ANÁLISIS

28 de julio de 2015

El sillón de Colombi

Tal como le ocurrió a su admirado Rivadavia, don Pedro Ferré ha quedado inmortalizado en el saber popular porque su propio apellido es la denominación que recibe la poltrona del poder. Sus cuatro mandatos son señales inequívocas (hacer una síntesis de sus logros y desaciertos sería una atribución historicista que no nos compete) de que ha sido parte constitutiva de la política correntina. A más de dos siglos de su existencia, sin embargo, la cotidianeidad exige de resignificaciones, de reescrituras (esta frase se la dedicamos a la publicidad del agua mineral que exalta el uso del pre fijo “re”) y nada más atinado que renombrar el sillón del poder de Corrientes, como homenaje al gobernante, del último siglo, de la modernidad, que sin pretender violentar la reforma de la constitución provincial, para peculio electoralista, dejará de ser tal, no por falta de apoyo popular precisamente; designar al sillón del poder, como el sillón de Colombi, bien podría ser un buen proyecto legislativo que entronicen los electos de Eco, Ricardo mediante.

Quienes piensen desde la mala fe, creerán que esto es el uso desmedido de la ironía, posiblemente lo sea, de todas maneras, no es lo más importante, o lo que se quiere transmitir prioritariamente. Lo que se busca comunicar, es lo decisivo que resulta el poder, cuando es utilizado por hábiles manos, que saben, donde cómo y porque. Sí usted no se ha dado cuenta, es comprensible, no sólo por las exigencias de la vida moderna, sino por la cantidad de medios que dicen comunicar, que tan sólo son bocinas de personalidades con intereses concretos que no están dispuesto a pagar (así lo hacen saber las entidades gremiales que aglutinan a trabajadores de la comunicación) a quiénes puedan dar un panorama un poco más amplio, o acertado o atinente, acerca de lo que ocurre con el poder en esta provincia.

Desde el lugar en donde salen las decisiones más importantes, desde el día del cobro de los empleados públicos hasta que se reciban o no a los agregados comerciales de la República islámica de Irán (No lo recuerda, forma parte en verdad de las fantasías que origina también el poder, esta reunión figuraba en el informe del fallecido fiscal Nisman, a quién el empresario, yerno de un correntino que llamo al gobernador cuando este desapareció , Stefanini, le deposito una fuerte suma en dólares en una cuenta en New York; pero no haremos ninguna novela de esto, en verdad no guarda ninguna relación, ni poseen sentido alguno, a veces los datos descolgados, que parecen tener que ver en un todo, son tan sólo eso, datos descolgados…) se ha decidido un procedimiento (una especie de manual de operaciones, como ese que dicen que utiliza un partido nacional, bajo tutela de un consultor internacional, no vaya a creer que desde Corrientes no tenemos asesores de fuste, no sólo Zuleta, también se reciben colaboraciones de otros con menos cartel, pero que prestan servicios a otros presidenciables, como el caso de quiénes “marketinean” a Margarita) para trabajar la sucesión de Colombi, o el alejamiento de este, obligado por no contar con reelección, del poder central de la provincia.

Ellos ya dan por hecho, lo tienen incorporado, el concepto que utilizamos como título (vio que no somos tan inocentes como lo que vendemos…) consideran que el poder, por más que no esté el gobernador, les seguirá perteneciendo, la silla, la poltrona, la seguirán detentando.

Claro, que como buenos estrategas, de su debilidad construyen su fortaleza. Es decir, como no pueden trabajar en la continuidad desde la no reelección de Colombi (porque además de este problema en sí mismo, abren la disputa por la sucesión), generando o azuzando incluso con el fantasma de que, tras una especie de operativo clamor, se pueda romper esa promesa y finalmente reformar la constitución, lo que hacen es plantear quiénes no tienen que estar sentados en el Sillón que era de Ferré, y ahora es de Colombi.

Por sí no fuimos claros (para no transferirle la responsabilidad a usted, diciéndole que no lo entendió) la otra metáfora que bien cuaja, es la del gordito dueño de la pelota (Bueno, si a Randazzo le creyeron que no se refería a Scioli cuando decía que el proyecto se quedaba manco, porque no creer que es fruto de la casualidad esta asociación) que al no tener cabida, es decir al no poder jugar (es decir no poder ser reelecto) se lleva la pelota, o al menos dice quién juega y quién no.

En esta etapa se encuentra el poder político correntino. Mientras los actores de reparto hacen lo que tienen que hacer (es decir, colgar afiches, organizar actos, aplaudir, doblar boletas, etc) ya nos están diciendo quién no debe sentarse en el Sillón de Colombi.

Insistimos, ni siquiera porque el elegido como tachado genere espanto o terror (que bien lo podría generar, amén de esto), sino más bien, como estrategia para que el sillón que era de Ferré, siga siendo del mercedeño por más que sus glúteos no reposen en el mismo.

Ningún sentido tendría que analicemos los porqué de la elección del rival (lo mismo hizo el Kirchnerismo a nivel nacional, eligiendo a los amarillos como opositores), tampoco tenemos, hasta el momento ningún interés real en los diferentes clanes que forman parte de los circuitos del poder, sólo queríamos que usted lo supiera, por donde pasa, la cuestión política de la provincia en donde tal vez usted nació, vive o tiene depositado algún tipo de interés figurado.

  

  

  

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