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ANÁLISIS

30 de junio de 2016

Afectados de Enuresis.

Los correntinos somos por definición, por historia, por tradición barbárica de la conquista (que nos sometido a fuego y cruz) obedientes, que aceptamos obcecadamente, morir, antes que incumplir una orden o mandato que provenga de las esferas encumbradas, esa es la reminiscencia al conquistador, a la hoguera. Esta es la única razón, por la cual, el conflicto bélico de Malvinas, se recubrió de tanta sangre de coterráneos. Podríamos seguir ahondando, o fortaleciendo el argumento, con ejemplos concretos. Cada uno de ellos, daría para extensas y profusas notas de color. Desde los índices, elevadísimos, de violencia familiar, hasta la conquista de los primeros lugares en pobreza y marginalidad, tienen explicación en la obediencia debida que se, traduce en valentía para morir (por los de arriba) y cobardía para vivir (por nosotros mismos).

No se trata aquí, de plantear como salida, una revolución épica y sangrienta, tales como la Francesa y la Bolchevique, y por tanto nada más lejos que instigar a la quema del guaraní y de sus parroquianos, es simplemente la búsqueda de una explicación, de una razón, sin ánimos de recriminarnos mucho. Más allá de todo lo que se pueda decir o dejar de decir políticamente, hemos sido gobernados, por nuestros propios votos, por un puñado de familias, y esto también les cabe a los opositores quiénes diseñaron un mismo sistema de castas, en donde ellos mismos se benefician en esta condición de tales, replicando con misma lógica nepotista la cobertura de espacios político-públicos, supuestamente de representación, en las alcobas vacías que le dejan como resto, los dueños del castillo medieval o los supuestos adversarios, los oficialistas.

Por esto mismo no podemos desconocer de tal manera, las convicciones profundas, de toda una comunidad, como la nuestra,  deseosa siempre de un líder paternalista que, a imagen y semejanza del hijo del creador, señale el sendero a sus multitudinarios seguidores. Un líder tan capaz de poder a inútiles de hecho que paseen sus ignorancias supinas o su condición de estultos, con el título de diputados nacionales, cómo la posibilidad de redimir a charlatanes de feria, que por obra y gracia del mandamás, cambiaron el contenido de la defecación lenguaraz, para mantener sus prerrogativas. Un líder mágico, de aquellos que tenían entre sí, la posibilidad única del poder o de disponer de las reglas de juego, de convertir a un veterinario en un doctor en ciencias políticas, o el único capaz de la comarca en determinar que podría ser bueno o malo para una estado, como si de animales o de caballos hablase.

Nadie que haya tenido la posibilidad de formarse intelectualmente, podría afirmar que la realidad que vivimos, es la ideal, la más adecuada o la más conveniente. Todos los que deseen un porvenir provechoso, no sólo tienen el derecho, más bien, tienen la obligación de trabajar por tamaño cometido. Pero nadie, puede ser tan egoístamente obtuso, cómo para no vislumbrar, que el primer paso para superar un problema, es reconocerlo.

Cuando, estas convicciones profundas del vulgo, no se respetan o se abortan (como para que se agoten en sí mismas) las historias se repiten, una y otra vez.

Los pueblos no se suicidan, pueden vivir eligiendo  representantes que sólo tengan lo que la autoridad del voto les manda, modificar, poco o progresivamente, más y por ello desean continuar, dado que finalmente cada pueblo tiene el gobernante que se merece en la medida de sus merecimientos y de sus tiempos.

Nadie le pide a estos sectores, los más desposeídos que invocan al líder paternalista, privado de educación, de trabajo y condiciones de vida digna, que debata sobre la Coparticipación Federal con el Ministro de Economía. Con tal que, en vez de pedir dinero o comida por el voto, solicite trabajo o herramientas, o una parcela de tierra, el sí obsecuente y parasitario, se irá transformando en una, adecuada y correspondiente, petición ciudadana más por una cuestión de tiempo, de generaciones, que por una elección o por un rayo que modifique sustancialmente algo de lo que en verdad no se quiere modificar.

Este es el punto, probablemente los actores políticos más importantes, no quieran cambiar nada, los opositores se conformen con la continuidad en las bancas o en sus municipios y 2017 sólo sea la modificación de un estiletazo casi imperceptible en el mundo político, y sí desde arriba no se pretende cambiar, por las razones que fueren, abajo no surgirá más que la paciencia para aguardar cuando se quiera modificar lo modificable en una sociedad domesticada por los años y los conceptos estigmatizantes.

Lo peor, aún no ha sido escrito. Los supuestos demócratas o republicanos, que se opondrían a este sistema o circuito (son tan brutos o sinvergüenzas, que no pueden entender que al formar parte de lo que supuestamente critican o están en contra, jamás podrían modificarlo, sin que esa modificación sea que ellos mismos se salgan de una vez de sus espacios de poder) son los que ayer, ayudaron al actual a perpetrarse en el poder, con excusa parecida y que mañana, cambiarán nuevamente de parecer, pariendo un nuevo líder, al que como este, de su lado, pertenezca a su facción, le clamarán continuidad sempiterna.

No existe ni razón, ni fundamentos, para oponerse a que la correntinidad se exprese mediante plebiscito sí es que se quiere una reforma, una prórroga, otra reelección o como le quieran llamar, con la excusa del temor a una autocracia, le tienen miedo al terror que les ha generado un hombre, con poder, pero un simple mortal al fin. Se miran al espejo y no lo pueden creer, se hicieron pis encima, como niños con enuresis y en vez de tratar el problema, lo pretenden ocultar, que no nos demos cuentas que están orinados.  

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