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ANÁLISIS

1 de octubre de 2017

¿Qué tiene que hacer el que pierda? Gabinete en las sombras (popular).

Dentro de una semana se perpetrará el acto democrático por antonomasia. En el frenesí de lo electoral, tanto la opinión pública como la opinión publicada continuará hablando acerca de porqué gano tal (existe una tesis de que quizá se complique la cuenta electoral y que se pueda asistir a un proceso parecido al de Tucumán en la elección anterior o de la Provincia de Bs As semanas atrás, aunque no abonaremos a esta posición, idea o sensación) y perdió su oponente, generando cuentas algorítmicas y matemáticas que cosificaran al dirigente, como a la agente toda, apodado como se lo apode y en el barrio o municipio que tracciono para tal o cual frente. Sin embargo, más allá para las loas para el ganador, el perdidoso, en la cultura democrática que venimos forjando para lo único que habrá servido es para hacer llegar un determinado número de diputados y senadores al parlamento provincial, quiénes serán los que se constituyan en los opositores institucionales o en su defecto se cruzarán de vereda con el oficialismo triunfante (en ambos bandos están los que la elección pasada entraron como representantes y ahora, meses después, están en el otro). La propuesta para el perdedor, o para el futuro opositor, pura y eminentemente democrática es la constitución del Gabinete en las sombras, tal como ocurre en la política Inglesa.

Dado que seguramente la propuesta caerá en saco roto, o terminará germinando un tiempo después, antes de extendernos en la misma, debemos hacer hincapié en otro comportamiento muy caro a los tiempos actuales, que por su uso y costumbre, lo venimos normalizando y tratando casi como una cuestión menor, cuando se trata en verdad de un accionar clara y siniestramente, gravoso como antidemocrático. Hablamos del tratamiento con la “indiferencia” que se le brindan a todas y cada una de las temáticas públicas que no dimanan del poder, de la agenda instituida y que corresponden que sean tratadas, como lo son, aspectos basales de la cosa pública, del ámbito del todo por antonomasia que es la política. No se puede argüir que como tal propuesta no vende, no proviene del mandamás de turno, o tiene una referencia crítica, no cuenta con espacio para ser considerada, analizada y tratada. Siquiera se trata de cobardía o de pavoroso temor, se trata de complicidad, con un accionar clara y concisamente antidemocrático.

“¿Qué es la indiferencia? Un estado extraño e innatural en el cual las líneas entre la luz y la oscuridad, el anochecer y el amanecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal, se funden. ¿Cuáles son sus cursos y sus inescapables consecuencias? ¿Es una filosofía? ¿Es concebible una filosofía de la indiferencia? ¿Puede uno ver la indiferencia como virtud? ¿Es necesario, de vez en cuando, practicarla, simplemente para conservar nuestra sanidad, vivir normalmente, disfrutar una buena comida y un vaso de vino, mientras el mundo alrededor nuestro experimenta una terrible experiencia? Por supuesto, la indiferencia puede ser tentadora, más que eso, seductora. Es mucho más fácil alejarse de las víctimas. Es tan fácil evitar interrupciones tan rudas en nuestro trabajo, nuestros sueños, nuestras esperanzas. Es, después de todo, torpe, problemático, estar envuelto en los dolores y las desesperanzas de otra persona…Allá, detrás de las puertas negras de Auschwitz, (…) algunos de nosotros sentíamos que ser abandonados por la humanidad no era lo último. Nosotros sentíamos que ser abandonados por Dios era peor que ser castigados por él. Era mejor un Dios injusto que un Dios indiferente… En cierta forma, ser indiferente a ese sufrimiento es lo que hace al ser humano, inhumano. La Indiferencia, después de todo, es más peligrosa que la ira o el odio. La ira puede ser a veces creativa. (…) Aún el odio a veces puede obtener una respuesta. La Indiferencia no obtiene respuesta. La Indiferencia no es una respuesta. Y por lo tanto, la indiferencia es siempre amiga del enemigo. El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar, se sienten abandonados, no por la respuesta a su súplica, no por el alivio de su soledad sino porque no ofrecerles una chispa de esperanza es como exiliarlos de la memoria humana. Y al negarles su humanidad traicionamos nuestra propia humanidad. Indiferencia, entonces, no es sólo un pecado, es un castigo. Y es una de las más importantes lecciones de la amplia gama de experimentos del bien y el mal del siglo pasado." Elie Wiesel (selección de Esther Charabati).

