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  ACTUALIDAD  17 de marzo de 2018
Proponen reconvertir la Unidad Penitenciaría 1 en el Centro Cultural “Desiderio Sosa”.
Tal como lo afirmara el Gobernador “Gustavo Valdés” en la apertura de las sesiones ordinarias, el traslado de la unidad penitenciaría, debe dejar pasar, a la reconversión del espacio, no en un mero y huero negocio inmobiliario o en el parquizado desértico de un espacio en verde como baldío, sino su traducción como un espacio cultural, en donde se expongan los aspectos más esenciales de la correntinidad, como el chamamé, el carnaval y su poética, exponen desde el centro cultural Desiderio Sosa, que promueve la medida. “Estamos dejando atrás un sistema cultural, la facultad de participación, de proyección y de inclusión en las temáticas de lo que administra el poder, no son patrimonio exclusivo de los poderes instituidos, al contrario, cobran sentido, se relegitiman con estas propuestas que surgen desde la ciudadanía y que como tales presentaremos en la legislatura, como dejarlas a la consideración mediática y pública para que una temática como la indignidad que se vive en la cárcel insigne de la provincia, se reconvierta en un espacio cultural de lo mejor de la correntinidad en pleno”.

ARTÍCULO 1º.- Refuncionalizar el inmueble sito en la Ciudad de Corrientes en la Avenida Pedro Ferré N. º 57 construida a finales del siglo XIX, que funciona como Unidad penitenciaría N°1  estableciendo las necesidades funcionales y estructurales tendientes al desarrollo de un Centro Cultural provincial que atienda todas las ramas, tendencias, perspectivas y expresiones del quehacer artístico tanto para su guarda como para su promoción, del acervo histórico como de la promoción turística a generarse.  

 

ARTÍCULO 2º.- El Centro Cultural Provincial tendrá como objetivo constituirse en un espacio para conservación, guarda, promoción,  exposición, para cursos, capacitaciones, seminarios, convenciones; intercambios provinciales, eventos nacionales e internacionales, y  todo aquello que contemple todo otro aspecto que atienda la promoción de todas las disciplinas concernientes a la actividad cultural.

 

ARTÍCULO 3º: El Centro Cultural Provincial llevará el nombre de Desiderio Sosa en Homenaje al ex gobernador de Corrientes y esposo de la única de las heroínas llamadas “cautivas correntinas” fallecida en su cautiverio.

 

ARTÍCULO 4º: El Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes tendrá bajo su órbita el inmueble y determinará en un plazo no mayor a los sesenta (60) días de promulgada la presente ley el inicio de la concreción de la refuncionalización.

 

ARTÍCULO 5º: El gobierno Provincial, mediante los organismos que correspondan, determinará el inmueble que funcionara como complejo penitenciaría en el que se trasladen a los internos en un plazo no mayor de 90 días aprobada la presente ley.

 

ARTÍCULO 6º: Los gastos que demanden la presente erogación serán imputados a la siguiente partida del Presupuesto de Gastos vigente

 

ARTÍCULO 7º: De Forma

 

Fundamentos: En la apertura de las sesiones ordinarias el Gobernador Gustavo Valdés afirmó que trasladaría la unidad penitenciaría Número 1. La misma, que tal como se informa, ofrece condiciones indignas como superpoblación, debe ser refuncionalizada como centro cultural, a los efectos que sea un patrimonio de lo mejor de la correntinidad, la posibilidad de cambiar prisión, cárcel, rejas por cultura y libertad sería una manifestación clara en donde podrían mostrarse al mundo, desde una de las puertas de Corrientes, la bajada del puente internacional “Manuel Belgrano”, el carnaval, el chamame, la poética y la filosofía correntina como todas y cada una de sus manifestaciones. Sí de algo sabe Valdés es de esta unidad, no sólo fue Ministro de Seguridad, sino que además como Diputado Nacional presentó el proyecto para crear una unidad federal en Corrientes, atento a la indignidad y superpoblación que ofrece el “castillo” tal como se conoce a la prisión del siglo XIX.  El jefe del Servicio Penitenciario de Corrientes, Osvaldo de los Santos García, admitió ayer  “estamos al límite” en la cárcel de condenados, la Unidad Penal N° 1 donde “tenemos 500 internos”. Sobre la Unidad Penal N° 1 señaló que “tenemos una capacidad que a veces ya nos encontramos desbordados, no podemos exigir a una persona privada de su libertad que conviva en un lugar donde la ley no nos autoriza”. El mes pasado con la cantidad de internos que había, quedamos al límite. Tenemos 500 internos en la Unidad Penal 1” ratificó. “En Corrientes se utilizan como lugar de alojamiento temporario de detenidos el Escuadrón Nº47 y el Escuadrón Nº48 de Gendarmería, en Ituzaingó y Capital. Desde allí se derivan los detenidos varones a la Unidad Regional Nº7 de Resistencia en su mayoría, y las mujeres a Santa Fe o Buenos Aires, lo que sin dudas resulta una complicación”, señaló Valdés en tiempos de legislador nacional al presentar el proyecto para una cárcel federal en Corrientes. El presidente de la Comisión Provincial por la Memoria, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y Roberto Cipriano García, secretario del organismo, estuvieron en la ciudad de Corrientes reunidos con el mecanismo local de prevención de la Tortura, el Comité Contra la Tortura de la provincia, para discutir criterios sobre monitoreo a lugares de encierro e inspeccionar juntos tres lugares de detención. “Necesitaban fortalecer el mecanismo local, que tiene serios problemas para funcionar, toda vez que carece del presupuesto necesario y no cuenta con estructura operativa ni personal, y por eso nos invitaron a esta jornada, con el fin de visibilizar estas dificultades y potenciar su trabajo” explicó Roberto Cipriano García. La UP Nº 1 es una cárcel muy vieja y muy deteriorada con pésimas condiciones materiales de detención: humedad permanente por techos que se llueven, paredes de las que se desprenden los revoques, sin agua caliente en los pabellones y donde los servicios mínimos, como una canilla o el inodoro, son compartidos por 40 personas de un mismo sector. El hacinamiento es extremo, con 7 personas alojadas en celdas para 2, y el régimen de vida es claramente violatorio de derechos, sin oferta de ningún tipo de actividad y con una implementación muy precaria de la escolaridad. Respecto de la comida la dieta también es muy deficiente y no reciben verdura ni frutas por una disposición del servicio penitenciario como medida para que no puedan elaborar “pajarito” (una bebida alcohólica que puede realizarse a través de la fermentación). “En el pabellón 10 de aislamiento vimos cosas que hacía rato no encontrábamos, personas completamente aisladas, 23 horas por día, que permanecían allí desde hace 2, 3 y hasta 4 años, sin acceso a ninguna actividad, padeciendo mucho frío o calor, en un ambiente irrespirable por la humedad, pálidos por la falta de acceso al sol o la luz natural. Esta cárcel del año 1880 es un cuadro permanente de violaciones de derechos humanos, no puede seguir funcionando, deberían clausurarla”, detalló Cipriano García.

