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ANÁLISIS

30 de septiembre de 2016

Gobernar Corrientes desde la Municipalidad de Mercedes.

Ricardo Colombi puso en marcha su plan para conservar el poder, retirándolo desde la institucionalidad del gobierno provincial, pretendiendo trasladarlo a una liga de intendentes (al mejor estilo PJ Bonaerense antes de Vidal) donde él se constituya (junto a sus más leales, Osella en Goya, Vischi en Libres, Valdes en Ituzaingó y Vignolo en Capital) no en el estado (tal como lo afirmaba Luis XIV con esa máxima de que el estado era él) sino en la más pura y dura expresión del poder, condicionando al futuro gobernador, dure este dos años (es decir en caso de que se reforme o no la Constitución, que como usted advertirá es una de las genialidades de este plan, pues pasa a ser una bomba de distracción o de humo) cuatro años, o sea opositor o de las propias filas radicales o de ECO.

La jugada es magistral, dado que quién pergeño esta estratagema para continuar moviendo los hilos del poder de la provincia, no sólo que comprendió, tras la experiencia del 2005-2009 (cuando su primo se le insubordinó) que el poder no siempre, ni solamente reside en las formalidades de las instituciones donde los libros y las normas dicen que anidan sino que se propone, comprobarlo, otra vez más en la praxis. Esto que es un tema en sí mismo en la teoría política, y que los Europeos, lo llevaron a las calles con el mayo del `68, los populismos latinoamericanos lo revivieron en esta última década, haciéndonos saber que el verdadero poder estaba en las corporaciones y en el imperialismo económico, por lo cual, ellos, casi santos inocentes, podían darse asimismo patente de Corso, para saquear todo lo que tuviesen enfrente. Ricardo mientras esto empezaba a suceder, ya hacía su magister en filosofía política, en el campo mismo, dado que desde la insignificancia de una banca legislativa nacional primero, para luego lucharla desde la jubilación anticipada y de privilegio de una banca en el senado provincial, demostrarle a su primo y a todo Corrientes, que el poder, lo seguía teniendo él, por más que su primo, desde el sillón de Ferré y con todo el simbolismo del poder formal, y el entonces delfín del gobierno nacional de aquel entonces, el actual intendente de la Capital, Ríos, hubieron pretendido, ganarle en primera, como en segunda vuelta, algo que no consiguieron, ni por cerca.

Este es el segundo capítulo, es el doctorado en honoris causa, de la más importante universidad para el teórico, es su consagración por antonomasia de toda y su extensa carrera.

Hemos caído, en su proyecto de distracción, en la bomba de humo de la reforma constitucional. Sólo bajo este objetivo se explica la insustancialidad de lo que se propone y que en definitiva, solo lo importante radique en un mayor poder para los municipios. Lo primordial, es que bajo la argucia de emparejar el calendario con lo nacional, le amputen medio período al próximo gobernador. Es casi un condicionamiento siciliano, camuflado bajo tecnicismos normativos. Que se proponga que el próximo gobernador dure dos años y que en esa elección no participe el actual gobernador, significaría en un mismo sentido, que se proponga, un día antes de dejar el poder, como miembro del Superior Tribunal de Justicia, ninguna ley se lo impediría, pero, por eso afirmamos que es un condicionamiento como nunca antes se observó desde las entrañas mismas del poder.

En lo fino la estrategia se continúa así. Los parlanchines legislativos, hablan en los medios de figuras literarias, para explicar una posible reforma que además de mayor poder a los municipios, pretende condicionar al próximo gobernador, sea del partido que sea, diciéndole “No está el señor del poder, te corresponde sólo la mitad de un período”, como ya lo afirmaron, no se les va la vida, sí es que el Loro u otro animal, da sorpresivamente el sí en la legislatura. El plan puede continuar normalmente pese que no lleguen a la reforma y el próximo gobernador dure cuatro años.

Constituirán una liga de intendentes, o armada Brancaleone, en donde desde Ricardo en Mercedes, como sus principales hombres, muchos de los cuales suenan, en una segunda bomba de humo, para sucederlo, en sus distritos de origen y que casi todos ya han gobernado, se hagan de estas trincheras de poder, para condicionar a un correligionario (en este caso surgirá desde el legislativo) a un hombre de Eco (ambos presidentes de cámara, el de la baja con más chances) o incluso mismo a un Camau gobernando y a un Ríos reelecto.

Por supuesto que nunca, públicamente, podrá reconocer Ricardo (pero en sus acciones de aquí en adelante se develará) que le interesa mucho más ganar Mercedes, que alguien de los suyos lo suceda. En la escena de la rosca del poder, hasta no sería alocado pensar en una negociación con el propio Camau, pidiéndole Ricardo como prenda de cambio, para cederle la victoria en la provincia, cierta pasividad judicial, como el campo libre en su terruño para ganarle por muerte a Víctor.

Ricardo, como toda la clase política correntina, conoce el precio del peronismo local. En este caso, avanzará una posición más, como dijimos será la consagratoria, la que nos dé a toda la correntinidad a entender que el poder es él, mucho más allá de cargos y de honores, por segunda vez, y en esta oportunidad, por su propia decisión, fortaleciendo la idea municipalista y con el apoyo del gobierno nacional, ventajas sustanciales en relación a cuando estuvo afuera del gobierno por la traición de su propio, que no tenía ciudad donde atrincherarse ni gobierno nacional que lo apoyara, y tampoco había decidido dar esos pasos si no que tuvo que actuar o reaccionar ante el accionar, a su entender, traicionero de su primo.

Tal como lo indican los libros, es uno de los pocos que conoce las futuras reglas de juego, las que el mismo determinara, con el consabido efecto sorpresa (esto de municipalizar el poder) de esta nueva estrategia y en esto prioriza su potencia en que casi nadie conozca por donde pasa la cuestión del poder, no por casualidad, uno de sus socios principales, en una convención de su partido, hizo saber que irán por mayores intendencias. Por aquí pasa la clave.

El peronismo probablemente tenga el gobierno pero no el poder, todo esto está sucediendo sin que siquiera el más lúcido de los peronistas en actividad haya caído en cuenta. El peronismo en su sempiterno fiasco (alguno de los de acá tendría que emular a Duhalde con su razonable autocrítica de considerarse parte de una dirigencia política de mierda que fracasó rotundamente) se contenta con los monumentos a Doña Porota o a Jorge Romero, no entiende que aceptando esta dádiva simbólica y de un supuesto reconocimiento, se está negando la historia, de hacer primero un monumento a los gobernadores Peronistas votados por el pueblo, como Julio Romero, Filomeno Velazco o al Vicepresidente Quijano. Por un departamento en Miami un legislador peronista podría levantar la mano en uno u otro sentido, eso ha sido así y podría seguir siendo, lo lamentable en este caso, es que ahora irán por más, probablemente le sirvan en bandeja, un gobierno amputado, a quién se dice peronista o usará circunstancialmente el traje de, para demostrar que el poder sigue pasando por el hombre que desde el 10 de diciembre del año próximo querrá gobernar la provincia desde la Municipalidad de Mercedes. Esta será la elección más sustancial de los últimos años de la vida democrática correntina, quién así no lo entienda será cómplice por acción u omisión del Ricardismo que como filosofía política pretende demostrar en los hechos que el poder puede anidar en una persona y no en la institucionalidad.

  

 

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