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ANÁLISIS

24 de noviembre de 2015

La renuncia de Sanz, la preocupación de Colombi.

La suma del poder público, le fue entregada en forma soberana, casi sin darnos cuenta al Presidente electo, quién apenas en horas en tal condición, prescindió de entregarles espacios en el poder, a sus dos principales socios (sea por renuncias o convencimientos de estos) y se quedó con el manejo del club de fútbol que presidió, la ciudad de Buenos Aires, la Provincia y la Vicepresidencia, todo por intermedio, de interpósitas personas, formadas, nucleadas y tuteladas por él, como muestra de que ha sido un hombre subestimado hasta hace minutos atrás, durante gran parte de su vida, cuando en verdad, demuestra tener una concepción muy intensa del poder, disimulada en buenas y nuevas formas, en amplitudes y diálogos, que de ningún modo implican concesiones, cesiones o regalos. Desde Corrientes se informó del viaje del Gobernador para hablar de posibles obras (cuando el Presidente lo aclara que ni siquiera sabe cuántos dólares quedan en el central, mire si estará en condiciones de hablar de obras…) que es el eufemismo utilizado para ir en búsqueda de un botín político, pensado a la vieja usanza, de acuerdo a las claves de antaño, que se toparán con un Presidente que probablemente les exprese preguntas incómodas (El único distrito gobernado por alguien de Cambiemos, ni siquiera electo, sino en el poder real, en donde se perdieron todos los turnos nacionales) y les haga sentir que no habla sus códigos, ni los necesita, políticamente, tanto.

Salvo que a imagen del Kirchnerismo en retirada, al que se le ha semejado en demasía, desde el Ricardismo se esté preparando una suerte de “La Moisés”, La “Raúl Ricardo”, al estilo la Cámpora, plagada, como su alter ego, de los hijos de, (no por casualidad aparecen cada vez más en las fotos y les hacen ocupar carguitos partidarios) lo cierto es que recién empiezan a advertir, renuncia del Presidente y principal socio radical, Ernesto Sanz, mediante, que el Ingeniero, lejos de ser una figura vaciada de pretensiones políticas o desinteresada por la lógica antigua de la distribución de cargos, antes de asumir, ha logrado el constituirse en Presidente de la Nación, sin haber cedido o entregado para tal fin, ni la presidencia del club de futbol que lo inicio en la política, a diferencia de casi todos sus antecesores, hasta Alfonsín, estos llegaban, “entregando o cediendo” desde vicepresidentes para abajo en línea de cargos o espacios de poder, el Ingeniero, rompiendo también esta lógica, es declaradamente amigo, así lo expresa públicamente, de la aparición de una nueva clase dirigente Argentina, trabaja en esto mismo desde hace tiempo (de allí su rol consolidado de hacer de cuadros, que el llama, formación de equipos) y muy rara vez, se vuelca al sicariato político, o al alquiler de espacios societarios circunstanciales, como en el caso de Corrientes con Ricardo. Que como si fuera poco, al parecer le habría deslizado un empate técnico y los números en la provincia cantaron la tercera victoria consecutiva del FPV, que no sólo no tenía el gobierno provincial (como en la gran mayoría de las provincias donde gano) sino que estaba plagado de internas, de conflictividades (Incluso el fin de semana de la elección, el Diario la Nación, por intermedio de una investigación, desnudo al Senador electo, Camau Espínola, en un nuevo desacierto en el nombramiento de colaboradores, al entregar a un comparsero sin más experiencia que esta, un área técnica clave en deportes, y terminaron, en realidad el país todo, intimados por temas de dopaje) y pese a todo esto, prevaleció sobre el socio del Presidente electo en estas tierras. Un socio, que además posee la pesada mochila de manejar el poder, desde un absolutismo en las formas y discursividades, cincelado con una lógica de distribución de cargos, que para las casi dos décadas de dominio, le ha funcionado, bastante bien, pero que no se acomoda mucho, al menos en lo teórico y en lo estético, con los nuevos tiempos que viene a plantear, al país entero, el Ingeniero.

Los opositores al gobierno Provincial, esta es la principal ventaja de estos, sus opositores (encantados de ocupar tal lugar y rol, sin ningún tipo de ambición de poder) esperan que los cráneos del oficialismo provincial, le planteen al equipo de gobierno del Presidente electo, la alquimia que pensaron de prorrogar los mandatos para unificarlos con las elecciones nacionales.

Sería como un aborto de la naturaleza, que el líder nacional, no solamente de Cambiemos, sino el primer mandatario nacional, que llego bajo esta consigna, se traicione a sí mismo, deje de ser él, para en Corrientes, apoyar esta idea extraña de prórroga de mandatos, para coronarle los 20 años de manejo absoluto de poder, a un radical que pervive desde los tiempos de la Alianza, o para que en su defecto, apoyar los sucedáneos que como ya ocurrió una vez, con el primo inolvidable y esos cuatro años locos, puedan derrapar en la conducción provincial.

O aún para ser más explícito, ¿Qué pago político le tiene que hacer el de Nación a Provincia, en donde perdió las tres veces, donde para colmo, no ha dejado perro faldero sin poner en engorde y en donde el recambio generacional que puede ofrecer esta vinculado a familiares y amigos de quién hace casi veinte años maneja un distrito que apoya a “Cambiemos”.?

Aún antes de asumir, el Ingeniero, ya logró hitos políticos, hasta hace poco impensados. Desde gobernarla a la Doctora Carrió (ella misma expresaba que no tenía marido para no ser gobernada) hasta llevarse puesta a toda la estructura, cuasi mafiosa, de los barones del conurbano. Ponerlo en su lugar al Gobernador que va por las dos décadas de manejo en la provincia, en caso de que así lo decida hacer, será poco más que un trámite y le redituaría, no sólo en su acumulación de hitos políticos (conseguiría lo que ni siquiera se animaron desde el Kirchnerato) sino que además tendría en su haber, el liberar a una provincia entera del control férreo y pre democrático de quién se decía progresista y moderado, en comparación con el sistema del pacto o con los gobiernos del populismo de Tato. 

 

 

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