Por ello es que se estipula el funcionamiento de un Centro Cultural Provincial, no sólo porque tras la aprobación de la ley de Creación del Instituto de Cultura, se precisa un espacio para las actividades artísticas que no sólo cumplan el rol de museos, sino que posean la dinámica de las exposiciones, de las conferencias y de todo lo que generan nuestros hombres y mujeres dedicados al quehacer cultural, sino además porque la cultura es un eje conceptual, fuente subyacente de una actividad como la turística que potencia una industria en crecimiento en Corrientes. Podremos escuchar voces que se opongan a la presente, esgrimiendo el gasto en que se incurriría, en verdad son sensaciones que no se traducen en la realidad concreta. El gasto es en verdad inversión, y muchísimo más se perdería en recursos ingentes en caso de que el edificio continué desgastándose con el paso del tiempo, incumpliendo la palabra del gobernador explicitada en el marco de las sesiones ordinarias. En relación al nombre del centro cultural provincial, “Desiderio Sosa” estamos rindiendo un más que merecido homenaje a un notable político nacido en nuestra provincia, en Itatí. Como breve resumen de las acciones de este excelso correntino podemos destacar una síntesis histórica que lo muestra de la siguiente manera: Hijo de Ángel Corrales y Ángela Sosa, provenía de una familia humilde, aunque de las más antiguas de la zona. Era sobrino del coronel Castor de León, de vasta trayectoria en las guerras civiles argentinas. Gracias a su tía Clara Sosa estudió en San Cosme y en el Colegio San Francisco, bajo instrucción de Fray José de la Quintana, en la ciudad de Corrientes, donde inició una amistad con Manuel Ignacio Lagraña y Juan Eusebio Torrent, quien posteriormente fuera diputado y senador nacional. A los dieciséis años de edad se enroló en los ejércitos del gobernador Joaquín Madariaga, y combatió junto a Cecilio Carreras en la batalla de Vences, defendiendo a su provincia, cuando Rosas ordenó atacar Corrientes. En 1849 se incorporó nuevamente al ejército provincial, combatiendo a órdenes del entonces mayor Fermín Alsina contra las fuerzas del caudillo local Manuel Vallejos, alias “El Pájaro”. A órdenes del gobernador Benjamín Virasoro, luchó en la batalla de Caseros junto a las tropas veteranas del batallón defensores de la independencia en la división de Wenceslao Martínez, siendo ascendido al grado de Teniente. Siguiendo al entonces coronel Juan Madariaga, participó en la revolución del 11 de septiembre de 1852 y en la desastrosa campaña contra la Provincia de Entre Ríos. Cuando esas fuerzas fueron desarmadas, siendo hábil jinete, se unió al ejército correntino bajo el mando de uno de los más experimentados militares, el viejo capitán de granaderos a caballos, José de la Cruz Masdeu, y así defendió al gobierno de Juan Gregorio Pujol contra el levantamiento del General Nicanor Cáceres. Durante la administración de Juan Pujol continuó prestando servicios como soldado. Luego en 1857 Desiderio Sosa fue Juez "avenidor" en el fuero comercial en San Cosme y Juez de paz en Monte Caseros, donde se destacó como impulsor de la instalación de escuelas: donó 49 pesos fuertes para la creación del Colegio Nacional de Corrientes y en 1871, 200 patacones para la Escuela de niñas de Empedrado. Apoyó la revolución de 1861 contra el gobernador José María Rolón y participó en los combates de “Costa del Timboy”, siendo nuevamente ascendido en el campo de batalla, donde en el combate de "Laguna Pucú" también demostró no solo valor, sino caballerosidad con el vencido, al perdonar la vida de un adversario, que al darle la espalda, le pegó un balazo. Poco después se incorporó al batallón nacional “Guardias de la Ley”, y algunos meses más tarde se incorporaría con el grado de Mayor al Ejército Argentino, donde fue trasladado a la provincia de Buenos Aires, destacado en la frontera con los indígenas. A órdenes del entonces coronel Ignacio Rivas, combatió contra varios malones en los años 1863 y 1864, en la zona de Azul y Tapalqué. Una flotilla de cinco vapores paraguayos con intenciones hostiles luego de una maniobra de aparente paso tomó por sorpresa el día Jueves 13 de abril de 1865 frente al puerto de Corrientes disparando a dos buques de la marina argentina, el “25 de Mayo” y “Gualeguay”; simultáneamente tropas desembarcaban y ocupaban la ciudad. Los efectivos invasores están compuesto por 4.000 hombres, de los cuales una cuarta parte pertenecía al arma de caballería. El general paraguayo Wenceslao Robles contaba con 3.000 hombres de infantería y luego en los siguientes días ingresaban por tierra una columna de 800 hombres de caballería. Solo 80 hombres se contaban a bordo de los buques argentinos que fueron ultrajados al grito de "viva lopez mueran los porteños", luego echados y muertos en el agua y posteriormente, capturando los buques argentinos y los marinos argentinos puestos presos durante 4 años . El vapor Gualeguay, atracado a dos cuadras y en desarme, se atrincheró en los pedregales de la costa, donde el Mayor Desiderio Sosa, entre los primeros soldados que sube al “Gualeguay”, lucha con todas sus fuerzas abriendo fuego de balas, a bordo de la nave con solo 6 hombres, resistiendo por más de una hora, y luego en tierra, a sable y puño, desde la zona del puerto hasta adentradas unas cuadras en la ciudad. Era un Jueves Santo y la gente, al salir de los templos, se sorprendió con el cañoneo al puerto de la ciudad para evitar refuerzos desde naves que se avistaron a la cinco de la mañana: los vapores “Igurey”, “Tacuarí”, “Paraguaró”, “Marqués de Olinda” y “Salto de Guayrá”. Simultáneamente entraban a la Provincia de Corrientes por Paso de la Patria dos ejércitos paraguayos, bifurcándose uno por el río Paraná y el otro por el río Uruguay, envolviendo a la provincia en un operativo integral. Para custodiar la ciudad y asegurar la posición sur, el grueso de las tropas paraguayas se instaló sobre el Arroyo Riachuelo. El coronel Alsina, como jefe de varios regimientos, sacó de la ciudad a toda la gente que pudo. Se organizaron las fuerzas de la resistencia de la ciudad contra el invasor , concentrándose en inmediaciones de San Roque, donde el gobernador Manuel Lagraña, con medidas progresistas y frenado por la invasión a la capital, nombró capital de la provincia y la colocó en estado de asamblea militar, luego llamó a formar milicias improvisadas con todos los hombres útiles entre 17 y 50 años, muchos de los cuales sin ninguna experiencia militar y con muy poco armamento, poniéndolas bajo el mando de Desiderio Sosa, formando (con casi 1800 hombres, en conjunto), el “Cuerpo de Vanguardia” del Ejército Argentino; llamado Batallon Primero de Corrientes, hasta que lleguen refuerzos nacionales.Todas eran fuerzas de Caballería, con una organización y armamentos precarios y obsoletos, pero que sin embargo, consiguieron molestar a las fuerzas de Robles en la Provincia . Esta Vanguardia se componía de dos agrupaciones (o divisiones) de Caballería, cuyo número efectivo de tropas era fluctuante, dado que los escuadrones de milicianos se formaban y se desintegraban con rapidez para volver a formarse en otro punto de la Provincia y tras lo cual, 800 hombres fueron derrotados por los 5000 paraguayos. Anteriormente, en 1841, se celebró el Tratado de comercio y límites con Paraguay, luego en 1845 Carlos Antonio López envió 3000 soldados paraguayos a la Provincia de Corrientes como parte del tratado de alianza ofensiva y defensiva entre Corrientes y Paraguay y así hallaron preferible la mediación del Paraguay a la de Francia e Inglaterra. Ya decia Juan Bautista Alberdi que los aliados naturales de Corrientes para luchar contra el absolutismo porteño eran los Paraguayos; mas aun, en 1846 el ilustre General Paz estrechó la mano del Paraguay en Corrientes, como aliado de libertad. No obstante, el ataque al Puerto de Corrientes, el cautiverio de muchos soldados y captura de dos barcos argentinos sin previa declaración oficial de guerra; declaración que llegó a poder del gobierno nacional después de dicha invasión constituyó una grave agresión a la Argentina. El 10 de mayo tropas paraguayas se encontraron con la caballería del Coronel Alsina en el límite del Río Santa Lucia. Prontamente en Buenos Aires se organizó la recuperación de Corrientes, con las únicas fuerzas de línea disponibles y ayudado por 9 buques acorazados y 59 cañones de la Marina Imperial del Brasil, quienes comandados por el Capitán Barroso, embarcaron a tropas argentinas. De inmediato se dirigieron por vía fluvial, remontando el Paraná, hacia Corrientes, con el propósito de iniciar reconocimiento y retardar el avance Paraguayo. Tras varias operaciones navales cerca de Bella Vista, el 25 de mayo y con el fín de recuperar la ciudad, arriban a Corrientes 1500 hombres del Ejército Argentino, entre ellos Juan Bautista Charlone, al mando de Wenceslao Paunero, actuando bajo ordenes del presidente Bartolomé Mitre, generalísimo de las fuerzas aliadas, quien se refería a la Provincia de Corrientes como una tierra por la que sentía afecto y respeto, según escribió en un artículo. Con grandes pérdidas de vidas en ambos bandos reconquistan la ciudad de Corrientes en la zona del monte de naranjos, vecino al puente de la batería sobre el arroyo araza y ponchoverde, sobre las barrancas del Paraná, mientras la ciudad permanecía ocupada y más de veinte pueblos eran tomados, debiendo al poco tiempo, abandonarla al no poder sostenerse sin apoyo de la escuadra brasileña que partió luego de haber sido alertada de un ataque en otro frente. De esta manera, los paraguayos se replegaron apostándose al sur de la ciudad, en cercanías de Empedrado, recibiendo contingentes de refuerzos por el Río Paraná, hasta que en junio, en cercanías del Arroyo Riachuelo, ocurre la primera operación militar contra las fuerzas paraguayas invasoras, enfrentándose con fuerzas brasileras en la Batalla de Riachuelo, considerada como la batalla naval más