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28 de marzo de 2017

El concepto del estado como “Nido”.

Una representante legal, habría que ver sí legítima (en cualquier barrio, sí se consulta al azar a 10 ciudadanos si conocen a la concejala, más de la mitad de los mismos probablemente se pronunciaría sin duda alguna en un mismo sentido) de los vecinos de Corrientes, mediante sus aceitados vínculos con diferentes espacios del oficialismo municipal que representa, se hizo una panzada declarativa, al desnudar su concepción de la política: Trazó la metáfora del tordo que pone huevos en nido ajeno, expresando su disconformidad porque la oposición capitalina se saca fotos en Santa Catalina, barrio-obra que considera y lo expresa sin vergüenza, como nido, covacha, como la pertenencia de su facción y por las dudas, a renglón seguido, aclara, oscureciendo: “Yo no me opongo a que vayan porque es de los vecinos pero que sean coherentes (dixit)”.

Esta es la lamentable muestra, del nivel de discusión política en el que avanza la campaña por el manejo de la cosa pública en el municipio capitalino. Es un deber,  y lo debería hacer el defensor de los vecinos como el concejo deliberante, recalcar que la administración del poder, es circunstancial, sujeta  a reglas democráticas y que sólo pone en debate o discusión la administración de la cosa pública, no privativa de facciones, de grupos, de grupúsculos, por más progresistas, renovadores,  revolucionarios, que se autoproclamen o auto envistan, e incluso más allá de que hagan o no una obra, que de paso, habría que advertirle, también es pública.

Pero claro que no se trata de un error por parte de una persona, de una digresión política, y esto es lo más grave, es una concepción, que llámese como se quiera llamar (para algunos es la expresión más rancia y antediluviana del pensamiento conservador), atenta contra la vida democrática de la Ciudad, como de la comunidad. No por casualidad, en el mismo momento que se cometía esta tropelía discursiva (que en verdad es más que nada un sincericidio, porque es decirle al vecino que ellos que son empleados del votante, se creen dueños, amos y señores, de la plata de los contribuyentes, como de las obras que sólo ellos deciden, como, cuando y porque hacer) se realizaba un atentando contra las buenas prácticas parlamentarias, dejando a la oposición del deliberante, sin presidencias en las comisiones, confirmando precisamente esta noción de nido, de covacha, de conchabo, de botín que poseen, los que manejan el municipio capitalino. Cómo si faltasen más muestras de estas confesiones públicas y expresas (que insistimos en democracias más consolidadas, este tipo de manifestaciones originaria poco más que un pedido de renuncia por parte de los ciudadanos ante una cabal manifestación filo fascista) la endogamia que se encaramo en el poder, no es más que una red familiar-amistosa, que actúa bajo principios, de nepotismo y amiguismo, para situarse en las esferas del poder que se le ha conferido al Intendente, para que las ocupe mediante designaciones referenciadas en la condición constitucionalidad de la idoneidad. Claro que la democracia, con quién accede al poder, resulta laxa y permisiva, para que un jefe comunal pueda poner a su ex, a sus cuñados, y demás familiares, pero al hacer está práctica, la única condición, lleva a que todos los demás hagan lo mismo, entonces una concejala, será tal por ser la ex de, la actual de y la suegra de. Esto insistimos, no afecta por la acumulación de 4 o 5 sueldos, onerosos, en un mismo bolsón familiar, sino porque genera, esta naturalización, de que la administración del estado, es ni más ni menos que el mero reparto de un botín, en donde solo participan facciones, que están legalizadas, pero no son legítimas. Entonces, el círculo se cierra. La señora, sin ruborizarse lo dice, se le ocurre hacerlo como práctica parlamentaria y sí los opositores no reaccionan a tiempo, tampoco los medios y menos los ciudadanos, esta señora mañana, dirá sin ningún empacho que es la tátara nieta de la novia de Andresito y reclamara para sí la banca vitalicia, cambiándole el nombre a santa catalina por san Fabián.

Las reacciones, ante estos pronunciamientos antidemocráticos y anti sistemas, deben ser contundentes y de todos los sectores, hasta el propio intendente debería despegarse de esta pronunciación, sí es que pretende ser nuevamente votado, tal vez, y en sintonía con lo que dicen los suyos, se agotó tanto por su denodado trabajo que desee descansar del servicio público, bueno en tal caso, sería mejor que lo diga, que lo asuma, antes de dañar la institucionalidad democrática de la ciudad.

 

 

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