No puede estar ni vivo ni muerto. En latencia inconsciente sí, pero no como producto del duelo, sino como el deseo que no llega. No soportamos lo inacabado, lo inconcluso, le damos el nombre de lo indeterminado, de lo incierto. Con ello, para más confusión, transformamos lo relativo en absoluto. De aquella primigenia noción, convertimos por nuestra falta de aceptar la carencia, al dios en concluido, terminado, acabado, perfecto y omnisciente. Más luego, lo negamos, lo matamos o asumimos de su suicidio. Sin tiempo ni espacio, vamos construyendo en la tórrida e ilógica intuición de nuestro aquí y ahora, con vaguedad y temor, pero también con petulancia y soberbia, nuestro alter ego.


La convicción más profunda que dirigió mi meditación en Virtudes contra deberes es que el sujeto moderno y postmoderno se transformó en un individualista visceral a quien no lo obliga ningún deber pues intenta hacer siempre su capricho subjetivo. El primado de conciencia se extendió de su inteligencia a su voluntad.


La escuela correntina de pensamiento invita, al encuentro que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este Jueves 16 de julio a las 10 de la mañana hora Argentina. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador para el quinto encuentro de la propuesta de “intelecuales con voz” que tiene como invitado al célebre doctor en filosofía Alberto Buela.


La escuela correntina de pensamiento invita, al encuentro que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este Miércoles 15 a las 10 de la mañana hora Argentina. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador para el cuarto encuentro de la propuesta de “intelecuales con voz” que tiene como invitada a la filósofa española Ana Lacalle Fernández.


La escuela correntina de pensamiento invita, al encuentro que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este Martes 14 a las 10 de la mañana hora Argentina. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador para el tercer encuentro de la propuesta de “intelecuales con voz”.


La escuela correntina de pensamiento invita, al encuentro que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este Lunes 13 a las 20 hora Argentina. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador para el encuentro con el psicólogo e intelectual mexicano, Alejandro Segura Chavéz.


La escuela correntina de pensamiento invita, al encuentro que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este Lunes 13 a las 10 de la mañana. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador en un cronograma que en la misma jornada, a las 20 horas (con las mismas coordenadas de ingreso) se dialogará con el psicólogo e intelectual mexicano, Alejandro Segura Chavéz.


La escuela correntina de pensamiento invita, al diálogo que se realizará vía zoom (ID de reunión: 972 826 7498. Contraseña: 4wju69) y replicado en redes, este domingo a las 11 de la mañana. Francisco Tomás González Cabañas oficiará de entrevistador/moderador en un cronograma que posee sendas reuniones con intelectuales de España, México y otras partes del globo, que respondieron a la convocatoria de sentir, pensar y vivenciar la comunicación más allá de donde uno viva y transformando en positiva las actuales disposiciones de restricciones sanitarias.


Cundió el pánico, cuando valientemente, presidentes de partidos nacionales, pusieron el acento en la gravedad institucional que implica y representa en muchos distritos, “feudalizados” del país, que ciertos casos que, involucran a cuestiones individuales, terminen afectando luego a la generalidad de lo colectivo.


Tal cómo si fuesen simples comentadores de lo que nos ocurre, nuestra clase dirigentes, y sobre todo quiénes fueron votados para asumir determinadas responsabilidades políticas, nos advierten que la pobreza aumentará dramáticamente tras los efectos, principales, como secundarios (confinamiento) de la pandemia. Necesitamos mucho más que ésta función relatora, narradora y comunicacional de nuestros políticos y los suyos (amigos, adeptos, militantes, familiares, asesores y todos los que conforman los nudos). Esta versión periodística de la política, genera, además, que el periodismo, pregunte muy poco y poniendo el eje en aspectos que tal vez sólo sean rutilantes para ellos y para los políticos, dejando en el margen de la excepción, al populoso campo de los múltiples, de los ciudadanos, de los habitantes, del pueblo, de las muchedumbres y masas, que ya demasiados problemas tienen, como para denunciar, que no están sus intereses representados, dignamente, con los políticos comunicando o con los periodistas haciendo política de medios.