grande ocurrida en América. Luego de la reconquista de la ciudad el 11 de julio de 1865, en su retirada de la Ciudad de Corrientes como represalia a esto, luego de que cartas de soldados argentinos a sus esposas cayeran en poder enemigo, fuerzas paraguayas irrumpieron en las casas y tomaron en cautiverio a esposas y familias correntinas, obligadolas a revelar el paradero de sus esposos militares, quienes ayudaron al Gobernador depuesto Manuel Ignacio Lagraña y en su mayoría oficiales liberales partidarios de Bartolomé Mitre y partícipes de la defensa de Corrientes, además de aquellas que colaboraron con animales para el ejército aliado, llevándolas a pie hacia tierra paraguaya, luego de grandes penurias y abusos, donde una de ellas, la esposa del Sargento Mayor Desiderio Sosa, Toribia de los Santos de Sosa sería sepultada en la selva. Estas damas de la aristocracia fueron conocidas por la historia como las Cautivas correntinas. La reacción de la población en las grandes ciudades de Argentina fue de repudio a la agresión, que interpretaba como injustificada y alevosa. Cuando los paraguayos comenzaron la retirada de la Provincia de Corrientes, en octubre de 1865, las milicias correntinas redoblaron sus esfuerzos de hostilizar al enemigo. Cuando el Ejército Aliado ya había desalojado a los Paraguayos, se organizó más formalmente para la guerra que continuaría en suelo guaraní; formando para ello, dos grandes divisiones de caballería, una de las cuales, consistente en 1000 hombres, estaba comandada por el general Manuel Hornos, reconocido jefe de la caballería porteña en la última guerra civil, mientras que la otra, con 1500 jinetes correntinos, era capitaneada por el caudillo local Nicanor Cáceres. No obstante, cuando se impuso el orden y la rígida disciplina militar, comenzó la deserción en estas unidades de bravos gauchos, que si bien habían combatido al invasor paraguayo, tenían poco interés de pelear en otra tierra que no era la suya, y menos bajo el mando de oficiales del viejo Ejército de Buenos Aires. A todo esto, trabajadores correntinos se habían negado a construir embarcaciones para las tropas aliadas, después de durísimas medidas disciplinarias para contener y cortar el ejemplo de la deserción. En agosto de 1865 Mitre instruye a Urquiza atacar la columna paraguaya del Río Uruguay y en tal sentido, el coronel Desiderio Sosa, dirigiendo un grupo de voluntarios correntinos que participaron en la reconquista de la ciudad, integrantes del Batallon Primero de Corrientes, entre ellos, jóvenes como Santiago Baibiene, Daniel Artaza y Placido Martínez, se incorpora a las fuerzas de Wenceslao Paunero, estos fueron conocidos como Correntinos junto a Mitre. Permaneciendo en Esquina se unen al ejército aliado para otras naciones, formado por fuerzas argentinas, uruguayas y brasileñas, esta vez, al mando del General Venancio Flores, así marchan hacia Paso de los Libres en donde se unen a las fuerzas al mando de Simeon Paiva y libran una batalla sangrienta y reñida en los campos de Yatay, terminando con graves pérdidas y la derrota de las fuerzas paraguayas en la batalla de Yatay. A fines de 1865 se organizó el Batallón 1º Guardias Nacionales de Corrientes, compuesto por unos 400 hombres de Infantería, al mando del Coronel Desiderio Sosa, que luego se incorporaron al Ejército Argentino, en la costa del Río Batel. Mientras tanto, en el Partido Liberal se produjeron enfrentamientos que causaron su fragmentación y el alejamiento del grupo fundador, razones que en 1866 motivaron la creación del periódico La Libertad, fundado por Pampín y Lagraña y dirigido por Juan Eusebio Torrent, a la vez que en Goya se creaba el periódico La Esperanza, que respondía al grupo nacionalista de Santiago Baibiene, quien incorporó a sus filas a Plácido Martínez. El Coronel Sosa continuó guiando al ejército, batallando bajo las órdenes del general brasileño Manuel Luis Osório, que asumió el mando de los ejércitos de los tres países aliados cuando Mitre se retiró a Buenos Aires. Posteriormente, en abril, Osorio cruzó el Paraná con el Ejército Aliado, mientras la infantería uruguaya hacía lo propio en Estero Bellaco, donde las fuerzas de caballería paraguayas fueron repelidas, retrocediendo tras una columna de retaguardia brasileña en la Batalla de Estero Bellaco. Sosa Participó en la campaña de Humaitá, fase crucial y más sangrienta de esa guerra; tal es el caso de la toma de la fortaleza de Itapirú, en la ensenada pantanosa que fuera escenario de un terrible bombardeo de ambos bandos en los meses de marzo y abril. A fines de mayo de 1866 ocuparon Tuyutí, peleando para fuerzas uruguayas contra el invasor. Encontrándose el ejército aliado acampando en Yuyucty, los batallones 1º de Infantería de Línea y 1º de Guardias Nacionales de Corrientes, a las órdenes del coronel Manuel Roseti, fueron designados para hacer el servicio de avanzada sobre el estero Bellaco, en los puntos que le fueron determinados. El valor y la audacia del Comandante Sosa y sus dignos oficiales evitaron el desastre, contribuyendo también la presencia del 1º, que en esos difíciles momentos llegaba en columna a ocupar su puesto de honor en ese hecho de armas al que ligó su nombre de una manera tan digna como gloriosa en la Batalla de Tuyutí, que significó una aplastante derrota para el mariscal Solano López que perdió su tropa de elite y la mitad de sus efectivos, unos 14.000 hombres. En tal situación, el 1º, que ocupaba una pequeña meseta, se desplegó y rompió el fuego sobre su enemigo. Éste hizo alto, organizó sus unidades y atacó apoyado en su movimiento ofensivo por el regimiento de caballería, que con aire de carga se aproximó, obligando a tomar la formación defensiva de “cuadro". A los pocos días, se producen enfrentamientos en Boquerón, y en cumplimiento de tal disposición, los referidos cuerpos dejaron sus campos en la mañana del 11 de julio de 1866 cuando los paraguayos atacaron la guardia argentina y que finalmente, rechazados por tropas aliadas, marcharon a ocupar las isletas de Yataytí-Corá, (situadas sobre la margen derecha del Estero Bellaco, distante veinticinco cuadras más o menos del ángulo formado por la línea de fortificaciones ocupada por el Regimiento 1º de Artillería a caballo del primer cuerpo del ejército argentino), cubriéndose de gloria muchos batallones argentinos que mandaba Paunero: batallones Catamarca y el 1º de Línea de Corrientes de Desiderio Sosa, en unos penosos combates donde fueron las unidades que más lidiaron y sufrieron en la Batalla de Yataytí Corá. Desiderio Sosa fue ascendido al grado de teniente coronel y fue jefe de la escolta del presidente Bartolomé Mitre en la entrevista de Yatayti Corá, realizada con Francisco Solano López. Posteriormente participa en el avance de tropas aliadas hacia las fortificaciones paraguayas en Curupayti y en medio de sus capañas efectua negociaciones sin resultados para dar con el paradero de su esposa. Durante los años siguientes, creyendo merecer mejores ascensos, y no habiendo sido destinado a la campaña del 1867 en Corrientes, perdió interés en el mando militar. Pidió y obtuvo la baja a fines de 1868. Durante un tiempo fue hachero en el monte y luego dirigió un obraje forestal en el Chaco. Mientras en el ámbito partidario, tras una breve consulta a algunos dirigentes liberales, Wenceslao Martínez eligió gobernador al Juez José Miguel Guastavino. Coronel del Ejercito Argentino. En 1871 el Coronel Sosa regresó a su provincia y fue incorporado a la Legislatura correntina por Empedrado, para ocupar el cargo de Diputado Provincial; durante ese período y en plena reconstrucción de la ciudad, se produjo en Corrientes, como consecuencia de la guerra, una epidemia de fiebre amarilla que se propagó a Buenos Aires. Cuando se produjo la invasión del entrerriano Ricardo López Jordán a Corrientes con más de 7000 hombres para apoderarse de Goya, nuevamente Desiderio Sosa fue llamado, reincorporándose al Ejército provincial, para apostarse sobre el Río Corriente y así defender Goya y luego cuidar el sur correntino. En enero de 1871, a órdenes del gobernador Santiago Baibiene, y junto al saladeño Félix Leyes y al tucumano Julio Argentino Roca, Desiderio Sosa combatió en la batalla de Ñaembé, que representó una definitiva derrota del caudillo entrerriano. A órdenes del gobernador, en el mismo campo de batalla, fueron honradas sus acciones con el grado de Coronel de la Nación, junto con Julio Argentino Roca. La batalla de Pavón dio toda supremacía del porteñismo en la República, a pesar de ello, Corrientes fue el que dio ejemplo de federalismo otorgando la autoridad y la facultad de desempeñar todas las relaciones exteriores de la Nación a Mitre. Luego de que Santiago Baibiene obtuvo un resonante triunfo a nivel nacional en la batalla de Ñaembé, al frente de las tropas provinciales, quedó constituido en el gran elector de la Provincia y luego de la renuncia de Gustavino por falta de apoyo a nivel nacional, resultó Gobernador. El gobierno de Baibiene, que completaba el período anterior, fue para un grupo exclusivo de liberales de tendencias conservadoras y de orientación mitrista, que cargado de soberbia eligió a sus candidatos por imposición, dejando afuera a los que pretendían la unión del partido liberal como Fermin Alsina, el Dr. Torrent y Desiderio Sosa. Ellos fueron los primeros en reaccionar y como primera medida abrieron el periódico “La Fusión” y se alejaron violentamente del gobierno, realizando un acuerdo intimo entre federales y un grupo de liberales contrarios al gobierno de Baibiene. Por esta razón este movimiento de liberales disidentes, fueron conocidos como "fusionismo", que estaban representados por Guastavino y de federales, que estaban representados por Vedoya, y además contaba con la adhesión en el orden nacional de los ministros de Sarmiento: Adolfo Alsina y Nicolás Avellaneda. Todo esto dio lugar a crecientes enfrentamientos dentro del partido y una división del mitrismo en el ambito de