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ANÁLISIS

12 de agosto de 2015

¿Existen “razones” del voto o de las elecciones políticas?

“En cualquier momento dado y en cualquier sociedad concreta, es pequeño el número de seres humanos que se preocupan en profundidad por la literatura, la música y las artes; para quienes semejante preocupación comporta una inversión y una apertura del ser verdaderamente personales.... .....En caso de gozar de libertad de voto, el grueso de la humanidad elegirá el fútbol, la serie televisiva de sobremesa y el bingo por encima de Esquilo. ¨ (G. Steiner.)

Sí usted es de los que piensa en el voto, bueno, es porque tiene determinadas herramientas como para hacerlo, además de tiempo, sí considera que “ese voto suyo, de su familiar cercano, por ser pensado es más voto, o porque tiene un sentido político o social” se encuentra en un grave problema. Pero como veremos y sí coincide con lo siguiente, algo podremos hacer, dada que toda sociedad está orientada en el sentido de la utilidad, la literatura, - al menos que sea encarada con indulgencia como descanso menor- siempre debe oponerse a esta dirección (G. Bataille). Sí vamos a continuar con las citas, ya lo dijo Voltaire “El pueblo se parece a los bueyes, que necesitan un aguijón, un yugo y heno ¨.

Pero no son pocos los que se esfuerzan en una especie de guerra hermenéutica, es decir una batalla para tratar de entender que se ha votado y porque. Y lo más probable es que no existan razones únivocas, o mejor dicho que ni siquiera existan razones, que sean guiadas por la razón, valga la redundancia.

E iremos por otros lugares, como siempre lo hacemos, a esos destinos donde sólo nosotros, o como muy pocos, nos adentramos, como para encontrarle un sentido a esta suerte de explosión de búsqueda de razones, que para mal de males, pretenden, además y como si fuese poco, tratar de escrutar que sucederá el próximo 25 de octubre en la presidencial.

Nada de ir contra los que votan con la panza vacía, con el techo perforado y con el piso de tierra, de esta columna ha salido la propuesta del voto compensatorio, que de paso redefine el contrato social y que es analizada y observada como tesis en filosofía política en universidades y  revistas científicas del mundo (la propuesta establece que el voto del pobre debe valer cinco), nosotros vamos allende las fronteras a los responsables primarios de la cosa pública y por ende a la casta política, a la nuestra, a la local, nada de analizar la democracia francesa o escandinava, o hacernos los jugados porque criticamos el orden nacional. Nosotros bancamos el malhumor y la incomprensión del poderoso que esta a la vuelta de la esquina, el que ordena no pagar la pauta u obviarnos como actores sociales, porque criticamos sus metodologías y supuestas convicciones políticas. No existirá ningún amigo en el poder que nos salve del cadalso en que nos quieren ahogar los prohijados por este sistema que arcaicamente desnuda que somos una de las provincias, en donde estructuralmente, menos se resolvieron los problemas más centrales que afectan al ser humano, no habrá foto en medio amigo, convite, conferencia o charla, en donde nos inviten como expositores, somos profundamente indeseados en esos recintos en donde el bullicio de las palabras encierran una proverbial nada conceptual que abona, hasta el hartazgo, la pobreza material de miles de correntinos.

Hubo un tiempo en Corrientes, en esta provincia, donde al decir de alguno Latinoamerica comienza, en donde un grupo de dirigentes políticos, eligió por temor a la idea de un político que se eternizara en el poder, con gran apoyo popular independientemente de sus prácticas populistas o feudales, construir una alternativa que dieron en llamar frente de todos, poniendo a la cabeza del mismo, a quién hoy, 16 años despúes, sigue siendo gobernador.

De esto se trata, nada más que de esto, en este caso, porque no estamos aquí para analizar, mucho menos en forma gratuita, tantos períodos de gobierno, que seguramente, tendrán sus luces y sombra, pero sí estamos para recordarlo, sobre todo, porque gran parte de esos constructores, de aquel frente político, hoy se dicen en las antípodas, y nada han dicho, al menos públicamente, que trocaron, que le hicieron cambiar a la sociedad, un remedio por una supuesta enfermedad. Eligieron enfrentarse por temor a quién parecía querer eternizarse en el poder, y terminaron construyendo una figura que estará 16 años en el circuito del mismo (la historia creada relata que un primo puesto no cumplió algunas promesas por algunos meses…) y quién sabe si no ira por otro período más, por más que hasta ahora lo niegue públicamente.

 

Esto fue una elección, sin duda, de gran parte de la clase política, que hoy sigue enjolonada en el engranaje de nuestras cuitas políticas. Hoy siguen representando intereses que se fueron modificando, natural y lógicamente, hoy siguen esgrimiendo otras consignas, que seguramente variaran a contrario sensu de sus invariables prerrogativas como miembros de la clase política sostenida por el erario de todos.

Podrían hacer una confesión de partes, reconocer que se equivocaron, al menos de apreciación, que por temor a quién parecía pretender eternizarse en el poder, lograron la profecía autocumplida y nos instalaron 16 años de lo mismo, con posibilidades, porque no de 20.

Es un buen momento para recordarlo, sobre todo, para sacar en limpio que política fáctica, no se puede hacer en contra de algo o de alguien, porque de lo contrario, eso necesariamente, termina fermentando en algún otro, que al cambiarse de envase o de camiseta, se aprovecha del formalismo y se continúa con los problemas de fondo.

Sería bueno que lo anoten quiénes piensan dar la batalla por la provincia en 2017 y se espera más de un acto de reconocimiento o de grandeza por parte de quiénes, se equivocaron al elegir en aquel no tan lejano 2001 correntino.

 

 

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