Viernes 14 de Agosto de 2020

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Te lo digo otra vez, el candidato es Gustavo Valdés.

Así como tiene sus ventajas ser de ECO y dentro de ello, de la UCR, leer estas columnas, posee las suyas. Hace dos años, sí años, no días, semanas ni meses, sino años, que tal como lo puede constatar en nuestros archivos que se los linkeamos, lo expresamos en al menos 4 textos, que el sucesor, el continuador, el heredero, delfín o como lo quiera llamar, podría ser o sería, el ungido oficialmente. No lo hacemos usualmente, esto de dar lecturas con mucha antelación, por temor a que sean mal interpretadas, dado que no tenemos, ni tampoco queremos tener, poderes o visiones especiales, simplemente estar en determinadas perspectivas, observando los pliegues no sólo de lo real, sino de lo simbólico, permiten esto mismo, que tales tiempos que en verdad parezcan desdoblados, se unifiquen en un punto. Valdés posee serias chances de suceder formalmente a su hacedor, es decir de confirmar, de ratificar, esta decisión que ha sido de uno (el más poderoso de la provincia) en una decisión de las mayorías, en verdad todo está dado para ello, a lo sumo, además de no caer en este triunfalismo en exceso y en la fórmula de la tríada (Nación-Provincia-Municipio), deberán ofrecer, ofertar a cierta ciudadanía, que sí bien es una continuidad de un proyecto, de un equipo, de una forma de gobernar, también existe espacio para el ingreso de otros, que no necesariamente sigan siendo los mismos que vienen manejando todo, que podrían seguir manejándolo pero desde otros espacios, tal vez nacionales o menos visibles.

Martínez Rojas y los Negocios con la Correntinidad.-

Las pruebas son contundentes; una sociedad que valora más un prestamista que un poeta tiene como valor social o como estándar de calidad axiológico, el tener, el acumular, el poseer, a como dé lugar, sin importar a costa de qué y por intermedio de que métodos se haya obtenido aquello que se ostenta, que se adora, que se deifica. Palabras más, semántica menos, la cuestión es que la política debería poner en discusión esto mismo como elemento esencial de una campaña como de un gobierno. No se trata de endilgar, solamente, la condición Cholula, mediática o marketinera que pueda tener la otra fórmula que pretenda el gobierno, aun suponiendo que sea así, el Valdesismo necesario (como estilo o como forma de entender el manejo de la botonera no como elemento discordante dentro de un equipo) en caso de querer ejercer poder verdadero, debe prestigiar el concepto del porque va por el poder. Debe explicar porque dentro de ese equipo, se resolvió dejar sin juego relevante a los principales partidos después del radical con mayor cantidad de votos. Explicación que debe hacerse en el armado de los equipos de gobierno, de los famosos equipos técnicos, que prescinda de la marabunta de ordinarios que se han enriquecido o pretenden hacerlo, negando el ocio o en el negocio, que es lo mismo, con el estado alelado, para beneficio faccioso, para el enriquecimiento furibundo que cualquier truhan de poca monta, al estar judicializado puede llegar a destapar.

Tato debiera estar libre.

La cuestión no es jurídica, sino política. El incremento del malhumor social, o la posible ruptura del clima de paz social que tanto se pregona y se vende, que se reconoce desde Nación (auguran un próximo trimestre de mayor recesión y contracción económica), que se palpa en las calles (sea mediante paro forzado, o mediante el ejercicio represivo para no permitir la instalación de una carpa de protesta frente a la casa de gobierno) aún parece no llegar al entendimiento de la cocina del poder. Mantener bajo tecnicismos leguleyos en prisión, y privado de sus derechos políticos, a un ex gobernador, votado por la ciudadanía y más allá de que tenga razón en sus reclamos (es decir la libertad de Tato, debe ser tratada más allá de Tato y su entorno) o que tribunales nacionales o internacionales le den la razón jurídica, existe una razón social, que impele a que mediante un salvoconducto (llámese conmutación de pena, pacto correntino por la paz social y contra la pobreza, símil al de la Moncloa español) el otrora líder sea reconocido por sus pares, como nuevamente admisible para la cosa pública o política. Caso contrario, ¿Qué se le podría pedir a un Zalazar, a quién el mismo estado que le privó de educación, de oportunidades laborales, tanto para él, como para su descendencia, cuando no encuentran, o lo sueltan, al asesino y violador de su hija, que se ajuste a derecho? ¿Qué no le pegue a su propia mujer? ¿Qué no pretenda hacer justicia por mano propia, rompiendo vidrios o escrachando el proceder de ciertas magistradas? ¿Cuántos Zalazares, están agazapados, esperando, con el cuchillo bajo el poncho, asestarle la estocada a ese estado que es sólo para unos pocos y que podrían sentir que es su oportunidad en este clima de recesión que solo cierra con el orden represivo al no haber encajado, como se pretendía la alineación astral de nación-provincia-municipio?-