la provincia, donde ni el oficialismo ni el fusionismo tenía mayoría. Santiago Baibiene, el compañero militar de Desiderio Sosa, se transformó en adversario político, como consecuencia de la imposición desde Goya ,a causa a la epidemia reinante en Corrientes, de las candidaturas de Agustin P. Justo(padre) y el Coronel Calvo para sucederlo, con el enojo de sus correligionarios liberales, quienes nunca admitieron una salida política en los términos que resultó. A mediados del año 1871 y tras el fallecimiento del Ministro Igarzabal, el Gobernador Baibiene designó a Juan Lagraña como Ministro de Gobierno, con el propósito de encolumnar a los sectores liberales detrás del proyecto gubernativo de la fórmula Justo y Calvo. Ni el prestigio de Lagraña alcanzó para calmar a sus correligionarios liberales, sobre todo a los amigos del Coronel Sosa, quienes sostenían que el prestigioso coronel contaba con gran consenso en el interior de la provincia para ocupar la vicegobernación en la fórmula. Enseguida se levantó contra Baibiene buena parte de los jefes militares, guiados por Martínez y Desiderio Sosa. Como consecuencia del descontento por la situación irregular, en el interior se levantaron severos piquetes frente a los templos y en la capital, como en todos los comicios, las urnas se pusieron junto a la Iglesia Matriz. Finalmente en la capital no se votó y en el interior la oposición reunida con sus caudillos en lugares estratégicos hizo actos de protestas y algunos como Azcona en Mercedes, Maciel en San Luis, y el Pájaro Vallejos en San Cosme e Itatí, se declararon abiertamente contra las autoridades. Todos estos acontecimientos transformaron al “fusionismo” en una fuerza poderosa. Había subyacentemente una gran rivalidad militar entre Santiago Baibiene y Desiderio Sosa, ambos de reconocido prestigio ganados en los campos de batalla de la Guerra grande. A fines de 1871 Desiderio Sosa fue candidato a gobernador de Corrientes por la oposición —el grupo llamado "fusionista"— pero con un arreglo del colegio electoral, las elecciones fueron ganadas por medio del fraude por el candidato de Baibiene, Agustín P. Justo (padre) y así los fusionistas quedaron sin participación, dejando afuera al Dr.Torrent, al Coronel Sosa y al Coronel Alsina, quienes decidieron sublevarse políticamente y definir el rumbo de la Provincia, por medio de las armas.1​ Las cosas se precipitaron y el 5 de enero de 1872 cuando el coronel Valerio Insaurralde inició desde Curuzú Cuatiá una revolución a la que se sumaron Raymundo Fernández Reguera, Marcos Azcona, Manuel Vallejos, Serapio Sánchez y otros tantos oficiales de prestigio, mientras el nuevo gobernador Justo movilizó la guardia nacional con el Coronel Calvo, a la vez que el Coronel Baibiene se ponía al mando de las fuerzas de gobierno en el sur de la Provincia. El 9 de enero de 1872 se producía un revolución que era encabezada como jefe militar, por el entonces Inspector General de Armas, Coronel Desiderio Sosa, donde en las primeras horas del día concurrió al cuartel de tropas y su valor se impuso dominando a golpes al jefe de la guardia, que pretendió resistir, de esa manera el coronel se adueña del espíritu de los soldados y luego del batallón íntegro. Su prestigio popular y militar lo hicieron árbitro del momento, y fue así como se empezó a detener y a amarrar a los dirigentes que penetraban a los cuarteles para organizar la defensa. Enseguida detienen al Doctor Justo y se enfrentó al Coronel Baibiene, de esta manera, toda la provincia queda levantada en armas. Lo acontecido en el amanecer del 4 de marzo de 1872 en las tierras altas de los campos de Acosta que emergen del bañado, en el departamento de Empedrado, queda registrado como la batalla de Tabaco, el choque armado más grande en la historia de la Provincia de Corrientes, donde 7.000 correntinos se dividían casi en igual número de un lado y de otro, enfrentándose infantería y caballería, a fusil y lanza, donde hasta parientes de uno y otro lado se cruzaron con revólveres y carabinas, dándose muerte en defensa.2​ No sólo diferencias locales se dirimían, sino también del resultado de este combate podía variar la futura composición del Colegio Electoral, y sus preferencias politicas, ya que estaba en juego la futura Presidencia de la Nación, que elegiría al presidente sucesor de Domingo Faustino Sarmiento. La batalla de Tabaco y el combate de San Gregorio tuvieron una relevancia enorme a nivel nacional, ya que existían tres frentes para candidatura presidenciales, donde frente a los partidos porteños se alzaban la alianza de las provincias del litoral y el frente del interior que proponían la unión y organización nacional en la capital, ajenas de toda localismo. Luego de las decisivas victorias de Tabaco y San Gregorio las fuerzas gubernamentales se rindieron ante las revolucionarias de Desiderio Sosa y Wenceslao Martínez, que tomaron prisionero a Baibiene, pero el Doctor Justo pudo escapar junto con Virasoro y un puñado de oficiales de la guardia nacional, entre ellos, el Presidente de la Legislatura . El Gobernador Justo, refugiado en una cañonera brasilera apostada en el puerto, pidió al presidente Domingo Faustino Sarmiento la Intervención Federal, pero éste no simpatizaba por los hombres derrocados por la revolución, y por lo tanto no accedió, aduciendo estar preocupado por asuntos urgentes en otras provincias y además, altas razones de conveniencia pública que apenas disimulaban su falta de simpatía por Justo, hombre de Bartolomé Mitre, ya que la posibilidad de que el grupo revolucionario se alzara con el gobierno y de permanecer el “mitrismo” en el Gobierno de Corrientes, favorecería los planes de la candidatura presidencial del oficialismo nacional, que apostaba a la consagración de Nicolas Avellaneda. Bajo estas circunstancias, Agustin P.Justo renunció y así el Coronel Desiderio Sosa durante un tiempo ejerció el cargo de Gobernador de la Provincia de Corrientes en forma provisoria. Consciente de que un gobierno militar sería completamente resistido, organizó por decreto un Triunvirato con hombres del fusionismo, integrado por Gregorio Pampín (liberal), Tomás Vedoya (federal) y Emilio Díaz (liberal), dando lugar esta vez a los del Partido Federal, transformándose Desiderio Sosa en el artífice de una conciliación en el partido liberal. La victoria de Sosa representó un severo contraste para el mitrismo, abriendo nuevas perspectivas. Luego reclamó la renuncia de Vedoya y Diaz mediante el apoyo al ascenso a Gobernador de Pampin, quien había sido ministro de hacienda de los gobernadores Torrent y Guastavino. Posteriormente, una Comisión del Ejecutivo Nacional convocó a elecciones, resultando victorioso otro hombre del fusionismo, dejando así la autoridad a Miguel Gelabert y su vice Cabral. El teniente Coronel Desiderio Sosa demostró mucha valentía y decisión, logrando toda clase de elogios, pero los mismos hombres que lo utilizaron para encabezar la revuelta, lo tomaron preso porque ya no convenía a sus intereses. Gelabert lo dio de baja del ejército y lo expulsó de la provincia en 1872. Con la amargura de un hombre noble que se siente usado se marchó proscripto a Buenos Aires. Padre, esposo enviudado y soldado ejemplar de la patria, sumido en la miseria económica, decide trabajar a nivel nacional con el que fuera candidato a Presidente de Mitre y Ministro de Relaciones exteriores, el Dr. Rufino de Elizalde. Prestó servicios en la frontera sur de la provincia de Santa Fe. Participó en la revolución de 1874; aunque no peleó en la batalla de La Verde —en que fueron derrotados los revolucionarios— fue arrestado y se le rebajó el sueldo. Regresó a Santa Fe, donde participó en una revolución liberal de Patricio Cullen contra el gobernador Servando Bayo, con un centenar de hombres tenía la misión de invadir el sur de Santa fe, ante la ofensiva de los adversarios, Sosa decide retroceder pero lo hace peleando con estrategia. La prensa destacó su pericia y los profesores de la Escuela Militar no escatimaban frases elogiosas para describir tanta firmeza. El Coronel Desiderio Sosa es para Mitre: "uno de los militares más distinguidos que la Provincia de Corrientes ha dado al Ejército Nacional". Recluido en Buenos Aires, falleció a los 49 años, el 5 de mayo de 1878. Sus restos descansan en un cementerio de la capital. Un paraje en el interior provincial correntino y una calle de Itatí —su pueblo natal— recuerdan a este militar. Las autoridades municipales han solicitado el traslado de sus restos a esa ciudad. En relación a la temática de refuncionalizar edificios históricos para generar espacios culturales con aprovechamiento turístico debemos consignar que no somos originales en la refuncionalización planteada, de hecho podríamos destacar que estamos circunscriptos a una modalidad que trasvasa muchas provincias hermanas, como Jujuy y Santiago del Estero en la Primera el proyecto de refuncionalizar el edificio de la polícia el antiguo cabildo esta siendo discutido en los ámbitos institucionales y en Santiago el Centro Cultural ya es una realidad concreta bautizada “Centro Cultural del Bicentenario”. En Jujuy se alienta la iniciativa de “reformulación y refuncionalización” del valioso edificio y el casco histórico, realizada por el Gobierno provincial y el Colegio de Arquitectos hace algunos años. “Aquí mismo, en nuestra plaza y en nuestra Catedral, hace 200 años el General Manuel Belgrano y el canónigo Juan Ignacio de Gorriti, junto al pueblo de Jujuy, bendecían y juraban fidelidad a la Bandera Argentina”, evocan los auspiciantes de la iniciativa. “Debemos ser conscientes de lo que fuimos capaces de hacer y de lo que somos hoy capaces, y para lograrlo, necesitamos revalorizar nuestra identidad jujeña con la unidad de todos, sin distinción alguna, con generosidad, con respeto a las diferencias, trabajando para el progreso, la igualdad, la seguridad y dignidad de todos los jujeños”, afirman los legisladores que presentaron la iniciativa.

