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ANÁLISIS

15 de marzo de 2016

Crónica sobre la lex artis de la política autóctona.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: "Yo, el Estado, soy el pueblo". Así habló Zaratustra. Friedrich Wilhelm Nietzsche.

La primera vez que Don Tito recibió al “dirigente” en su casa hace  como tres lustros para la comilona “militante” la vieja casa era de paredes de barro con un galponcito al fondo, el gallinero al costado, una parrillita y el infaltable horno de barro, las gallinas se pasean por todo el patio que es de tierra persiguiendo insectos y el gallo siempre en su palo. Pasaron los años y el dirigente se paseo por cargos nacionales y provinciales y vuelve a lo de Don Tito y en tiempos modernos, el ilustrado se saca una foto en la comilona “militante” en casa del viejo agradeciendo la bienvenida, pero resulta que de la foto surge un dato, la casa de Don Tito sigue siendo la misma, las paredes de barro pero ahora pintadas con cal al agua, el galponcito al fondo con gallinero al costado, la parrillita y el horno de barro, el patio sigue invadido por gallinas buscando alimento en la tierra, el “dirigente” llego en su auto de alta gama, vestido con pilchas finas y una horda de serviles, los fines de semana va a su estancia para asombrarse como crecen sus terneros. A todas luces la buena vida solo le llego al que usufructúa la ubre del Estado hace añares a costilla de Don Tito, que no recibió ni la sobra de los fondos de campaña que nadie sabe quien los aporta.

Dígame Don Tito ¿Hace cuantos años vive aquí?

Desde siempre, esta chacrita siempre fue de la familia, aquí nacimos con mis otros dos hermanos, mi abuelo la dividió entre sus dos hijos y a mi padre le toco esta parte.

 

¿Siempre dedicados a la actividad de granja entonces?

Y si, tenemos algunos bichos que criamos que nos permite tener algo en la mesa de todos los días y a veces vendemos uno que otro para comprar otras cosas, el gallinería dan huevos espectaculares que vendemos y mi mujer hace todo tipo de dulces con lo que nos da la quintita, también tenemos una huerta bien surtidita, aquella que se ve de acá ¿Ves?

Si es una verdadera huerta. ¿Siempre fue una zona poblada esta Don Tito?

Si, son todas familias que están acá desde siempre y alguna que otra se vinieron hace un tiempo y levantaron sus ranchitos, seguro que se vinieron de algún sitio a buscar trabajo o algo así vio, más o menos lo que pasa siempre. Hace unos 20 años me acuerdo vinieron unas familias levantaron el rancherío pero al tiempo juntaron sus calchas y se fueron, quien sabe que será de sus vidas.

Me dijeron que usted es puntero político en la zona ¿Es cierto?

¡Puntero! No querido, puntero fue el hermano de mi padre que trabajaba en política y juntaba votos y el domingo de elecciones iba casa por casa a buscar su gente decía él, y si alguno no quería ir a votar lo llevaba a puntazos de facón, ese si era puntero. Eso es ser puntero. ¿Me está diciendo que el puntero obliga a la gente a votar? Pero claro mi hijo, que otra cosa cree usted que puede hacer si nos es arrimarle gente a su jefe que le tira algunos mangos por la juntada.

¿Y su relación con la política cual es?

Lo mío es muy simple. Ya los conozco a todos en épocas de campaña, llegaron acá hace años caminando y con los pantalones a media agua, hoy siguen viniendo pero muy cambiados, buena ropa y camionetas que parecen camiones jaula para ganado. Y los recibo en mi casa y carneo alguna vaquita y les hago el asado y traigo a todos los vecinos porque es la época en que ellos reciben algo, me sirve recibir a esta gente para beneficiar a las familias, si viera usted yo pierdo porque tengo que carnear mis vaquitas pero ganan mis vecinos que reciben cajas de comestibles y esas cosas, esta es una zona de gente humilde y poriahu. Igual yo les aviso a la peonada que vengan y aprovechen (se ríe) lo jodido es que el día de las elecciones normalmente nunca ganan en esta zona (se ríe nuevamente) después vienen y te dicen ¡Que paso Don Tito que perdimos acá! Siempre les contesto lo mismo: quien sabe, yo no me meto en las decisiones de los demás, tal vez tienen que dar más de los que se llevan. Y siempre termina la charla de la misma forma, sueltan una carcajada de rabia y se van.

Mi padre, que en paz descanse decía que los muchachos (en referencia a los políticos) son muy pedigüeños. ¿Por qué pensaba eso? Y, ellos vienen y piden que los votes y después se salvan por cuatro o seis años dependiendo que muerdan y al votante no le dejan ni las gracias, decía el viejo. Por eso hay que aprovechar las épocas de campañas que gastan hasta lo que no tienen y ahí es donde yo entro en el juego, le busco la vuelta como sea para que mis vecinos y todos los que viven en la zona reciban todo los posible pa´ pasar el invierno vio.

Por Carlos Coria García.

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