Mano a mano con Pipi Piazzolla, el baterista del planeta jazz.
La pasión del carnaval correntino.

  ACTUALIDAD  10 de enero de 2019
Mano a mano con Mariano Loiácono, el trompetista de jazz que Argentina aplaude de pie.
Jueves diez de enero del novel dos mil diecinueve. El cielo no se percata que hace tres días acusa gris y el sol pelea como puede para salir a brillar. Hoy, de todas maneras, es un buen día, tuve el privilegio de tener una conversación con un músico argentino que tranquilamente podría ser una estrella en Birdland en los años ´50 o en el 2019. Con talento se nace pero hay que potenciarlo y fortificarlo con el trabajo diario.

Por Carlos A. Coria García.

Los que me conocen saben que puedo estar horas y horas escuchando discos completos, encuentro en la música muchas respuestas que en el entorno no las hallo, debe ser por el lenguaje que utiliza la música que tal vez me es más familiar que las palabras que se construyen con el alfabeto, la palabra puede mentir fácilmente pero el FA sostenido en una trompeta jamás. Si no me creen escuche el disco Graffiti Blues (1973) de Blue Mitchell.

Mariano Loiácono es trompetista, oriundo de  Cruz Alta, provincia de Córdoba, su madre lo dio a luz en 1982. A los 12 comienza a tocar la trompeta en la Escuela de Música Silvio Agostini de Cruz Alta. Dos años después, viaja a la ciudad de Rosario a estudiar con Juan Carlos Tealdi, Primera Trompeta de la Orquesta Sinfónica de Rosario, quien le recomienda años más tarde estudiar en Buenos Aires con Fernando Ciancio, Solista de la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón. 
 

Luego de dos años regresa a Rosario e ingresa por audición como Primera Trompeta de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Nacional de Rosario, organismo en el que toca durante cinco años realizando conciertos en salas importantes del país como por ejemplo: Teatro “El Círculo”, Rosario; Teatro “Astengo”, Rosario; Centro Catalán, Rosario; Teatro “Nacional”, Misiones; entre otras. También integra en este período la Orquesta de la Ópera de Rosario, realizando obras como “La Bohème”, “Nabuco”, “Aída”, “El Barbero de Sevilla”, entre otras. Además, es contratado por la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario para reiterados conciertos. 
 

En el año 2002 comienza a estudiar armonía e improvisación con Julio Kobryn, egresado del Berklee College of Music de Boston, quien luego de un año recomienda seguir estudiando en Buenos Aires con el reconocido trompetista de jazz Juan Cruz de Urquiza, también egresado del Berklee College of Music.  En el año 2004 ingresa a la E.M.C. (Escuela de Música Contemporánea) de Buenos Aires, donde luego de un examen nivelador, cursa tres cuatrimestres y egresa con los más altos promedios. Desde entonces, comienza a tocar en el medio jazzístico de Buenos Aires, logrando así presentarse en los más importantes teatros y clubes de jazz de la ciudad. 

Mariano Loiácono, compartió escenario con Mariano Otero, Juan Cruz de Urquiza, Rodrigo Domínguez, Ernesto Jodos, Horacio Fumero, Oscar Giunta, Richard Nant, Carlos Lastra, Ricardo Cavalli, Francisco Lo Vuolo, Jerónimo Carmona, Carto Brandán, Miguel Tarzia, Javier Malosetti, Paula Shocrón, Juan Pablo Arredondo, Daniel "Pipi" Piazzolla, Adrian Iaies. Formó parte de la Mariano Otero Orquesta (y de su quinteto y sexteto), del Patricio Carpossi Quinteto, Tomás Becú Cuarteto, Javier Malosetti Group, entre otras agrupaciones.

La discografía de Mariano Loiácono: I Knew It” (2009) What's new? (2011) Mariano Loiacono, Paula Schocron - Warm valley ‎(2012) Black soul (2015) elegido mejor disco del año,  Nikli Song. (2018) junto a Adrian Iaies y Vibrations (2019) su último disco de estudio.

Mariano Loiácono, fue elegido en 2007 Ciudadano Destacado por la Municipalidad de Cruz Alta, elegido Revelación del Jazz 2006 por el diario La Nación, recibió el Premio Clarín como Revelación Jazzística en el 2008, logró el Premio Cóndor de Plata por La luz incidente, mejor música original en el año 2017.

Más que una entrevista lo que quisimos lograr en un puñado de preguntas que son más bien disparadores es ingresar al interior del creador, del músico experimentador, del hombre haciéndose día a día a través de las melodías, armonías, acordes, en notas pedales, agudos. Quisimos conocer al hombre que habla desde una trompeta porque la trompeta no son solo caños retorcidos y tres válvulas, son cuerdas vocales que emiten desde lo más profundo del ejecutante, la trompeta quiere hablar y hay que escucharla.

 

Desde los inicios en Cruz Alta, Córdoba a Rosario, Santa Fe. Del piano a la trompeta. ¿Cuáles fueron los acontecimientos más importantes en esa etapa que configuraron el futuro de Mariano Loiácono?

 

Uno de los momentos más importantes fue sin duda el momento en el que conocí la trompeta en casa, que era de mi papá, y él me llevó a la escuela de música de mi pueblo para que empiece a tocar y aprender la trompeta. Antes estudiaba piano con una profesora (Edith Lardizabal) de manera particular. Creo que ese es el acontecimiento más importante. Desde entonces, seguro han pasado muchos hasta llegar a Rosario. Muchas horas en la Escuela de Música Silvio Agostini en donde aprendí muchísimo hasta que mis padres hicieron el esfuerzo para que vaya a estudiar a Rosario.

 

 

 ¿Julio Kobryn fue la puerta que se abrió para que Loiácono edificara un estilo propio y refinado en la ejecución de la difícil trompeta?

