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27 de marzo de 2020

Es el sistema sanitario, estúpido.

Paulatinamente las miserias se dejan ver en el pináculo de la clase dirigente, al ritmo de aumento casos y de la imposibilidad de respuestas inmediatas ante el falso (catalogado como tal) enemigo invisible, que en realidad es la capacidad de mostrar desnudo a los gobernantes, que dejan al descubierto la desinversión en salud y la falta de reacción y dinámica política, que plantea el aislamiento y el cierre de fronteras, a riesgo de inmovilizarnos en guetos, en archipiélagos de excepción en donde transformamos los puentes en muros, al prójimo en enemigo, al otro en el rival a desplazar en busca de atesorar, por las dudas, el respirador que nunca tendremos a disposición.

 

Las cifras, al ser inexistentes, son indiscutibles. En Alemania, por ejemplo, los casos de infectados y la tasa de letalidad de la misma, muestra una proporción, menor a la de las gripes comunes. No existen tampoco, ni audios, ni fotos, ni vídeos que muestren el sistema sanitario alemán, desbordado o colapsado, cómo sí observamos a diario, el material múltiple que proviene de España o de Italia. 

 

No es casualidad que estemos, como argentinos, tan impactados. Gran porcentaje de los habitantes, provenimos de quiénes alguna vez bajaron en los barcos de tales lugares, por estas tierras. 

 

En la península ibérica, desde los altos mandos del actual gobierno central (del partido socialista obrero español en sociedad con unidas podemos) se hizo hincapié, en la responsabilidad del gobierno anterior (a manos del partido popular) de haber desmantelado el sistema de sanidad. En Italia, la cuestión política, es aún más compleja, con la participación de independientes, o anti-sistema, en la administración de lo público, las oscilaciones institucionales que experimentan nunca dieron pie a una unidad que siempre a sido en papeles, y que tampoco funciona ante la pandemia. Los históricamente privilegiados del norte, ven desbordado su costoso y hasta no hace mucho, eficaz y lujoso sistema sanitario, cuando precisarían de la colaboración de las otras regiones del país, de las que siempre se ha servido y con las que nunca se mostró ni justo ni solidario.

Problemas europeos al margen, a China como al resto de los países asiáticos les costó menos el verticalismo en las decisiones comunitarias ante el virus, dado que sus ciudadanos tienen en claro, que para ser tales, prescinden de muchas facultades y libertades individuales.

Nosotros desde nuestra posición siempre épica y de centralidad simbólica, vamos por un nuevo capítulo de nuestros habituales comportamientos. 

El haber ingresado, dentro de un “selecto” listado de la Organización Mundial de la Salud, para probar drogas a título casi experimental, por tener las condiciones para ello, ya genera en no pocos, propagandas que nos invitan a ser campeones del mundo en la lucha contra la pandemia, los más espirituales fortalecen el imaginario, leyendo las casualidades, que la deidad suprema nos dio el tiempo y la oportunidad, para que le demostremos al mundo, que además de tener individualidades, somos el equipo elegido para ganarle al enemigo invisible que nos tiene en vilo.

Sin embargo, la paradoja actúa como espejo. La fecha de cobro, de los sectores populares, demuestra lo que somos y con ello, nuestras verdaderas fortalezas y debilidades. 

En sitios como el conurbano bonaerense o la provincia de Corrientes, se replicaron las imágenes y vídeos, de cientos, casi miles, de personas, hacinadas en largas colas de cajeros automáticos para retirar billetes, previamente depositados por las administraciones nacionales, provinciales y municipales. 

Es decir el mismo sistema de gobierno, los mismos representantes, que no se cansan de decir, una cosa, realizan otra, habiendo protagonizado campañas por los medios que son los brazos armados de sus manejos discrecionales, que la responsabilidad de que puedas contagiarte del coronavirus, es en un alto porcentaje tuya, dado que seguramente o no te lavaste las manos, no guardaste la distancia aconsejable, no restringiste tus movimientos, no estornudaste como te indicaron, no le pusiste las gotitas de lavandina a tus calzados y no te enfocaste en tener una mirada positiva, solidaria y de apoyo a tus gobernantes, para cuidar un poquito la boca, y callarla ante preguntas, dudas o inquietudes. 

