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30 de agosto de 2017

Santiago Maldonado Diputado.

A semanas de las elecciones, como de su desaparición, la imagen del joven que reina, en el paroxismo de la sobre-presencia mediática, nos representa a todos y cada uno de los que algo tenemos que ver con esta bendita tierra, sea de quién fuere, pero que la ocupamos todos. Santiago Maldonado, se transformó en un representante político, de nuestros logros, como de nuestros fracasos. El rostro, para algunos angelical, para otros, combativo, del barbado que puede aparecer, siempre en imágenes, sin remera o con capucha, se constituyó en un símbolo rizomático. El rizoma, es un concepto tomado por Deleuze de la botánica. El rizoma es un jengibre, que tal como la moda nutricional indica, posee tantas propiedades que sí sólo consumiéramos tal brote natural, viviríamos hasta los cien años, sin enfermarnos, ni atemorizarnos con la infelicidad ni con la muerte (¿de verdad?). Pero claro, la representatividad, complica las cosas, es lo que puede ser sin que lo sea. Juego de palabras; no. Maldonado, se convirtió en un representante de la conflictividad política. Sus supuestos defensores, seguidores, admiradores, compañeros de causa o como se los llame, creen (¿de verdad?) que lo reivindican preguntando en las salas de espera de los consultorios, tomando listas en los claustros, copiando y pegando la pregunta, inquisitoria como incomoda, y su rostro en las redes sociales. Quiénes ven esta acción política un dejo de oportunismo para que se les endilgue la supuesta distancia que tendrían con los derechos humanos, creen (¿de verdad?) que mencionando a López o Nisman, la cuestión se resuelve, como sí se tratase de un juego de piedra, papel o tijera. Sí de enserio, alguno cree defender una democracia en riesgo, por esta desaparición o por la desaparición de la dignidad, cotidiana y diaria de los millones que apenas comen, tendrían que sufragar con la boleta de Maldonado en las elecciones, llevando a cabo una acción democrática, como altruista, convirtiendo, en los hechos (pues a nivel simbólico ya lo es) a Santiago en Diputado en las próximas elecciones.

“El rizoma no es una raíz sino un tallo subterráneo. Se extiende bajo la tierra adquiriendo formas imprevisibles, estalla sobre la superficie regalando una planta, y otra, y otra. Varios metros separan, a veces, una mata de sus múltiples vecinas, conectadas todas a un mismo rizoma. Bajo la superficie, el rizoma de pronto forma bulbos; de pronto, tubérculos. También se proyecta hacia arriba, hacia abajo. Si es cortado en alguno de sus tramos, se lanza nuevamente a la aventura de crecer. Tiene formas diversas, desde su extensión superficial ramifica en todos los sentidos hasta sus concreciones exteriores e interiores…Los aparatos de poder no sólo hacen macropolítica o política de Estado, saben inducir políticas micro, aunque negativas en la medida en que estos aparatos actúan sobre las subjetividades para molarizarlas, para encorsetarlas en una “normalidad” funcional al poder. Hasta las militancias sociales más legítimas pueden tornarse reaccionarias si quedan atrapadas en significantes que, con los cambios de circunstancias, van perdiendo sentido y permanecen como cáscaras vacías. Como máscaras que ocultan que ahí se está dando un engolosinamiento con el ejercicio del poder. Pero tampoco se puede vivir huyendo continuamente de los territorios. ¿Cómo hacer para no copiar las tecnologías de poder de aquello contra lo que se milita?” (Díaz, E. “Para leer rizoma”. http://www.estherdiaz.com.ar/textos/rizoma.htm )

Creemos que la acción política, para que no desaparezca la democracia, para que no aparezcan las amenazas facciosas de intentos de absolutismos, es que toda la energía enfocada de un tiempo a esta parte en la foto con la pregunta por Santiago Maldonado, la llevemos a cabo en la elección, ungiéndolo en todas y cada una de las boletas electorales como diputado nacional simbólico. Que la silla número 258 de la cámara baja lleve su nombre y apellido en nombre de todos los desaparecidos y los que desaparecerán (no porque lo deseamos o lo queramos, claro está).

La presente expresión política surge a los fines explicitados, creemos estar en el tramo final de un proceso en donde, quiénes vienen anteponiendo sus intereses personales por los colectivos, pervierten a mas no poder, tanto el sistema como la institucionalidad democrática, llevando a grados intolerables la credibilidad política, como la insustancialidad de la misma, extendiendo o en el mejor de los casos, manteniendo, sin hacer nada al respecto, los siderales y crueles índices de pobreza y marginalidad.

Pero no se trata solamente de un problema político, es en verdad un problema cultural, que subyace en lo rizomático de nuestra constitución simbólica de la Argentinidad.

Sí algo colectivo nos une y nos identifica es el fútbol. La fiesta mayor del futbol mundial, como para la democracia lo es la jornada electoral, es el mundial. Como país hemos ganado dos mundiales, uno bajo el imperio de la dictadura militar genocida, que se sospecha condicionó a selecciones rivales para que se dejaran vencer por nuestra selección y la otra copa, la ganamos, en virtud de superar una instancia decisiva contra un seleccionado que representaba quiénes nos habían vencido en Malvinas, con un gol ilegal de quién se transformaría en un astro mundial de la pelota.

Sí devolviésemos esas dos copas del mundo, a las vitrinas de la FIFA o la organización internacional  que correspondiese, estaríamos deconstruyendo y con ello rearmando un nuevo concepto de lo político y de los derechos humanos, tal como lo que proponemos con Santiago, en vez de tanto histeriqueo por red social o marcha facciosa para sacar un rédito politiquero, podríamos transformarlo en nuestro representante simbólico, votándolo como diputado en la próxima elección.

Pero claro, somos este país que, quejosos por izquierda o derecha, condena a un tercio de su población a la miseria y la pobreza,  y pese a tan contumaz muestra de inhumanidad e indignidad, nos creemos y queremos considerar, civilizados y democráticos-

 Por Francisco Tomás González Cabañas

http://www.apeironediciones.com/libros/El-acabose-democr%C3%A1tico-Francisco-Tom%C3%A1s-Gonz%C3%A1lez-Caba%C3%B1as-p90834070 

 

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