 

A Continuación se transcribe un proyecto de Comunicación del Senador Jenefes en relación a este proyecto Jujeño de refuncionalizar la central de policía provincial, antiguo cabildo, y readecuarlo en una Casa de Cultura: El pasado 18 de mayo del año en curso, la Cámara Jujeña de la Construcción, la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Jujuy y el Colegio de Arquitectos de Jujuy, han suscripto un convenio para la realización del Concurso Nacional de Anteproyectos par la Refuncionalización de los Edificios del Cabildo y la Estación de Ferrocarriles y Revalorización de su Área de Influencia de la Ciudad de San Salvador de Jujuy. El mismo consta de dos etapas, siendo la primera la elaboración del pliego de bases y condiciones para el concurso; y la segunda, el llamado a concurso, evaluación de las propuestas para concluir con la entrega de premios. A poco de fundada la ciudad de San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy, la actual capital de la Provincia, por Don Francisco de Argañaraz en 1593, se previó "que el Cabildo lo edificasen lo más breve que pudieran".Esta cita, si bien no dice que se haya construido un edificio especial para el Cabildo, evidencia cómo los fundadores se apresuraban a cumplir las leyes de Indias. El primer dato positivo que se tiene sobre este edificio data del año 1851. Lo más probable es que el

Cabildo haya sido una modestísima construcción de dos pisos con una galería al frente. Sin embargo, sí se sabe de cierto que quedaba en el centro de la cuadra, entre otros dos edificios, pero no se pudo averiguar si tenía torre o no. Desde su balcón, Belgrano mostró el 25 de mayo de 1812 al pueblo jujeño y al ejército del Alto Perú la bandera que acababa de crear y que, momentos después, fue bendecida por el canónigo

