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ANÁLISIS

29 de junio de 2017

Un Discípulo de Lebensohn garantiza un nuevo paradigma para la elección del 8-O

También en junio, pero de 1953, fallecía a los 44 años, Moisés Lebensohn, uno de los teóricos más destacados del radicalismo y quién hablara y trabajara, por lo que más tarde sería un bastión, conceptual como programático del peronismo; la justicia social. Mientras algunos en la menudencia de porque se eligió a tal en la candidatura por sobre otros, tal como atestiguan estas columnas desde hace dos años que sostenemos que el continuador del proyecto ECO, debía estar nutrido, formado, acendrado, en todo aquello que careciera el candidato opositor; capacidad intelectual, referencias teóricas comprobadas, pertenencia a la valoración de la familia política, que precisamente contrarrestaran, el deseo por el deseo mismo de llegar a una meta, la ambición personal por el empacho al exitismo y la reverberación de provenir de un afuera, raro, exótico, extraño que no garantice la tranquilidad que la sociedad le exige a su dirigencia. Como si fuese poco, este ascendente en Lebensohn, le permitirá a ECO ser más laxo con la idea de contrarrestar contra el peronismo. Este radicalismo, esta vertiente es la más peronista de las vertientes radicales y en la oposición provincial, considerar el candidato a gobernador como tal, es como mínimo una exageración de la mercadotecnia, del coaching, del asesoramiento del consultor, en un escenario nacional en donde el peronismo se subdivide para subsistir y lo hará en tanto y en cuanto no se presente como tal.

Sostenedor crítico del yrigoyenismo y partidario de profundizar las conquistas sociales de este, se opuso a los mecanismos fraudulentos de la llamada "década infame" y a los sectores conservadores de su partido. Mantenía la necesidad de políticas de profunda reforma económica, incluyendo la nacionalización del petróleo y la reforma agraria.
 
Alineado con el sector de raíz más popular del radicalismo, que entonces encabezaba Amadeo Sabattini, junto con otros jóvenes como Gabriel del Mazo, Damonte Taborda, Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Crisólogo Larralde y Alejandro Gómez, conforma el Movimiento de Intransigencia y Renovación, un grupo opositor a la vieja dirigencia partidaria.
 
Lebensohn sostenía que el radicalismo de entonces carecía de "ejemplos morales y coraje para hacer reformas vitales de justicia social, que afectan intereses económicos". Junto con los otros dirigentes juveniles del MIR, Lebensohn impulsa un programa transformador que adquiriría forma en el V Congreso de la Juventud Radical en Chivilcoy, en mayo de 1942. Este programa, así como el llamado "programa de Avellaneda" de 1943 y el del Congreso de 1944, serían posteriormente (1948) incorporados casi totalmente como Bases de Acción Política de la UCR.
 
Con el ascenso del peronismo al poder, Lebensohn (como la mayoría de la UCR) se sitúa en la oposición. Sin embargo, no deja de reconocer la importancia de las conquistas sociales del gobierno de Perón, lo que habría de ganarle no pocas enemistades dentro de su propio partido.
 
Mantuvo durante largo tiempo amistad con Eva Perón, por haberse conocido en Junín. Este hondo aprecio no se quebró siquiera cuando ambos estuvieron profundamente enfrentados en lo político.
 
En 1950 Lebensohn es elegido presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCR, y en 1952 es presidente de la Convención Nacional de su partido.

El discípulo de Lebensohn, bajo la conducción de Ricardo y el resto de los socios de ECO, que han encontrado en esta alianza una vinculación del correntino con su correntinidad, es decir con su forma de ver y entender la realidad y que en última instancia en caso de querer cambiarla no se la debe plantear como tal, porque asusta, porque radicaliza a sus oferentes de cambio, como tampoco, se puede quedar en falsa escuadra, o destemplado, habiendo pertenecido a un determinado sector político y terminado el viento de cola, no aprovechado, pretender resurgir o reconfigurarse bajo ejes o paradigmas de último momento; llámense transparencia o alternancia.

El radicalismo hace tiempo que se propuso administrar el poder local, entendiendo para ello que debía contar con participación peronista, mucho más allá de su sello, de su expresión partidaria, más que nada de su idea, de su concepto, de su romanticismo, de su real-imposible en términos psicoanalíticos.

A lo sumo mejorando algunos representantes simbólicos que están caracterizados como tales, pero que no expresan, prestigio, valor ciudadano, prestancia (como lo combinada Lebensohn), el radicalismo de ECO, prescinde de un vice peronista, porque ofrecerá al más peronista de los radicales como gobernador, pero en los detalles esta la diferencia y ese valor que pondrá en su nueva figura estelar, también la deberá ejecutar en sus altos mandos, en su “generalato” para que también puedan ser parte quiénes aún no lo han sido, de manera tal de demostrarle a Corrientes, que desde ECO se cambia y para mejor.

 


 

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