciones asumidas, está dispuesto al diálogo sincero y racional, y puede corregir algunas tesis si evalúa cómo razonables los argumentos. Eso se llama “honestidad intelectual", y es algo difícil de encontrar en las redes.

-¿Fue por eso que decidiste colaborar con sus proyectos?

No sólo por eso. Alejandro es un muchacho que ama lo que hace. No duerme pensando en su proyecto. En vez de sumarse a la queja, a la demanda universal por un Estado protector que nos dé lo que suponemos merecer y nos ha sido quitado por rivales imaginarios, sigue el camino de su deseo, que es lo que Lacan llamaba “lo ético”. No es fácil encontrar alguien que rinda culto a la verdad en un mundo donde la pasión mayor es la ignorancia disfrazada de saber.

Alejandro es el primer humanista que conozco en hacer trabajo en equipo y subordinar su nombre a un proyecto colectivo. Algo que suele darse en ciencias duras, pero no en las humanidades, donde prima el narcicismo.

Alejandro es humilde, pero lo cierto es que para su edad es enorme lo que ha hecho, en cuanto a lectura y comprensión de textos de la más diversa índole. Siempre está dispuesto a aprender, y en un mundo donde los jóvenes creen que uno nace sabiendo es invaluable. En ese sentido es el colaborador perfecto para una investigación. No solo por la formación que ya tiene sino por su curiosidad infinita y su sed insaciable de conocimiento. Algo que ambos compartimos. Yo tengo cincuenta y un años, veinte libros publicados, y cada vez siento que me queda más por aprender. Así que haciendo proyectos aprendemos juntos. Cuando preparamos lo que vamos a decir en el podcast terminamos desechando todo porque debemos repensarlo todo de nuevo. Eso debe pasar en un verdadero diálogo. Es como ser parte del Banquete de Platón.

-Para terminar, ¿qué esperas de esta colaboración?

-Espero divertirme aprendiendo cosas nuevas, y fortalecer esta amistad que nos une por lo mejor que puede unir a dos personas: la pasión por la verdad. Si de ello se deriva una mayor difusión y reconocimiento, bienvenido sea, pero será algo que se de por añadidura. Sucede como con la felicidad o la fama: nunca se alcanzan si se buscan. Lo importante, como decía Aristóteles, es hacer lo virtuoso, es decir, lo que te haga merecer la fama, tenerla es una cuestión de azar o destino.

 

Por Carlos Unterstein.

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