Gorriti en la Iglesia Catedral. En 1826 un fuerte temblor sacudió la ciudad y arruinó el edificio, que fue después demolido totalmente. En el mismo sitio se levantó otro, y en 1864 las obras ya estaban bastante adelantadas; sólo faltaban la galería exterior y el cuerpo lateral izquierdo. Es por ello que el edificio actual no corresponde al original Cabildo. Esta nueva organización muestra en el frente -hacia la plaza- una galería o recova donde fue empleado el orden toscano y que fuera levantada en diferentes etapas como la torreta central que remata con almenas. Desaparecida la función civil inicial, su destino fue alternativamente policial y militar: en la actualidad alberga la Policía Provincial, pero ya hay gestiones avanzadas para localizar a la policía en otro lugar y destinar el conjunto a una "Casa de Cultura" de la Provincia, y ha sido declarado Monumento Histórico Nacional en 1941 por el Decreto 95687. Sin embargo, en la actualidad, el mismo no se encuentra con la debida o deseada situación edilicia, dado el deterioro del mismo. La misma situación se repite en la emblemática Estación de Ferrocarriles. Dada la importancia histórica y la necesidad de revalorizar el área de influencia de la Ciudad de Jujuy no sólo para los habitantes de la ciudad capital sino para la totalidad de los habitantes de la Provincia de Jujuy, y más aún por la presunción histórica para nuestro país. Por sus calles caminaron Belgrano, Güemes, Lavalle, Castelli, entre muchos otros hombres que forjaron la República. Recorrerla hoy es descubrir lo que atesora celosamente, invitándonos a conocer los mitos y la epopeya de nuestro origen. Es por ello que elevo el presente proyecto con el objeto que el concurso nacional que se desarrolla para la recuperación de edificios con un vasto valor cultural e histórico de nuestro país sea declarado de interés nacional y a la vez brindar la ayuda económica para poder alcanzar un fin tan loable.

