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POLITICA

26 de marzo de 2017

El Estado de Derecho Vs El Estado Democrático.

A propósito de la detención del Intendente y Vice de Itatí, de la publicación, de un diario de tirada nacional, de la posible indagatoria por la supuesta interrupción ante un allanamiento ordenado por la justicia federal, del propio gobernador de Corrientes, es sumamente válido el preguntarnos, ¿Sí acaso el Poder Judicial (que siquiera debería ser un poder, tal como lo escribió Montesquieu, en tal caso el menos importante) bajo la teoría del orden jurídico mayor, no estaría estableciendo, mediante medidas como las señaladas una subversión del orden democrático, subsumiéndolo a un estado de derecho, en donde reinan y prevalecen, sin ser elegidos, ni cuestionados, ni alcanzados por los impuestos o la jubilación, un grupo, o la facción, que más se beneficia de este sistema que dan en llamar democrático, pese a que los jerarcas del judicial, que están garantizando esto, ni en libros conozcan o apliquen principios democráticos?.

Bajo argucias leguleyas, podrían decir que etiquetado en la figura de in fraganti, se debe volver a detener a alguien elegido por el voto democrático para conducir los destinos de su pueblo. Ya lo hicieron, jurisprudencia la llaman en su ámbito, en el perdido pueblo de Itatí. A nadie le resulto el extraño, que tras años de investigación, no se haya previsto destituir al jefe comunal y a su vice y luego proceder a las detenciones. Con todo el peso del estado, a días de la conmemoración del inicio de la última dictadura, los militares, por orden de un juez, tomaron de hecho a todo un pueblo y encarcelaron a sus autoridades elegidas por estos. Cómo si algo faltase, a los segundos se desperdigo una foto del operativo, en donde se ve mancillado en su honor al otrora hombre poderoso del pueblo, recién levantado, con una remera que denota su exceso de peso y su rostro desencajado. El strepitus fori pudo más. Todos los medios trataron el olvido o la complicidad ante el flagelo, reflotaron los informes de color, con respecto a los chajás, los soldaditos y el pueblo de la virgen narco. Hasta las víctimas directas, no reaccionaron conceptualmente, nadie salió a decir esto mismo, que venimos sosteniendo desde hace semanas. Un poder del estado, el que se coló por la ventana de los teóricos, el que no es democrático, el menos creíble e impopular, está haciendo de las suyas en nuestra provincia, y esto no se trata de oficialistas, opositores, ni de correntinos o de argentinos. En nombre de la democracia, por resolución de la ONU, y sin que las propuestas sean votadas por la mayoría de los estados parte, se resolvieron las invasiones militares que “democratizaron” países en el lejano oriente, para todos más que una cuestión política, fue un acto de justicia (recordemos que se hizo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001)entendida esta como una muestra o una cara de la última ratio, que es ni más ni menos que la violencia.  

Esto que usted podrá corroborar con anteriores artículos que tratamos , tiene que ver con el futuro de la democracia en occidente. Muchos se encargaron, otra vez, de analizar la realidad de Paraguay. De las plantaciones de Juan Pedro Caballero, de las vacaciones del Gobernador o la visita del Presidente. Sin embargo, en Paraguay, está sucediendo algo semejante, de lo que alertamos. El presidente Cartes no puede ir por su reelección, por el artículo 229 de la constitución de su país. Antes que ir por una reforma, pretendió urdir un plan para tener la anuencia del judicial. Presentó un escrito, declaración de certeza, para saber sí era constitucional, la toma de créditos, sin que esta sea autorizada por el legislativo. La corte Paraguaya, dijo que sí, que no necesitaba del legislativo, en los términos concretos, el ejecutivo y el judicial bastaron para redefinir la ley, que como en Argentina es clara, los créditos deben ser aprobados por el legislativo. Esto sentó un precedente, para que Cartes, pueda hacer una maniobra parecida, para conseguir una habilitación para su reelección, sin necesidad de acordar con el legislativo.

En EE.UU  con Trump y en las diferentes democracias occidentales, en donde líderes con perfiles autocráticos (esta deformación de la democracia, de que sólo es una cuestión de elecciones y de mayoría) no consiguen acuerdos con sus legislativos (que vendrían a ser los reductos representativos más originales de la ciudadanía, pues expresa las minorías) pueden acudir a sus poderes judiciales, que por estados de excepción, alguna bomba de estruendo como excusa tal vez, disponga la prioridad o la primordialidad del estado de derecho, antes que del estado democrático.

“En un Estado de derecho las leyes organizan y fijan límites de derechos en que toda acción está sujeta a una norma jurídica previamente aprobada y de conocimiento público (en ese sentido no debe confundirse un Estado de derecho con un Estado democrático, aunque ambas condiciones suelan darse simultáneamente). Esta acepción de Estado de derecho es la llamada "acepción débil" o "formal" del Estado de derecho” (Wikipedia).

Esta concepción política se funda en un término Alemán; el concepto de Rechtsstaat que se originó en el sistema jurídico-político alemán, a partir del cual se ha extendido a otros países de Europa continental. Literalmente significa algo así como Estado Regulado o Normado o Estado Legal, lo que generalmente se entiende como significando un Estado de Derecho, como equivalente al concepto hispano de Imperio de la ley o al anglo sajón de Rule of Law.

Lamentablemente todos sabemos de las experiencias Alemanas, hasta donde condujeron al mundo, haciendo incluso aclamatoria de mayorías claro está.

Los ciudadanos que elegimos a nuestros políticos, le debemos pedir a estos que estén alertas, atentos y muy concentrados, tal vez, desde algún lugar hayan decidido venir por ellos en el nombre de un supuesto estado de derecho, que sería más puro, más recto, más acendrado en la letra de la ley, pero nunca más soberano ni democrático.

 

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