El problema es la pregunta ausente. Tal vez, el efecto más devastador de la pandemia tenga que ver con la práctica de contar, muertos, enfermos, contagiados, hisopados y testeos, obturando de este modo que nos preocupemos, a expensas de lo urgente, por lo importante. La función principal de los políticos encaramados en el poder, es la de responder a las contingencias. En un segundo orden el de evitarlas, prevenirlas o retrasar las mismas. Esta prioridad, se encuentra subvertida, peligrosa y perversamente. Nuestras autoridades políticas, se muestran, en la comodidad sanitaria de la distancia, por intermedio de sus redes, atentas, prestas, dispuestas para la narrativa, focalizadas en evitar la propagación del virus, cómo si fuese esta la acción por la que han sido votados o elegidos.


Desde la antigua Grecia la ética se ha fundamentado en alguna compensación para el hombre virtuoso ¿Es posible la ética en un mundo en el que ya "no hay Dios" que legitime desde su trascendencia unos valores u otros?


Así como Thomas Lawrence manifestó la consigna “La filosofía en la Pintura”, haremos lo propio con respecto a la dimensión política. Se propone un pacto lúdico, donde usted, ante las obras mencionadas, dirá cuál le gusta más por las razones o sinrazones que fuesen y nosotros desde nuestra conjetura, le diremos que vemos de su gusto o cómo se traduce su elección estética en una opción política.


Un relato de corte sensual. Una historia para despertar las fantasías...


LA REVOLUCIÓN 4.0 DEL SIGLO XXI


La irrupción de la pandemia, generó por sobre todo el certificado de defunción de las ideologías y de las perspectivas geopolíticas. Tanto en oriente todo, como en occidente completo, de izquierda a derecha, pasando por el centro, la respuesta ante el Covid, fue única, absoluta y totalitaria. Lavado de manos, aislamiento y distancia social. Represión, vía normativa, de quiénes, por alguna razón, se corrieron un ápice de las respuestas unívocas y medievales, emitidas desde el poder.


La pandemia del COVID19 se extiende entre toda la población, pero muy especialmente entre los pueblos indígenas en razón de las pésimas condiciones de vida y salubridad a los que han estado históricamente sometidos.


El aceleracionismo que imprimió la pandemia, para que los artífices del fenómeno Alberto Fernández, muestren el verdadero rostro del Cristinismo en sucesión (la post-cámpora) genera las primeras reacciones estertóreas y por ende emocionales y no razonadas en el plano de lo político. Ciertos sectores independientes que oscilan entre la tilinguería, el cipayaje, la defensa proba de cierta institucionalidad, la necesidad romántica de una definición de lo democrático, de acuerdo a que lado de la grieta uno se ponga o posicione, pueblan editoriales y llegaron a rutas, plazas y calles para expresar el deseo que la energía denunciatoria ante el presidente reciente se traduzca en el momento electoral, en esa ancha avenida del medio (cómo una de las posibilidades) en la que el actual Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, se viene acendrando políticamente, desde que abandonara el cristinismo primigenio tras haber nacido como uno de los predilectos de Néstor (previa recomendación de ex presidente Duhalde).


La mirada ajena sobre el trabajo propio. Las aventuras y desventuras de confiar en el juicio de los otros.



Quiénes trabajamos en teoría del estado, observamos, apoyados por todas y cada una de las estadísticas consultadas desde un tiempo a esta parte, como la mayor parte de la ciudadanía occidental, no separa ni distingue, es decir no cree en la independencia de los poderes, sobre todo del judicial con respecto al ejecutivo. Lo que parece o figura claro y conciso en la academia, o en los recintos cerrados en donde se cosifica al saber, se traduce como oscuro, escondido y difuso en la arena pública, en los aforos, en las plazas y en los espacios comunicacionales, en todas sus vertientes y versiones. Ejerzamos o no la docencia formal, lo cual no constituye el derecho de mandar a leer a alguien como forma agazapada de agraviar o menospreciar al otro (en su comprensión, discernimiento e interpretación), debemos volver a las fuentes, para corresponderse, con aquello que han pensado y redactado nuestros predecesores en tiempo y espacio.


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