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ANÁLISIS

7 de julio de 2015

¿Cómo Ganarle a Ricardo?

Es la pregunta del millón que desde hace 15 años la dirigencia política opositora al mercedeño no logra responder. Tal como referimos en el último análisis, la compulsa electoral tuvo como concepto predominante el personalismo, en donde el gobernador se manejó a sus anchas, desde un primer momento, cerrando el ciclo con el atemorizante 50% de apoyo popular. Una de las tantas razones, de que la oposición no hizo pie, fue precisamente que desistió de esta estrategia, el peronismo, FPV o como se llame, ni siquiera asomó una conducción bicéfala, ya lo hubo de alertar Confucio, otro de los generales del Peronismo, y la tercera posición lo término de confirmar. El 10% que saco Tato, fue en base a lo que le queda de apego con una correntinidad que lo supo adorar. Por aquí podría pasar la clave de un triunfo sobre Ricardo. El dicho dice “el que a hierro mata, a hierro muere”, podría constituirse en la reconformación de un FREPANU, en donde Tato y los partidos provinciales, junto al peronismo que no sea funcional a Ricardo (recordemos que los que se oponían al FREPANU, del PJ, lo hacían por temor a que el líder naranja se eternizara en el poder, trocaron este miedo, por 16 años de Ricardo, que va por 4 o quién sabe cuántos más), cambien el escenario de la discusión electoral y terminen con el Ricardismo.

La clave de esta posibilidad pasa porque se convenzan de la misma ciertos actores de la política, uno de ellos, Camau. El joven secretario de deportes de la nación, es quién tendrá la responsabilidad de rearmar lo que quede del peronismo. En caso de que gane Scioli, deberá pugnar para que no se le suban los humos triunfalistas en la cabeza, ya le pasó la elección anterior, y en caso de que lo logre, deberá dar un segundo paso, acaso un poco más complejo. Deberá dejar de lado tantas reuniones con asesores y marketineros de capital, deberá escuchar más a las bases y a los hombres del peronismo local, deberá entender que la estrategia de poder es más compleja y tiene otros vericuetos que tener imagen positiva en encuestas y recursos en la elección.

Con un Camau, que pueda por ejemplo ofertar una vice para Nora, y una participación real del poder con los partidos provinciales que se aglutinen como el Panu, al 50%, podría recomponerse el eje de aquella experiencia política, FREPANU, la última maquinaria que le gano en primera vuelta a Ricardo y según los comentarios, siempre insidiosos, también en segunda, pese a que esta victoria no fue reconocida.

Por supuesto que a esta estrategia le saldrán a criticar, los peronistas que arribaron a espacios de poder, gracias a Ricardo, en aquella experiencia que se dio en llamar Frente de Todos. Estos a partir de allí construyeron una demonización del PANU, para justificar sus poltronas en la política y sellar al peronismo como furgón de cola de un radicalismo, que soportó 3 mandatos peronistas de gobiernos nacionales, manteniendo siempre a raya y como segundones a los seguidores del general. Pese a que hace unos años, estos se desprendieron de Ricardo o mejor dicho del Ricardismo, no dejan de estar como “narcotizados” por la era del mercedeño. La única forma de salirse de tal adicción, es que reconfiguren sus conceptualizaciones políticas, que comprendan que la ciudadanía, la que vota en los barrios, no percibe lo mismo, como lo puede hacer alguien desde un escritorio, incluso como la puede ver esta pluma, sin ponernos en su lugar. El 10% de Tato, así lo demuestra, el 50% de Ricardo aún más, nos guste o no, nuestra correntinidad, sigue votando personalismos, y por otra parte, está bien que así lo haga, en caso de que queramos modificar esto, no lo podríamos hacer en la próxima elección o en los próximos años, es un trabajo más estructural y que lleva más tiempo.