No podes mirar Alemania, no podes preguntar por la cantidad de camas o por los respiradores. Más fácil es siempre responsabilizar al que menos tiene. Le recriminamos a los que hicieron las largas colas (¿se puede ser tan cínico?), que no son responsables, que no se manejan con compras en débito, que no trabajan para tener ese recurso, que no se lavan las manos, que no guardan la distancia y que en caso de que nos contagiemos será precisamente por estos que apenas tienen para subsistir a diario.

Ahora, calladitos la boca, como quiere el poder (el que jamás a vos que estas leyendo te brindará el respirador en el caso de que lo necesites) cuando la responsabilidad es de los gobernantes.

Teniendo tantos ministros, funcionarios y asesores, (¿no pudieron haber organizado otro mecanismo, que contemple, por ejemplo, un día por cada número de documento, así espacias en 10 días el pago?)

No, por supuesto que no, es más fácil, mucho más, no hacerse cargo, o utilizar toda la botonera del poder para responsabilizar a otros, al pobre que cobra una miseria, al gobernador de la otra provincia, o al ministro nacional.

Esta es la última novedad de nuestro frente de batalla. Nuestro heroico comandante, el mejor alumno de Genaro Berón de Astrada,  se las agarra con el vecino, que cómo si fuese poco, es uno de los preferidos del poder central, que en vez de tener o trazar una estrategia regional, consensual o política (no se trata de la movilidad, transitabilidad, o salubridad, sino del sistema sanitario), le manda a su ministro de salud, a decir que de los 68 respiradores que había declarado tener, sólo están disponibles treinta y pico, en el hospital de campaña del hogar escuela, que funcionara como centro de batalla, dado que el gobierno nacional, unificó las compras y centralizo las acciones, preventivas y de mitigación.

Allí tendría que estar el émulo de Berón de Astrada, en vez de sacarse foto (o además de ) en lugares donde se produce alcohol en gel, o donde se pinta el hospital (construido en la época de Perón, es decir hace más de medio siglo) que de acuerdo a las cámaras que registraron tan magnánimo acto de gobierno siquiera los obreros subidos a escaleras tenían los cascos reglamentarios, discutiendo la posibilidad de que usemos también el hospital modular que nación construirá en Chaco.

Pero no, estamos eligiendo, el camino más redituable a nivel demagógico, pero más peligroso. Entramos en una supuesta épica, con nuestros vecinos provinciales, que tal como les pudo haber pasado a cualquier otro distrito, tienen un brote mayor, pero no por ello las tantísimas cosas en común, nos pueden o nos deben hacer cerrar el puente que significa ni mas ni menos, cerrar los lazos y no actuar solidariamente, en bloque y organizados mediante la articulación que debemos tener, Nación mediante.

Sí tantas veces, desde este distrito, nuestros gobernantes, alardearon de su apego a las normas, a la constitución, a la institucionalidad y a la historia de la conformación de un país, no es momento en que entremos en la guerra semántica que las provincias son prexistentes y que somos una república aparte y toda esa demagogia de pacotilla.

La única función o la principal en verdad, hasta que estalle la hostilidad del virus en nuestra tierra, de nuestros gobernantes, es que nos garanticen la mayor cantidad de respiradores posibles, que nos digan a ciencia cierta con cuanto contamos, con cuantos más piensan contar y como siguen las negociaciones con Nación para ello, que es el único camino posible, o el más lógico y razonable.

El resto ya sabemos, hace 20 años saben pagar sueldos, eso sí, para ello tenes que hacer la cola, hacinados y amuchados, la pandemia y las indicaciones ante esto, de acuerdo, a lo que hicieron y dejaron de hacer es propaganda, para que cuando necesites el respirador y no te lo puedan garantizar, no les echemos la culpa de haberse salvado ellos, gracias a nuestro silencio. 

 

    

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