18 de agosto de 2019

Valdés y una cita para nada casual.

Apelando a su pertenencia, por parte de madre, peronista, el Gobernador de Corrientes, en el acto de conmemoración a San Martín, citó al general Perón, dejando por sentado que ya empieza a trabajar, a tiempo de descuento, para tener que convivir con una administración nacional del otro signo político, al que fustigó y que deberá de a poco, incorporar en sus discursos, como en sus acciones y porque no en un futuro político, tal como lo fue en el 2005, de la mano, no casualmente del entonces jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández, y del tampoco casual, “Frente de todos” correntino.

Sí algún análisis se empieza a realizar en la usina del poder local es que el arrasador triunfo de Alberto (a pasos de un triunfo en primera vuelta) obliga tanto al gobernador, como al senador Ricardo Colombi, a que tengan que sacar conejos de la galera, para taponar otra avalancha de votos identificadas con el peronismo para el próximo octubre, en donde todo hace preever que la debacle electoral nacional, será aún mayor. 

Claro que no es para que los opositores provinciales descorchen champán o festejen por anticipado, dado que ni siquiera existe una referencia clara, acerca de quién o quiénes se quedaran con la referencia de “Albertarios” (más teniendo en cuenta del paso en falso de Camau con Pichetto y de los pocos votos de Rodolfo Martínez Llano) suponiendo que la Cámpora Correntina más allá del maridaje con la renovación, sólo sea, como siempre, un sector o facción que no pueda conducir, un proceso que mire tal vez, para el lado de los intendentes peronistas, pero a renglón seguido, se recuerda que estos, en la elección provincial, vendieron sus convicciones por adelantos de copartipación otorgadas por el Gobernador Valdés, para que estos “hagan política”. 

De todas maneras se constituye en un poderoso llamado de atención, tal vez el desafío más crucial para el gran elector provincial, que sigue siendo el  senador Colombi, quién más allá de sus asesores (tanto los políticos como los marketineros) deberá reconfigurar sobre todo su pata peronista, la que viene armando en formar diferente en cada elección. Recordemos que Ricardo es probablemente el radical que más conozca y más influyó en los movimientos del justicialismo local. Su primera gobernación la obtuvo con una alianza con los llamados intendentes jóvenes (el de Caseros que fue su vice, el de Curuzú) para luego resideñar la alianza con el pejotismo (como recordamos, con Néstor Kirchner y Alberto Fernández) y cerrar en 2009 con la renovación(también cediéndole, en este caso al jefe renovador la vicegobernación). En las últimas a gobernador optó por balcanizar al peronismo y hacerlo correr en diferentes vertientes (cada una con sus expresiones políticas, un ministro, dos senadores, sindicalistas filo peronistas) regalando también el segundo cargo. Como el 2017, pero en este último turno, delfín mediante, y cerrado con la referencia nacional, desmarcada de otras opciones o guiños. Es decir la última vez que el oficialismo provincial accedió al poder, lo hizo sin un guiño con ninguna sección del peronismo nacional, jugándose por un PRO-Radicalismo que ya tiene las horas contadas, tal como lo reconoció públicamente el actual gobernador, citando a Perón.

 

 

 

 

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