Por ello, este artículo pretende responder, una cuestión que hace 15 años no se responde y la hipótesis que sostenemos es que en tanto y en cuanto, no se comprenda, de un lado, o de otro, que se debe reconfigurar la única herramienta que le gano a Ricardo dos elecciones provinciales, lo más probable es que este sigue permaneciendo en el poder, mediante reforma o interpósita persona.

Se podrá decir que la política no es una suma aritmética, que no todo el espacio opositor sumado se corresponderá en un resultante exacto de esa suma por separado. No estamos planteando eso, no pasa por sumar el 10% de Tato, con el 35% del FPV, pasa por algo mucho más conceptual. Primero por unificar los dos liderazgos opositores que tienen un cierto nivel de predicamento comprobado (Tato y Camau) para hacer un contrapeso con el personalismo del mercedeño que maneja a diestra y siniestra la mitad del electorado correntino. En segundo lugar, la recreación de un FREPANU, reconstituiría el escenario político, algo que sí o sí, lo debe hacer la oposición sí quiere tener alguna chance. Sacarlo de la localía a Ricardo, de este lugar cómodo, en donde asienta su discurso, su prédica, hasta su mística. Se le debe robar, en el buen sentido, esa impronta del correntino que no se arrodilla, que  no se postra, que defiende los embates de una nación enajenadora de nuestros recursos, de nuestra historia y de nuestro ser en el mundo.

En caso de que el Sciolismo triunfe a nivel nacional, se deberá entender que va a ser más necesario a Daniel que a Zanini. Es decir, el peronismo duro tendrá que mostrar su rostro en Corrientes. Por más que los pibes de la Cámpora, sean los mejores del mundo, ni deben asomarse por acá, el correntino medio los ve y se asusta y Ricardo aprovecha, trabaja sobre eso (así lo hizo en la elección ganada en 2103). Sí esto no es comprendido, el mercedeño podrá darse el lujo de hacer un sorteo para designar sucesor con un alto nivel de éxito. Nada de hacer eje en los logros “progresistas” de la era K, que en Corrientes se ven y se sienten, no con rechazo pero sin con extrañeza. Esto deberá ser comprendido, por esos sectores que quieren cambiar las cosas de la noche a la mañana (en verdad son los que declaman esto, pero que en la práctica cuando tienen una dosis de poder se comportan como los más rancios conservadores de los que dicen ser sus opuestos), tendrían que hacerse un curso de política y de correntinidad, y en caso de que lo no lo comprendan, irse como espacio aparte, en donde entenderán cuanto son apoyados en esas ideas que declaman pero que nos las testimonian con su accionar.

Los partidos provinciales, además del PANU, que puedan estar en este proyecto, tendrán que tener garantizado espacios de poder, mucho más apetecibles que lo que tan bien reparte Ricardo y en que basa otra de las razones de su éxito. Esta configuración política, debería hacer público que el 50% por ciento del ejecutivo estará conformado por estas expresiones (si se quiere, o necesariamente se hará uso de ese eufemismo de “equipos técnicos”) y por más que Ricardo contraponga que él no reparte el estado como un botín de guerra, se le podrá contra-refutar que se está construyendo no una alianza de gobierno, sino una alianza de poder.  

Claro que estamos dentro del terreno de las hipótesis y en caso de que esto pueda ser comprendido por los mencionados, se toparan con mil y un inconvenientes en el camino, de eso se trata, pero a la luz de ciertas lecturas es casi la solución más plausible para responder la pregunta del título.

Usted dirá, falta mucho, sin embargo, Tato ya dio un primer paso, al cerrar una alianza con Scioli, bien podría dar un segundo, poniendo peronistas como candidatos a concejales, en donde se elijan en octubre, y Camau le podría corresponder, analizando la política con “los viejos zorros” esos que lo vieron a Ricardo venirse de su Mercedes natal y tal como en las culturas pre colombinas, se debería escuchar, para tener un futuro, usando el pasado como experiencia y no como un obstáculo a eliminar (algo imposible además, dirían desde la psicología) o, a no tener en cuenta.

 

 

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