7 de febrero de 2021
Entre Escila y Caribdis. Un homenaje a Augusto Salazar Bondy.
“Hay una democracia espontánea, vigente y actuante, que no alcanza, sin embargo, la sanción oficial, y una democracia institucionalizada, cuya vigencia es a duras penas formal” (Salazar Bondy, A. “Entre Escila y Caribdis: Reflexiones sobre la vida peruana”. Casa de la cultura del Perú. Pág. 24. Lima. 1969).
Un 6 de febrero de 1974, el filósofo y educador Augusto Salazar Bondy, ingresaba a la inmortalidad que sostuvo, frenéticamente, por intermedio de sus obras, pensamientos y accionar educativo, que casi medio siglo después y pandemia mediante, siguen siendo desafiados en su posibilidad de concreción por problemas estructurales, culturales y filosóficos que los detallaba con precisión meridiana el autor:
“La existencia de un gran n�mero de locales inadecuados, desprovistos de las m�s elementales condiciones de higiene escolar; un gran d�ficit de material did�ctico, inclusive del m�s simple; insuficiente reclutamiento de maestros; mala preparaci�n de muchos de los que est�n en actual servicio y niveles de remuneraci�n muy bajos, no s�lo incapaces de servir de aliciente para la expansi�n del magisterio sino inclusive de asegurar un nivel decoroso para quienes se dedican a la funci�n docente. Pero hay un defecto cualitativo que es todav�a m�s grave: la educaci�n no est� concebida de acuerdo a las exigencias de la sociedad ni planeada en funci�n de su desarrollo futuro. Fiel reflejo de una pol�tica que ha sido conducida dando las espaldas a las demandas del pa�s, esta educaci�n, deficitaria como es, significa un gran dispendio de las energ�as nacionales” (Ibídem, pág 24).
Conceptos claves como “dominación y liberación” de Salazar Bondy, se reconvierten en la actualidad, en la coyuntura de la hegemonía y las restricciones sanitarias, en “seguridad y libertad” que los estados, prestos para dictaminar los confinamientos y demás aspectos invasivos que alteran el statu quo de lo público y lo privado, delegan en cada uno de los seres humanos, para dejarles en verdad, la responsabilidad de sus vidas, de la posibilidad de contagio, de no acceder a una cura o fiabilidad de una vacuna, escondiendo el pantagruélico fracaso de lo colectivo.
“La p�rdida del ser libre del hombre es su destrucci�n o su alienaci�n...puesto que los pueblos pueden desaparecer de la historia, la libertad est� expuesta a ser destruida; puesto que, en �ltima instancia, el hombre como especie podr�a ser aniquilado, la libertad es una realidad contingente…La ignorancia, la servidumbre, la par�lisis y la disoluci�n sociales, la extrema necesidad que condena al hombre a las conductas instintivas elementales, son algunas de estas variedades de la reducci�n de la libertad que alienan al ser humano”(Ibídem, pág 146).
Tal como lo definió Vidarte, y lo advertía Salazar Bondy, es el escenario de la “horda”. No hay más norma, normatividad ni normalidad que la supervivencia.
Continuamos en la complejidad, tal como los marineros, de estar entre los dos monstruos marinos mitológicos que nos azuzan de cada extremo.
Escila y Caribdis caras de un mismo destino que nos venimos forjando, entre otras cosas, por no recordar, no pensar, ni actuar en base a los que lo han hecho, desde hace valioso tiempo atrás hombres y mujeres de la talla de Salazar Bondy, quiénes antes de escribir sobre lo particular de la condición humana, la supieron observar, analizar y pensar desde las referencias dejadas por la tradición de la dinámica filosófica, de la filosofía en función de estado, de gobierno o cómo égida del poder.
Por Francisco Tomás González Cabañas.
COMPARTIR:
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.
Seguinos
3794399959