Lunes 21 de Septiembre de 2020

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¿Formas absolutistas o democráticas?.

El cheque en blanco que le hemos firmado a nuestros electos, tiene fecha de cobro el próximo 10 de diciembre, y en él mientras tanto, de aquí a tal fecha, bien valdría el ejercer nuestro derecho, de preguntarles que harán con el dinero, en términos no metafóricos, vendría a ser, cuáles serán los criterios que utilizarán para designar a sus colaboradores, los hombres o nombres deben carecer de importancia específica o protagónica (En Estados Unidos por ejemplo el Presidente electo debe poner a consideración del Senado su gabinete, que por mayoría simple debe aprobar la designación de los mismos, en Perú ocurre algo similar, sin embargo en países de actualidad o tradición monárquica se mantiene la designación de los ministros o funcionarios con la discrecionalidad de los reyes que dictaminaban desde el absolutismo la designación de sus ayudantes). Debemos esforzarnos colectivamente, en consensuar una lógica, una forma, democrática y por ende, transparente y aceptable de que los colaboradores de un gobernador o un intendente, sean personas que estén al servicio de los gobernados, coordinados sí por el gobernante elegido pero sin que la premisa principal se desvirtúe, se pierda o se transforme en el camino, acerca de puedan ser los más idóneos, de acuerdo la perspectiva del elegido sin que esta visión sea solamente argumentada bajo la discrecionalidad, o su opinión, creencia o sensación, libre de razones más atendibles, o plausibles de ser comprobables por todos y cada uno de los ciudadanos que conformamos las comunidades gobernadas por quiénes son votados.

Ate y sus cachorros.

La asociación de trabajadores del estado (Ate), mediante el accionar del área, departamento, espacio o como solidariamente se quiera denominar “Comunicación Corrientes” (cuyos envíos provienen de una cuenta de correo electrónico atecomunicacion@gmail.com) incumple, palmariamente el artículo 4 de su estatuto que taxativamente dispone: “La Asociación Trabajadores del Estado respeta toda idea política o filosófica, creencia religiosa, no permitiéndose la discriminación racial, aceptándose por igual en el afiliado la libertad de sus ideas y/o creencias” dado que desde hace meses, se propalan artículos políticos, literarios, desideratas, manifiestos, editoriales, columnas de opinión, firmadas por el mismo sujeto (cuya exquisitez como hilaridad narrativa, se destacan en un campo desierto de talentos que pongan en papel la valía de sus consideraciones, que sin embargo no están en juego ni en cuestión, ni en sus logradas musicalidades de forma ni en sus discutibles posiciones políticas, que al final del día siempre terminan convalidando o brindando gratuita legitimidad a lo que se dice enfrentar u oponer) entronizándolo en los medios de comunicación que poseen verdadera como condicionada relación con Ate, para que tales escritos se publiquen, se difundan, se viralicen, merced y producto del esfuerzo de todos y cada uno de los afiliados de una asociación de trabajadores, que ipso facto, está siendo tutelada, imbricada, por cada giro literario, por cada vocablo, afrancesadamente dispuesto por el escriba, promocionado, avalado, sponsoreado por una institución que se dice representar los derechos de los trabajadores, pero que en este caso, actúa conforme a la lógica empresarial, más furibundamente individualista, clasista y empapada en los principios más salvajes de la dinámica diabólica dimanada del neoliberalismo.

Se medirá el nivel de conocimiento y de aceptación de los ministros de Valdés.

Consustanciados con la herramienta “Índice Democrático Correntino”, una parte de la misma, tiene correlato con lo que se realiza desde la Universidad de San Andrés por intermedio de la ESPOP (Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública) la encuesta alterna de manera no periódica preguntas acerca de la opinión sobre los principales dirigentes políticos y autoridades (ministros, gobernadores, líderes de opinión, etc.), así como diferentes grupos organizados de la sociedad. En el caso Correntino, desde “Desiderio Sosa”, informan que vienen trabajando sobre el nivel de conocimiento de los ministros del ejecutivo provincial y de la aceptación de cada uno de los titulares de las diferentes carteras. En breve brindarán los primeros resultados de un sondeo de 996 casos totales, 702 presenciales y 294 vía interfaz, representativo de toda la provincia en sus diferentes segmentaciones. “Siempre la designación de los ministros, como de otros funcionarios, en esta parte del mundo, respondió más a cuestiones discrecionales que de idoneidad, medir que nivel de conocimiento, y del resultante de esto, de aceptación que tienen para la ciudadanía, creemos que es algo indispensable para una democracia que nos tienta a creer en que somos todos, pero el que decide no deja de ser uno, bajo sus criterios, en muchos casos, personalísimos, y esto ya horada y socava los principios democráticos” aseguran desde Desiderio.

La falta de público en las gradas en las sesiones parlamentarias.

Horas atrás, se produjo una polémica, bizantina, entre la nueva forma que acepta que se escriba la palabra “Cuórum”, la real academia española y el desconocimiento, por parte de algunos acerca de este sustancial cambio o modificación, de sustituir la otrora Q por la C. La falta de número para que los cuerpos institucionales funcionen, son siempre circunstanciales, más allá de que puedan convertirse en una estrategia política, lo cierto es que la presencia suficiente requerida (el cuórum) habilita el inicio, formal de la sesión, concitando la atención de los allí presentes (naturalmente los legisladores y ciertos colaboradores de algunos de estos), que luego son replicadas, mediante dispositivos electrónicos que difunden en plataformas como medios, la actividad parlamentaria. Sin embargo, y sobre todo a cuenta de la restauración que se realizó sobre el edificio histórico, reluce la ausencia, en las imágenes tomadas, los días que fuesen (salvo en la asamblea legislativa de apertura de sesiones ordinarias) no ya del público, la ciudadanía, el pueblo o la gente, que en la borrachera romántica de un idealista de lo democrático, alguien podría desear que estén, abarrotando las gradas, sino del menos los que son parte funcional de tal poder del estado. El orden simbólico debe ser trabajado, de lo contrario, abandonarlo a la anarquía de lo inercial, hará que un día ocurran los hechos sin que nos demos cuenta siquiera del porqué.