Lunes 25 de Mayo de 2026

Hoy es Lunes 25 de Mayo de 2026 y son las 17:00 -

  • 20º

25 de mayo de 2026

Nuestros ruegos de pensar la Inteligencia artificial fueron escuchados.

La carta encíclica de Su Santidad León XIV "Magnifica humanitas" (por suerte el Vaticano es indemne a la tontería o perversión de "lenguaje claro") es un manifiesto conciso y claro acerca del discernimiento imprescindible en los tiempos de inteligencia artificial. La base vertebral del documento la vemos reflejada en el siguiente párrafo: "Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana. Esta exigencia es aún más urgente porque existe a menudo un desequilibrio entre la velocidad del desarrollo tecnológico y el ritmo al que maduran la conciencia, las normas, los controles y las instituciones capaces de gobernar sus efectos. No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea. De otro modo, el cambio será gobernado sólo por lógicas tecnocráticas y presentado como necesario e imprescindible, terminando por imponer reglas dictadas por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo".

Desde nuestro espacio de pensamiento, realizamos un seminario para pensar en tiempos de inteligencia artificial. Elaboramos luego un documento en relación a las actuaciones o intenciones de entidades tecnocráticas que en base a los algoritmos, proponen una uniformidad política que sustituya el espíritu y la letra de lo democrático. Nos pusimos a disposición de instituciones para ahondar en el pensamiento, la prudencia y la reflexión, lo que León XIV llama tan atinadamente discernimiento, para no dejarnos llevar por las corrientes mayoritarias, y que bajo sus oleajes procedimentales, sepulten nuestras dudas e inquietudes, en la declamación automatizada de que vendan "que la inteligencia artificial" per se, y sin cuestionamientos, es lo que viene y punto. Cómo si fuese poco, propusimos un proyecto de ley para que los funcionarios públicos se eduquen y formen en el nuevo desafío de lo humano, tal como lo determina con precisión meridiana "magnifica humanistas" en la necesidad de un marco jurídico adecuado. Sí expresamos estas coincidencias ante un pronunciamiento tan claro por parte del soberano del Vaticano y líder espiritual de millones de seres humanos lo hacemos en la condición de lo escrito y publicado. Resaltamos el llamado de una política que no renuncie a su tarea, tal como lo afirma el Papa. Finalmente en el inicio mismo de la encíclica una de las imágenes bíblicas que evoca es la torre de babel para dar cuenta de las preguntas que nos interpelan en la actualidad. ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?

Desde nuestra fundación, los testimonios escritos ofician como testigos insobornables de lo que creemos, pensamos y trabajamos. En 2017 por ejemplo bajo un artículo dado en llamar "la democracia fenomenológica" hacíamos uso de la metáfora de la torre de babel. "Con esta suerte de torre de babel, en donde hemos abandonado o la ninguneamos, la sometemos a escarnio y difamación, a la lectura, a la comprensión de lo escrito, como el testimonio del logos o la razón ejercida. Lo que queremos expresar, es que, está suerte de festival vanidoso de la época de la imagen, de la multiplicación al absurdo de lo inexpresivo de una foto o instantánea que encarcela el tiempo y la libertad y que nos conduce a la persecución estúpida, de pulgares arriba (cómo en los tiempos del Imperio Romano, en donde esta gestualidad significaba la vida para el gladiador y el pulgar hacia abajo su muerte) en la cosificación de amasar y acopiar, elementos, efímeros e innecesarios que sólo nos conducen a engolosinar nuestro ego, y cegarnos en la posibilidad de mirar al otro, tiene como elemento primordial, como batalla madre y primigenia, que no leamos, para que no razones y simplemente seamos autómatas; esclavos de nuestros instintos más irracionales y despresurizados de nuestras características humanas más fundamentales (esto se observa claramente en las producciones cinematográficas, que auguran un futuro en donde somos esclavizados, por una inteligencia artificial que creamos para que satisfaga nuestro egolatrismo, al costo de qué dejamos de pensar por el temor de que no se nos garantice que seamos felices mientras lo hacemos)". Tal vez exista un dios o varios, lo cierto es que existe un Papa y un estado Vaticano que están pensando en lo más crucial de lo humano y con ello damos cuenta de lo justo y necesario. Francisco Tomás González Cabañas.

COMPARTIR:

Comentarios

Tu comentario se publica directamente al enviarlo.

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.