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ANÁLISIS

1 de junio de 2017

El 4J o de la Trampa cazabobos tendida al Peronismo Provincial.

Tal como viene sucediendo hace 20 años, el gobernador marca la cancha a las aspiraciones peronistas para que estos sean gobierno, como lo hacen desde hace otros 30 años, que suman 50 sin peronismo en el sillón de Ferré, otros encumbrados dirigentes políticos de diversos partidos que no son peronistas. Es que mal que les pese a los que se consideraron o se consideran Popes peronistas, todos han podido con ellos y lo que es peor, con las legítimas aspiraciones del pueblo que se identifica con las propuestas peronistas, o con el sentir del peronismo, que para sintetizarlo en un frase podría significar el disminuir los índices de marginalidad y pobreza o la inclusión social.

En este 2017, todo está encaminado, nuevamente, para que los que se dicen peronistas, vuelvan a caer en el saco roto del fracaso rotundo de perder una elección provincial, esta vez sin competir siquiera en la misma. La situación se gestó de la siguiente manera.

Ricardo que siempre ha considerado al intendente municipal como alguien mentalmente inferior (googlear sus declaraciones públicas: “No tiene toda la ropa en el bolso”, “los caramelos en el frasco” o haberlo enviado al psicólogo vía el Senador y Presidente de la UCR) lo mando a operar, mediante su ministro, el que siempre se mostró próximo al jefe comunal, quién le vendió que querían una reforma constitucional para eternizar a Ricardo. El intendente mordió el palito y afectado por ese complejo de inferioridad se comió el viaje del objetivo mentiroso. De allí surgió el famoso guiso en donde supuestamente habían acordado una posibilidad de reforma para empalmar los mandatos del gobernador de Corrientes (Desfasado por intervención) con el de Presidente.

Creyéndose triunfador, festejaban el supuesto naufragio de las intentonas reformistas y para ellos reeleccionistas del ricardismo. El sector de Camau, nunca comprendió que lo que estaba en juego, era precisamente que Camau perdiera antes de competir en la elección, embarcando al candidato en operaciones y operetas fútiles.

El ricardismo, le hizo creer al peronismo renovador del intendente capitalino que anticipando la elección, separándola de la de gobernador y haciéndole el juego a ellos que no tenían por qué apresurar ni les convenía la sucesión, se podían quedar en la intendencia y desprenderse de una vez por todas de la incómoda figura de Camau y sus dificultades incluso de financiar una campaña sin padrinazgos nacionales.

Así llegaron a pagarle desde el Ricardismo las encuestas que alegremente el Intendente capitalino muestra desde hace meses. Es tan obvio que hasta los mismos encuestadores del gobierno o que lo eran hasta hace horas atrás, midieron para el intendente hasta hace minutos (en lo que se constituyó la única acción de campaña). Esta impresionante venta de espejitos de colores, como en la época de la conquista, logró ser exitosa, para quién de política tal vez entienda y comprenda que todo se trata de hacer, solo y únicamente. Pidiendo, y exigiendo, como si fuese poco que los vecinos le agradezcan todo a cada rato y en cada momento, no sólo a él sino a todos y cada uno de los integrantes de su séquito.

El ricardismo no tiene nada contra el Intendente, incluso en un próximo gobierno radical le podrían dar a él y los suyos el manejo de vialidad provincial para que sacien sus apetencias de asfalto, tienen sí un objetivo claro para quedarse cuatro años más en el poder provincial y esto es lo que lograron camuflar con inusitada astucia política, aprovechándose de la poca o nula vocación de poder de los popes peronistas.

Consideran que sí ganan la capital (le hicieron creer al intendente que podría ser reelecto, que no jugarían en serio, que le convendría adelantar las elecciones y como para que no se note le compraron las encuestas para que se coma este timo) no habrá prácticamente necesidad de pelear más nada, pues lo tendrán todo ganado. Esta es la razón por la cual anunciarán al candidato a gobernador el día que festejen el triunfo en la ciudad. Poniendo a cualquiera sienten que ganan.

Camau y los que desean un gobierno peronista, como hace 50 años le vienen errando al vizcachazo, en vez de despegarse de la suerte del Intendente capitalino, se pegaron a su suerte, abrocharon a esta elección del domingo la elección venidera provincial.

Camau en vez de sacarse fotos con los 3 candidatos a intendentes, de estar en Buenos Aires en su función de Senador y con distintas figuras nacionales, decidió equívocamente atar su gestión previa y por ende su destino electoral a la gestión del intendente que quiere su reelección, y que en el milagroso caso que gane, irá por su cabeza, como si fuese poco.

Primero está el verbo, como señala la Biblia, antes la idea, sino uno se termina transformando en el brazo ejecutor, en el hacedor de los que piensan y de sus fines, objetivos que los hacedores, por definición lógica, siempre desconocerán, como se muestra cabalmente en el presente caso.

Despegarse de la suerte política del intendente capitalino es la única chance que tiene el peronismo correntino antes de que vuelva a perder, como lo viene haciendo hace 50 años bajo la conducción de los mismos actores que continúan al frente del espacio definitivo de tal manera, esta vez, sin siquiera salir a la cancha, sin dar la disputa, la pelea electoral, habiéndose jugado en un primer turno, sin ton ni son, por una estrategia política del ricardismo que no se cansa de jugar con los que sólo quieren o pueden hacer, aprovechándose de la nula, escasa o absoluta fatal real de disputar poder de verdad por parte de estos.

 

 

 

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