Jueves 3 de Abril de 2025

Hoy es Jueves 3 de Abril de 2025 y son las 19:26 - ¿Se cumple la demanda de pluralidad en la conformación de la Corte Suprema? / ¿El techo de Bazzi, el piso de Chávez? / La sublime decisión de Camau. / Ensobrados. / ¿Corresponde la exclusión del Diputado Lisandro Almirón de la Cámara de Diputados de la Nación?. / Las razones del chauvinismo feudal. / Acerca de la "Falsa denuncia". / Jorge Terrile recibió a la campeona argentina de trail U20, Brenda Insaurralde. / Suspender a Vischi para no volver a la UCR Corrientes de los tiempos de Tabaré Bruzzo. / El ciudadano pretende políticos, no políticas. La preeminencia de los nombres por sobre los partidos. / Jorge Terrile recibió a las jugadoras que obtuvieron el Nacional de Campeones de fútbol 6. / Descansarán en paz los restos de quién fuera Tomás Walther González Cabañas. / Piden la renuncia de la interventora del PJ Corrientes María Teresa García. / Actividades deportivas de verano en barrios de la ciudad. / Que se rompa pero no se doble. / Como Valenzuela en Buenos Aires, Camau en Corrientes. / Rodolfo no tiene quién le escriba. / El filósofo González Cabañas apoya a Camau. / El complejo de Caín y el complejo de Abel desde una mirada política. / AHORA SÍ. Tanti Bianchi será candidato a Intendente en Esquina. /

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ACTUALIDAD

1 de abril de 2025

¿Se cumple la demanda de pluralidad en la conformación de la Corte Suprema?

Ni en juego ni en discusión, estuvo ni está el principio de amplitud y ecuanimidad que subsana la cuestión dilemática que todo cuerpo colegiado enfrenta cuando tiene que fallar sobre casos concretos y posee para ello, una acotada integración de sujetos, que por más que sean distintos entre sí, puede que en caso de no reparar en la diversidad conceptual de los mismos, terminen, constituyendo una mayoría automática, inercial, que siempre dictamine de un sólo lado de la biblioteca en la que se dividen los argumentos y los abordajes para dictaminar o fallar.

"La división de poderes que desde Montesquieu es un rasgo genético de los sistemas republicanos constitucionales significa que un órgano representativo del pueblo fija las reglas a partir de una matriz constitucional y otro, los jueces, las aplica determinando cada caso si aquello que ocurrió es lo que la ley había definido previamente...La pelea de la noche, es la que se da entre quienes defienden la interpretación textual (textualismo o positivismo exclusivista) y quienes sostienen que todo texto debe ser interpretado en función de la solución que se considera más correcta para el caso (interpretativismo)...El problema es el grado de independencia que se pretende dar a esa lectura, al punto de que pueda ser capaz de tergiversar o destruir el contenido del mensaje normativo que tiene la obligación de leer y aplicar...Que la lente de quien fija un contenido determinado a un texto legal se aprecia de modo evidente, por ejemplo, cuando se exige pluralidad en la conformación de los tribunales. No se trata solo de una cuestión de la igualdad de oportunidades para llegar a los cargos de decisión, sino de garantizar miradas distintas en la solución de los conflictos. En oportunidad de la nominación a la Corte Suprema de los Estados Unidos de la actual jueza Sonia Sotomayor, en 2009, por ejemplo se señalaba que una mujer latina estaba en condiciones de resolver casos con más amplitud de criterios que un varón blanco" (Pitlevnik, L. "Borges y el derecho". Editorial Siglo XXI. Buenos Aires. 2024. Pág. 140-141).   

 A todas luces, el senado de la nación, en virtud del mecanismo, por cierto constitucional, dispuesto por el ejecutivo nacional, para la integración al máximo tribunal de Lijo y García Mansilla, no repara en una de las bases nodales, que nos recuerda en su libro, el autor y juez penal citado. 

Ni en juego ni en discusión, estuvo ni está el principio de amplitud y ecuanimidad que subsana la cuestión dilemática que todo cuerpo colegiado enfrenta cuando tiene que fallar sobre casos concretos y posee para ello, una acotada integración de sujetos, que por más que sean distintos entre sí, puede que en caso de no reparar en la diversidad conceptual de los mismos, terminen, constituyendo una mayoría automática, inercial, que siempre dictamine de un sólo lado de la biblioteca en la que se dividen los argumentos y los abordajes para dictaminar o fallar. 

Esta falta o carencia, democrática o republicana, que siquiera se da en el ámbito de la discusión (la aceptación o no de ambos pliegos, navega en objeciones formales, sucintas cuando no insustanciales de atajos reglamentarios para la constitución de una mayoría en el senado) política, pública o mediática, es responsabilidad tanto de sus protagonistas centrales, cómo de los espectadores o ciudadanos, que impávidos, y en el mejor de los casos, creemos convencidos que lo que está en juego es una suerte de disputa deportiva entre equipos o bandos diferenciados por nuestros gustos políticos, que muchas veces se encuentran justificados por aspectos meramente emocionales. 

Tal como Pitlevnik, como otros borgeanos, acertadamente observan que una de las obsesiones del célebre autor, se asientan en las posibilidades de la elección, condicionadas o no por un destino prefijado, por un azar que como ley inescrutable de todas maneras se cumple, puede que la argentinidad, de la que Borges es parte sustancial, en el ámbito de lo político-institucional, tampoco pueda ir más allá de una condena a lo superficial, efímero e inmediato. Al rodeo, de disputa casi instintiva en la que se reducen todas las tensiones de lo público. 

La tipificación de la argentinidad, puede que recaiga en tal generalidad, en el comportamiento del siguiente protagonista del cuento "Sur" de Borges:  

"Desde un rincón el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas, pensó.

-Vamos saliendo- dijo el otro.

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.

Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura".


Por Francisco Tomás González Cabañas. 

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