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POLíTICA

5 de julio de 2017

Algo huele a 2005.

Tal como hace doce años atrás, cuando se hubo de dar la utopía o ¿distopía? Del alineamiento astral de Nación-Provincia-Municipio (nuestros políticos no dan cuenta que repetir este encadenamiento es la prueba más cabal y palpable del fracaso democrático, pues sí para crecer, estar mejor o avanzar, necesitamos que las administraciones se nutran de hombres y mujeres del mismo color político-partidario… ¿para que salimos del totalitarismo entonces? ¿O acaso salimos para pretender una simulación totalitaria, ratificada por elecciones condicionadas? ¿No es la democracia, un ejercicio permanente en donde lo mejor se daría, al tener que forzarse los consensos, con quienes representarían visiones distintas acerca de lo mismo, la unidad en la diversidad?) tal vez estos interrogantes sean demasiado para quiénes están ocupados en definir quién será legislador provincial, por contar con el mérito de manejar dos escuelas, repartir jeringas en un ministerio o salir más veces en una radio hablando de los concheros que debe usar para tener notoriedad, lo cierto es que, el triunfo del oficialismo provincial se da por descontado, perdiendo este, a partir de la asunción del nuevo orden político, sea quien fuere el sucesor, ya que el problema no son los hombres (como no lo fue siquiera el primo doce años atrás) sino el sistema, agravándose este, porque nadie se encarga de mejorarlo, sino de cambiar rótulos, nominalismos, nombres y apellidos, partidos o alianzas, en el más “democrático” de las supuestas modificaciones que ofrece una provincia que supera el tercio de población en situación de pobreza.

“Todavía hoy los individuos de la masa necesitan el espejismo de que el caudillo los ama a todos por igual y con razón, pero que el caudillo mismo no necesita amar a nadie, se puede permitir tener una naturaleza de amo, absolutamente narcisista, pero segura de sí misma e independiente”. (Freud, S. Psicología de las masas y análisis del Yo, Obras Completas, ed.  Strachey en Ed Amorrortu (OC) vol XVIII).

Tal espejismo, en la mitología Griega, es el reflejo de su propia imagen que ve en la laguna, Narciso, el que termina generando este embelesamiento, penado por los dioses, dado que había rechazo a la ninfa Eco. A partir de allí surge el narcisismo, y seguramente los creadores de Encuentro por Corrientes (El ECO político) no hayan pensado en esto, como en tantas otras cosas que los trascienden, por más poder fáctico y material que posean, pero a partir de diciembre, la victoria se les empezará a poner cuesta arriba, tal como les ocurrió, o le ocurrió, a Ricardo con su propio primo, hace doce años.

En tal oportunidad, la victoria fue categórica, sobre un candidato de buena imagen, que recolecto el apoyo de los partidos provinciales tradicionales. Hasta en la conformación opositora las similitudes son sorprendentes. El resultado difícilmente sea distinto, aquella vez entraron los tres diputados nacionales, y quiénes posean la respetable esperanza que ocurra algo diferente a partir de lo mismo, los mejores deseos en el plano de lo imaginario, que porque no, puede disrumpir lo real, mediante algo que no esté conmensurado, al menos en este texto. 

Por el momento, la problemática de los triunfadores, ocurrirá, tal como aquella vez, cuando el nuevo se siente y se libre esa batalla, lógica,  natural y entendible, que unos querrán hacerle sentir que tiene poder prestado y otros que se trata de un proceso distinto y diferente. No estamos en una provincia que respete aquello de alternancia, de distinciones entre iguales, como dijimos de lo contrario, ninguno de nuestros políticos, repetiría como si fuese un dogma, la tontería de unificar nación-provincia-municipio, pero no sólo que lo repiten, sino que lo hacen un slogan de campaña, precisamente, por más que digamos que nuestra sociedad es formalmente democrática, en esto se demuestra conceptualmente no lo es. Sí no estuviésemos formando parte de Argentina como Nación y existiese una figura como Alfredo Stroessner implementado un autoritarismo electoral, ganaría en  estas tierras plebiscitos ratificatorios por más del 80%.

Por más ferias de libros que hagamos, sino trabajamos desde las estructuras mismas de nuestros sistemas de valores, seguirán teniendo para nuestra sociedad, mayor prestancia, prestigio, importancia y preminencia, los prestamistas que los poetas.

Y aquí está el problema, la pobreza, la marginalidad no se mitiga, combate o erradica, administrando, repartiendo o haciendo. En todo caso cambiando, pero no de color político, de plan económico, o de modelo, sino de forma de ver las cosas, de perspectivas y de pensamiento.

¿No clama la sabiduría,  Y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para; En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces: Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables a los que han hallado sabiduría. Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos. El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder. (Proverbios 8. 1-14).

Finalmente a los amigos que musitan, sus consideraciones veladas, mayormente caracterizadas por etiquetas que no contribuyen al debate de ideas, a la contraposición de argumentos, a los que no se animan a reproducir los pliegues de lo que sienten y piensan, les recordamos:

“La locura es algo excepcional en los individuos, pero la regla en grupos partidos, pueblos y épocas” (Nietzsche, Más allá del bien y de mal).

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