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ANÁLISIS

17 de marzo de 2016

La conquista de Hades, en la memoria colectiva selectiva de hoy.

Yo no censuro en absoluto la existencia de este pacto, pero sostengo que hay dos tipos de individuos que jamás debieron someterse a él: aquellos que, sintiéndose más fuertes, no tenían necesidad de ceder nada para ser felices, y aquellos que, siendo los más débiles, tenían que ceder infinitamente más de lo que se les otorgaba. Y el caso es que la sociedad sólo está compuesta de seres débiles y de seres fuertes. Ahora bien, si el pacto tuvo que disgustar a los fuertes y a los débiles, estaba claro que no convenía a la sociedad, y el estado de guerra, que existía antes, debía resultar infinitamente preferible, ya que dejaba a cada cual el libre ejercicio de sus fuerzas y de su ingenio, de los que se veían privados por el pacto injusto de una sociedad, que siempre quitaba demasiado a uno y jamás concedía suficiente a otro. Así que el ser realmente sensato es aquel que, con el riesgo de reanudar el estado de guerra que reinaba antes del pacto, se revuelve irrevocablemente contra él, lo viola cuanto puede, convencido de que lo que obtendrá de estas lesiones siempre será superior a lo que podrá perder, si es el más débil, pues también lo era respetando el pacto: puede convertirse en el más fuerte violándolo y, si las leyes lo devuelven a la clase de la que ha querido escapar, el mal menor es perder la vida, que representa una desdicha infinitamente menor que la de vivir en el oprobio y la miseria. Esas son, pues, las dos alternativas para nosotros: o el crimen que nos hace felices, o el cadalso que nos impide ser desgraciados. Justine o los infortunios de la virtud. Marqués de Sade.

Próximos a la fecha en que se recuerda la irrupción ilegitima e ilegal en la vida institucional del país y en la de sus habitantes de las fuerzas armadas en el año 1976 que dejara muerte y desolación ya se pueden apreciar las convocatorias a las “plazas” costumbre del gobierno anterior al actual.

Lo llamativo es que los convocantes son o fueron adherentes en muchos casos a estructuras políticas que hicieron del Estado también una herramienta de muerte y dolor en los últimos 15 años. El compromiso es con la historia pero también debería ser con el pasado reciente que se incrusta en la memoria.

Entre ellos el cacokirchnerismo revolucionario secuestro para luego dejarlo muerto a Luciano Nahuel Arruga en manos de la policía bonaerense al mando de Daniel Scioli.

A Mariano Ferreyra le dieron un balazo en el pecho por marchar con sus compañeros ferroviarios tercerizados de la Línea Roca en reclamo de la precarización laboral en la que se encontraban, pero el proyectil no cayó del cielo, salió del arma de la patota sindical que comandaba el cacokirchenrista Pedraza perteneciente a la mesa chica del ejecutivo nacional.

Los “suicidados” no son de última moda, ya son un clásico del cacokirchenrismo como por ejemplo en tierras de Eduardo Fallner cuando Cristian Ibáñez, de 20 años apareció muerto en la celda de una comisaría y las autoridades dijeron que se había suicidado  y esta muerte sospechosa llevo a una puebla y como de buena costumbre,, la policía reprimió  y dio muerte por tres balazos a quemarropa de Luis Cuellar, de 19 años,

Capital Federal tierra macrista de la revolución del amor y la alegría también es locación de represión y muerte en manos del Estado, la toma del Indoamericano se llevo las vidas de  Emilio Canaviri Álvarez, Bernardo Salgueiro y Rosemary Churapuña.

Quien no recuerda al Docente Carlos Fuentealba asesinado por la espalda a quemarropa por un Policía de la Provincia del Neuquén, así la violencia estatal se despliega en todos los puntos cardinales del país.

Indiscutible es la matanza en manos del cacokirchnerismo perpetrada a  Comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera) sobre el pueblo originario QOM. Prácticamente un genocidio étnico.

El cacokirchnerismo chaqueño también tiene sus trofeos en la mesa del territorio de Hades, Ángel Verón fue el cuarto dirigente social muerto durante el gobierno de Jorge Capitanich.

Néstor vive, Néstor Femenía vive en la retina de los argentinos como mártir de la degradación social y política, muerto también.

Y Jorge Julio López ¿Dónde está? El cacokirchnesismo sciolista nunca lo encontró o no quiso, desaparecido el 18 de septiembre de 2006.

La Alianza del año 99 que vino a poner fin al menemismo que saqueo el país durante 10 años solo se llevo al placard  39 personas muertas y entre ellas 9 menores, también tienen su cuota societaria paga en los infiernos.

Y en la Comarca, también volaron almas a un cielo sin sol el 17 de diciembre del año 1999, Mauro César Ojeda y Francisco Escobar fueron asesinados en una brutal represión ordenada desde el ejecutivo nacional, lo llamativo es que dentro del entorno del entonces Ministro del Interior Federico Storani había –dicen- comprovincianos que no dijeron una sola palabra mientras masacraban correntinos, seguramente por la conveniencia que el gobierno de Pedro el bueno caiga y se hagan del poder.

¿Qué cosa es el hombre para que te acuerdes de el? Salmo 8.

Todo esto ocurrió ahora y merece ser recordado pero no como un suspiro histórico sino, como el principio del fin de la muerte y violencia del Estado, que es inútil en su función e impune a la hora de derramar sangre, litros de sangre.

Por Carlos Coria García.

 

 

 

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