Como podemos apreciar esta “tendencia” también se vislumbra en la Provincia de Mendoza, según relata la siguiente crónica de medios mendocinos: “Como parte de una estrategia para paliar la falta de espacios culturales en Mendoza, el gobernador Francisco Pérez tiene planeado restaurar y refuncionalizar una serie de edificios históricos para erigirlos como centros artísticos. La famosa casa Cipolletti, ubicada en el dique homónimo, es una de las construcciones que entra en este ambicioso proyecto. “Estamos en la etapa de relevamiento para ponerla en funcionamiento porque sabemos que es un edificio muy importante para nuestra provincia”, contó a los medios la ministra de Cultura, Marizul Ibáñez, quien detalló que en esta etapa lo que se busca es conocer en qué condiciones se encuentra el lugar y sus características arquitectónicas.

 

“Recién cuando se termine el relevamiento y estudiemos qué se necesita estructuralmente para refuncionalizarla, podremos tener el presupuesto sobre la mesa”, adelantó la consultada, y habló de las posibles funcionalidades del inmueble: “La estructura del lugar puede utilizarse perfectamente para exhibiciones plásticas, eventos de arte o musicales, y hasta presentaciones de ópera utilizando la estructura como escenografía, siguiendo la tendencia europea de emplear edificios históricos para dar espectáculos de este tipo”, detalló, pero no dio precisiones sobre el tiempo que llevarán estos arreglos.

 

“Estamos recién en una primera etapa y seguramente el Gobernador va a informar cuándo va a estar lista”, destacó la ministra. “Lo que sí, él nos pidió fue mucho ahínco y celeridad para terminar las obras que apuntan a armar un amplio circuito cultural en la provincia para paliar la falta de salas”, agregó.

Otro claro ejemplo lo podemos ver en la Provincia de Santa Fé , en la Universidad del Litoral con un edifico histórico refuncionalizado;

El antiguo edificio de la ex Escuela de Trabajo Social, hoy anexo de la Licenciatura de Trabajo Social que dicta la Universidad Nacional del Litoral (UNL), fue refuncionalizado y en la mañana de este jueves se realizó la reinauguración. Del emotivo e histórico acto participaron al rector de la casa de estudios, Albor Cantard; el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS) –que alberga la carrera–, José Benvenuti; el director de Obras y Servicios de la UNL, Marcelo Saba; la vicedecana de la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC), Ana María Mántica; y demás autoridades universitarias. También participó Pablo Farías, quien fuera Ministro de Desarrollo Social de la provincia al momento del traspaso de la escuela a la UNL y actual secretario de Asuntos Legislativos.

 

“La puesta en valor de un edificio universitario es siempre motivo de celebridad porque más allá de la belleza estética que eso significa, trasciende detrás de ello la importancia central de la obra en sí. En este caso la de brindarles a nuestros docentes y a nuestros estudiantes las mejores condiciones para llevar adelante sus actividades”, expresó Cantard durante su discurso.

 

En tanto, Benvenuti aseguró que fue “un día de reconocimiento y de regocijo. Hoy se cumple un añejo deseo de quienes iniciaron la Escuela de Trabajo Social de que alguna vez estuviera dentro del ámbito de la Universidad. También es un día de reconocimiento a lo mucho que en tan poco tiempo se ha hecho, al trabajo de todos los actores universitarios y de la provincia que hicieron posible el traspaso”.

 

En relación a lo que respecta al Centro Cultural “Desiderio Sosa ” e independientemente de la consabida caracterización estilística que le puedan brindar el o los estudios de arquitectura encargados de la refuncionalización, el espíritu de la iniciativa es que el Centro disponga de los siguientes espacios para que se lleven a cabo las siguientes actividades.

A)    Auditórium o escenario principal: En el mismo se podrán realizar obras de teatro, musicales, conciertos, desarrollo de danzas clásicas, Ballet. Estimativamente podría albergar 300 personas y de tal manera se convertiría en sí mismo en una opción para todo los espectáculos que no tienen espacio de programación en el Teatro Vera, constituyéndose en una complementación indispensable para el circuito turístico-cultural y de divertimento

B)    Recinto principal de Exposiciones. Espacio destinado para la pintura en todas y cada una de sus vertientes, deberá contar con una división primigenia para exposiciones permanentes (las que por diversos motivos no encontraron su espacio en el Museo de Bellas Artes) y transitorias (destinándose prioridad a los artistas correntinos).

C)    Museos no Tradicionales. En esta área se deberán contemplar tres temáticas claramente diferenciadas: Museo del Chamamé; Muse del Deporte y Museo del Carnaval, cada uno de los espacios contará con la impronta propia de su respectiva riqueza histórica y cultural que no poseían lugar alguno para ser exhibidos y usufructuados debidamente, las áreas podrán tener relación, vinculación y ser interactivas en sí mismas pero conservando su autonomía distintiva.

