ACTUALIDAD  28 de septiembre de 2016

El Estado debería llamarse Es-todo.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: «Yo, el Estado, soy el pueblo. Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche.

 

48914, a simple vista números, no lo es, si se encuentra tatuado en el brazo izquierdo de una niña de Varsovia, secuestrada, torturada y esclavizada en el campo de concentración de Auschwitz, un simple número de serie que identifica un ser humano como una cantidad, concentra la calamidad humana en su máxima expresión. Eugenia Unger, es quien lleva el estigma nazi y sobrevivió, tal vez para contarlo o simplemente como destino para testificar de lo que es capaz la humanidad, ultrajar, asesinar sin piedad, saquear, hacer desaparecer de la historia generaciones completas para cumplir designios mesiánicos narcotizados por el poder efímero que regala el Estado.

Luego de más de 50 años de guerra, narcotráfico, terrorismo, secuestro y matanza, el Estado colombiano legitima el actuar histórico de las FARC con un tratado de paz que eche luz a una relación carnal desde siempre. Rodrigo Londoño, más conocido entre sus colegas como Timochenko y jefe de la FARC, pidió perdón por el dolor que causo la guerra sin sentido ideático y con sentido económico-criminal del que fuera el mando superior, el presidente Juan Manuel Santos, en nombre de los colombianos festejo que el país tome el rumbo hacia la política sin armas. ¿Acaso la política partidaria no es un arma con silenciador que riega países enteros con muertos de hambre, excluidos, abandonados a la suerte de un buen dios? El presidente Santos cerró su perorata de atril en un día catalogado como histórico, diciendo que, cambiar las balas por los votos es la decisión más inteligente. Los que se benefician verdaderamente del acuerdo de paz es Estados Unidos y su agencia federal DEA, ya que podrá intervenir en territorio colombiano sin infiltraciones de inteligencia y con permiso para matar, con las FARC fuera de la clandestinidad hay vía libre, negoción de la cúpula guerrillera al contar el pacto pacifico con clausula de inmunidad para no ser extraditados al país del norte por narcotráfico, sin guerrilla en selva colombiana el tránsito de cocaína de de carteles colombianos y mexicanos se verá verdaderamente en riesgo ya que no hay aseguro de destino.

¿Existe alguna relación entre el caso de Eugenia Unger y el pacto de paz colombiano? Seguramente si, los dos casos cuentan una historia de poder, de construcción de una forma autoritaria, de imposición por medio del terror y la muerte, los dos casos son una historia de matanza de la democracia, del miedo a que los seres humanos decidan per se su futuro.
 

Hace unos días, los suizos aprobaron un referéndum sobre una ley para incrementar la capacidad de los servicios de inteligencia y de vigilancia del país para controlar la vida privada de los ciudadanos con el fin de fortificar la seguridad y la lucha contra el terrorismo. La iniciativa contó con el SI del 66% de los ciudadanos que autorizaría a las autoridades suizas a controlar las comunicaciones, -pinchadura de los teléfonos y verificar correos electrónicos-, y colocar cámaras o micrófonos, entre otros aspectos, a los sospechosos, siempre con autorización previa doble de las autoridades judiciales y ejecutivas del país. La ley permitirá vigilar a una persona que haya regresado de un lugar donde haya activistas yihadistas, supuestos espías o grupos armados extranjeros. Lo que importa verdaderamente no es el contenido que se sometió a referéndum sino, el por qué someter a referéndum una ley de inteligencia, es evidente que para los suizos las reglas de juego básicas de convivencia que involucran a todo los ciudadanos deben ser decididas por ellos mismos y no por una mínima facción, –los políticos-, que no están legitimados para retorcer las reglas de convivencia a piacere por el solo hecho de esgrimir una posición de privilegio circunstancial. Los suizos entienden que la democracia es otra cosa bien distinta que los berrinches mamarrachescos argento, por ejemplo, que un puñadito de diputados provinciales y otro puñadito más chico de senadores provinciales pueden levantarse con autoridad para reformar una constitución provincial sin antes preguntar al supuesto soberano que tanto dicen representar y defender, si quieren o no el manoseo a su plexo normativo que es el garante de la libertad y última barrera de los tiranos. Nuestra democracia aldeana es más una sumatoria de caprichos de nobleza que una forma de vivir en comunidad.

Por Carlos A. Coria Garcia.

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