Cómo difícilmente el perdidoso en la elección del domingo que viene pueda salirse de la lógica de ganar o ganar (fíjese que todos los candidatos o la gran mayoría cuando se les pregunta qué pasaría si pierden no contestan tal inquietud, arguyendo que son positivos que piensan en ganar, como si  la política fuese un deporte o una guerra en donde solo vale la victoria) a la que tanto contribuye el sistema electoral (el ballotage por ejemplo que busca que uno obtenga una mínima mayoría por sobre el otro, imponiéndose, no convenciendo o consensuando) y la comunidad toda, la propuesta del gabinete en las sombras, en verdad debería ser tomada, construida por un grupo de ciudadanos que no pertenezca al poder político.

“El gabinete en la sombra es un conjunto de integrantes pertenecientes al partido de la oposición que, dirigidos por el líder de la oposición, conforman un gabinete alternativo al gobernante con el deber legal de ser oposición. Cada uno de ellos es portavoz de la cartera que maneja y debe enfrentarse al titular del cargo, en cada uno de los ministerios. El gabinete en la sombra se reúne semanalmente como el oficial, tiene reuniones programáticas y sus componentes definen la estrategia sobre cómo enfrentarán los temas que se discutirán en el Parlamento, para atacar al gobierno y convencer a la opinión pública de que ellos son una mejor opción”.

A los efectos de consolidar nuestra democracia puebleril, insistimos debemos dejar de pensar que lo haremos por una vía estética de cambiar las boletas electorales higiénicas que usamos por otras de color o incluso electrónicas, sino que debemos trabajar estos aspectos nodales que incluyan la construcción de nuevos conceptos cultural-colectivos que intervengan en la realidad político-pública.

La construcción de un gabinete en las sombras, que sea ciudadano, de la sociedad civil, puede constituirse en una valiosa herramienta, que en primer lugar, desmonte ese timo o engaño fácil que tiene todo gobernante próximo a asumir. Envalentonado en el triunfo, el victorioso cree siempre, por más que lo niegue en términos taxativos, que se le ha firmado un cheque en blanco. De allí que cuando asume, el eufemismo de los “equipos técnicos” pasa a ser la condenada realidad que pone como ministros y secretarios de estado, a familiares, amigos y en el mejor de los casos, hombres o mujeres a instancias de grupos de poder que van al gobierno a cuidar los intereses del grupo de presión que apoyo en la campaña al candidato convertido en gobernante.

El gabinete en las sombras, debe sesionar en la misma casa de gobierno, en el patio público o en las galerías de la misma, contando o no con el apoyo de la prensa, tendrá que dictaminarse un protocolo de actuación, de reuniones y desde su constitución misma, los ministros en las sombras deberán, plantear, afanosa como amablemente sus propuestas y proyectos a los titulares de las diversas carteras, que institucionalmente oficien como tal.

La democracia es un valor colectivo y todos tenemos la obligación de velar por ella, para en definitiva desarrollar nuestra humana, noble y digna actividad libertaria de constituir lo mejor para el conjunto, que es ni más ni menos que el desarrollo de la política.

Probablemente todo el aparataje, la inercia del engranaje, del que formamos parte, haya resuelto el ganador de esta elección provincial. Todo se desandará como se acostumbra, a sabiendas que los índices de pobreza en nuestra región bajan, cuando lo hacen en dosis homeopáticas y el problema no es de un nombre, de un apellido, siquiera de un partido o de un frente electoral.

El problema es nuestro, como sociedad, como colectivo. Debemos encontrar salidas que no estén en manuales que hasta ahora nos han servido poco y nada, o solo han sido útiles para la academia y para otros círculos semejantes.

La constitución del próximo gabinete del próximo gobernador, ya sabemos bajo que parámetros se hará. Lo que no sabemos es si podremos tener un gabinete en las sombras, construido desde la ciudadanía, que nos inste a otro tipo de democracia. Tal vez en ese gabinete en las sombras, encontremos la luz, la claridad, ciudadana, democrática.

 

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