 

Julio Kobryn fue la puerta para que hoy sea un músico de Jazz. Julio es saxofonista y me enseñó mucho sobre Jazz e improvisación. Él me pasó los primeros discos de Jazz que he escuchado (exceptuando algunas pocas que había en mi casa). Julio ha sido muy importante para mí sin dudas hasta que me fui a Bs As a estudiar con Juan Cruz de Urquiza. Trompetísticamente hablando, tengo que nombrar a mis maestros de trompeta Juan Tealdi y Fernando Ciancio. Ellos me enseñaron mucho sobre cómo tocar el instrumento.

 

 

Hace unos años escribí un artículo para un medio mexicano haciendo referencia a la improvisación en el jazz como la ultima democracia en pie sobre la tierra, donde los músicos son participes de la creación en igual medida, el sentido de pertenencia en la improvisación es tan fuerte que es distintiva de cualquier otro género, Es una creación colectiva, ¿Qué piensa Mariano Loiácono de la improvisación en el Jazz?

 

Bueno, creo que es algo demasiado grande. La gente, y muchas veces los mismos músicos, confunden o emparentan improvisación con Jazz. Hoy, en casi todos los estilos musicales hay improvisación. Es cierto que en el Jazz es un aspecto muy importante pero en otras músicas también se implementa la improvisación. Entonces hablar de improvisación para mí es hablar de improvisación en el Jazz.

 

Ahora bien, la improvisación es algo muy especial para un músico de Jazz. Un momento de creación que será único y que, además, depende de todos los músicos que estén tocando en ese momento. Eso lo convierte en una situación única, donde se unen todos los estados de ánimo, las sensaciones, las personalidades, la energía y en definitiva, todo lo que el músico es en ese momento. A veces es increíble la conexión que se genera con otro músico.

 

 

Particularmente me quedó en la memoria el dúo con Adrian Iaies donde tocan Fermín de Luis Alberto Spinetta ¿Por qué las canciones del flaco Spinetta?

 

Para ser sincero yo no conozco la obra de Spinetta. He escuchado algún tema suelto pero estoy lejos de poder decir que conozco su música. La elección de Fermín para el dúo es completa responsabilidad de Adrián. Básicamente, Adrián escribe toda la música que tocamos exceptuando algún tema que otro. Él ya tocaba Fermín en su trío y yo empecé a tocarlo como invitado de su trío. Luego cuando armamos el dúo lo tocamos en ese formato.

 

 

Es posible que andes en la búsqueda de un sonido que se acerque a la génesis de las big band de los años ´50?

 

Bueno, tengo un proyecto que es la Big Orchestra del CCK, donde soy el director y arreglador. En esa agrupación intentamos recrear un poco el sonido de esos grupos medianos/grandes de los años 40/50. La sonoridad de los grupos más numerosos siempre me ha interesado, de hecho tengo un disco grabado al frente de un noneto. Con mi quinteto creo que la sonoridad es un poco más moderna, más cerca del HardBop.

 

 

Pisaste prácticamente todos los escenarios importantes del país y tocaste con todos los grandes de la escena del Jazz. Ya es hora de ver en la cartelera del Festival Internacional de Jazz de Montreal o del Festival de Jazz de Montreux a Mariano Loiácono ¿o no?

 

Bueno, eso es algo que no puedo decidir yo, pero me encantaría presentarme en algún festival de Jazz de la importancia de los que nombrás. Sé que no es algo fácil pero uno trabaja para llevar su música a todos lados, y estos festivales son siempre una atracción.

 

 

Dicen que cuando las palabras se terminan habla la música. Muchas personas quieren expresar cosas pero no encuentran el medio correcto ¿Recomendarías la música como medio?

 

Totalmente. Creo que cada uno puede encontrar en diferentes disciplinas la posibilidad de expresarse. Si dijera que la música es especial que otras expresiones sería muy poco objetivo sin duda, pero recomendaría no dejar de acercarse a la música.

 

 

Dicen que la trompeta es el único instrumento que no se elige sino que ella te elige, la trompeta habla sin dudas. Estas estrenando nuevo disco “Vibrations” ¿con que lenguaje nos encontraremos en él?

 

Coincido en que la trompeta es un instrumento especial (y ahora seguro peco de subjetivo)! El lenguaje de “Vibrations” es algo especial. Técnicamente estaría situado en el HardBop o en una revisión de ese estilo con los condimentos que el paso del tiempo dan a la música, pero digo que es especial porque la particularidad de la sesión en NY, sin ensayos y tocando alguno de los músicos por primera vez juntos, dan un sonido muy fresco, intenso pero relajado a la vez. Es difícil hablar del resultado de un disco propio pero yo estoy muy contento con el resultado y con la experiencia de grabar con músicos que escuchaba en discos y que hoy tengo una relación de amistad además de la música.

 

El nombre que elegiste para el último disco me lleva a pensar que regresaste al principio, vibraciones. La música es sonido vibracional ordenado, la trompeta es vibración sensible que sólo el ejecutante puede experimentar en prácticamente todo su cuerpo la construcción sonora ¿En “Vibrations” escucharemos la experiencia sonora que buscaste en tu extensa carrera musical?

Creo que el título refleja un poco lo que decís. Es una sensación que el Jazz me da, que esta sesión me dio, la comunión con los otros músicos, el aprendizaje (el de ayer, hoy y mañana), el público que escucha mi música, todo es una “Vibración”, energía.

 

Para terminar, un mensaje a los lectores fans del Jazz y de la música en general.

Sólo digo algo suelo comentar cuando la gente tiene prejuicios por algún tipo de música o se siente incapaz de escuchar porque no “entiende” de música. La Música se disfruta. Sólo eso.

 



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