D)    Sala de Debates, Conferencias y Biblioteca. Se trata de un espacio innovador en donde la tradicional biblioteca silente (donde todos debían permanecer en silencio) cuando no sea ocupada como tal, pueda ser funcionalizada como sala de conferencias o de debate, a los efectos que los libros sean parte de la voz hablada, de la discusión, del intercambio de ideas, de la confrontación ideológica con respeto y sentido crítico constructivo. La Biblioteca estará nutrida básicamente de obras de autores correntinos.

E)     Navegador. Este no lugar, se constituirá en el primer espacio físico destinado al mundo de la Internet y la navegación virtual con estricta relación de temáticas

 

F)     culturales, podrá ser pensado como un recinto con pantallas gigantes para interactuar en vivo con cada uno de los visitantes o con múltiples pantallas que dispuestas en forma vinculada generen la gran pantalla de interacción entre el mundo físico y el virtual. Será indispensable para el llamado arte 2.0

G)    Muro del artista-Espectador. Este espacio podrá ser diseñado como un muro, un gran piletón o un enorme patio, donde el visitante pueda transformarse en un hombre de la cultura, dejando impreso (sea en forma tradicional, en un correo electrónico, en un dibujo, grabando un canto o acorde o como fuere) su propia percepción de la realidad, sus emociones, sensaciones, razones y todo lo que le surja desde su espiritualidad más profunda.

H) Museo de la Penitenciaría. En este espacio se socializará la situación de cárcel, la reinserción a la que se debería tender, como las situaciones evitables en las que se honrará la memoria de quienes hubieron de ser víctimas de situaciones injustas.

Construir la identidad correntina, su poética como su filosofía y rubricarla en un Centro Cultural.Tal como lo afirma el intelectual correntino Francisco Tomás González Cabañas, en uno de sus concelebramos artículos ensayísticos reconocidos a nivel internacional:

“La filosofía correntina anida en la poética chamamecera” En verdad que es un despropósito hablar de la posible filosofía provinciana de un país que no pertenezca a la fundación de occidente , sí incluso sabemos que no está académicamente aceptada la categoría de filosofía latinoamericana, es una afrenta el anatematizar con “la filosofía correntina”, sin embargo, no estamos en el claustro, ni ante la autoridad rectora, estamos en el ágora de la opinión, en el espacio donde lo pensable solo es posible, si lo verbalizamos, porque no disparar entonces con munición gruesa e ir en búsqueda de una perspectiva filosófica para nuestro lenguaje, por antonomasia, que tiene su fiesta, su foro, su origen, su pasión, calor y color, pero aún le falta que la conceptualicemos para estar dentro del estableshiment político-cultural del mundo o del universo. 

“Frente al concepto de "filosofía latinoamericana”, incurrimos en disolución cuando afirmamos que el filosofar es coextensivo a toda experiencia humana; de donde decir homo sapiens sapiens es decir filosofía. De ese modo, todo lo que a lo largo de la historia han hecho los hombres como individuos y como pueblos puede considerarse que posee una eminente dimensión filosófica. No obstante, si el filosofar está inscrito en todo actuar humano, el problema se disuelve, porque la expresión "filosofía latinoamericana" sería equivalente a las expresiones "filosofía empresarial" o "filosofía personal" o "filosofía vallenata" o cualquier otra que se nos pueda ocurrir. Si reivindicamos la existencia de la filosofía latinoamericana con el argumento de que todo lo humano es filosofía, en realidad no estamos planteando nada, pues se trataría apenas de constatar  la existencia de "otro gato pardo en medio de la oscuridad", de una noción por completo indeterminada de filosofía. En el otro extremo, caemos en consunción cuando estipulamos que la filosofía, en el sentido propio de la palabra, se limita a la tradición de pensamiento fundada en la razón, que inauguraron los griegos hacia el siglo VI a.C., de donde por definición no se puede hablar de la filosofía al margen de dicha herencia. "Filosofía griega", "filosofía alemana" y "filosofía francesa" serían apenas expresiones dedicadas a especificar momentos de una y la misma filosofía; y el término "filosofía latinoamericana", si posee algún sentido, correspondería a "filosofía en América Latina", sustrayendo por definición toda pretensión de peculiaridad latinoamericana. No obstante, de este modo el problema se anula antes de formularse, porque la delimitación tan estricta, "filosofía no hay sino una", amenaza incluso con dejar fuera variantes históricas del filosofar que se aparten del modelo logo céntrico de ascendencia helénica (piénsese en qué sentido Nietzsche es filósofo)”. Leonardo Tovar González.

Tras la iluminada cita y por más que en otras oportunidades, hayamos expresado que la categoría literatura correntina no existe “Imposible que desde estos ámbitos incompatibles surja una unidad de concepción que se de en llamar “Literatura Correntina”, los señores de las letras y los obreros de las letras no defenderán nunca los mismos intereses, pues representan contrapuestos y contrarios, por más que en cierto punto puedan englobarse dentro de la cultura o la literaturidad” la única forma de dotar de existencia a algo, es precisamente creando o generando la misma.

De eso se trata, pues sí estamos de acuerdo con Deleuze y Guattari, cuando afirman que sí de algo se trata la filosofía es de crear conceptos, conceptos siempre nuevos (¿Qué es la filosofía), debería ser precisamente este norte, un horizonte en donde todo el sistema cultura-educativo-gubernamental de la provincia se vuelque, para que la universalidad chamamecera tenga un fundamento de fuste, una razón de ser ante el mundo.

Hablamos de dotar a nuestro lenguaje cantado, su arqueología, su subyacencia, su sustento, una perspectiva que este en consonancia con lo  musical y lo folklórico, pero que a su vez, brinde, aporte, ese talismán que nos dé el salto cualitativo que no se conseguirán ni con más artistas en escena, ni con más lunas chamameceras.

El mundo (recordar la valía conceptual de nuestro sincretismo cultural, culposo, aterrador, peregrino, sacrificial, del cual la música es la poesía que irradia su verdad transcendente más allá delas formas) podría estar prestos a escucharnos, sería necesario que nos debemos cuenta que podemos estar consustanciándonos en algo que verdaderamente nos lleve en un más allá del tiempo y del lugar, en verdad,  recuperar esa voz primigenia de nuestros antepasados, que quizá la expresó  nuestro literato correntino Martín Alvarenga, con ese principio de que Latinoamérica empieza en Corrientes, somos la profecía y el origen…”   

 

Por Todo lo expuesto consideramos sobrados los motivos, para aprobar el presente proyecto de ley.

 



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