Domingo 31 de Mayo de 2020

  • 13.9º
  • Nublado
  • Fecha

  • Contagios

  • Recuperados

  • Muertes

NOTICIAS

BUSCADOR:

Quiero un lugar en el gabinete nacional.

Tal parece ser la frase de momento, el exordio, el pedido, la solicitud, en verdad la clemencia, el grito desesperado de gran parte de la clase política vernácula que aguarda del pope mayor, que tras el manto protector (dialéctico), que en este caso no es precisamente el de la virgen morena, y con el inexpugnable argumento de la sangre derramada en Malvinas por parte de correntinos, le saque al Presidente, como cumplimiento de la “cuota societatis” la ratificación que convierta a varios de ellos en el selecto grupo del funcionariado nacional, que además de sueldo jugoso, brinda en nuestro sistema político, mayor consideración mediática (es decir que existas para el ámbito de la comunicación), el pago por parte del estado, en este caso nacional, de nafta, oficina, celular, gastos de representación, viajes, es decir el arropamiento, la investidura de quién está un paso más delante. Parámetros o referencias (no hablamos de concursos públicos ni mucho menos, la experiencia de la elección del defensor del pueblo, en donde no se dieron los resultados de ninguno de los test, es hasta vergonzante comparado con las pseudo democracias del cuerno de África) para ser designado, ni lo sueñe, por más que a nivel nacional se haya planteado de méritos o de capacidades para mejores. En Corrientes, el reparto es como siempre, a la vieja usanza, los funcionarios provinciales, escalarán el paso nacional, acopiarán la cucarda de los 40 millones, por haber sido fieles y leales a un gobierno provincial que va por las dos décadas, que sin duda ha cambiado la realidad, no sé sabe de cuantos del millón de correntinos, pero claramente la de ellos mismos, exponencialmente.

Las tetas que vos tapas, son los penes que deseas.

Cómo si Corrientes no tuviese sus entramados, político-jurídico-policiales, como para entretenerse en el estío previo a lo electoral (en donde en verdad está todo casi resuelto, sólo la elección obligada que tendremos que hacer entre uno y otro de los representantes de las facciones que se detentan el poder), apareció el tetazo. Digno armado de prensa (la de las mujeres que se entetaron en una playa bonaerense, cosificando los famélicos cerebros de los policías que obviamente iban a reaccionar, reaccionando como reaccionaron, para que todos hablemos de esto, lo cual en el fondo está bien) de quiénes habitan grandes urbes, desde aquí, siempre hemos tenido esa relación histérica (en homenaje a este sexismo de creer primero que la histeria era propia y única de las mujeres, de hecho significa útero en griego, a seguir considerando tal afectación psicológica como el ámbito natural de las féminas) con la metrópoli. No nos gusta nada la capital, pero la emulamos, la queremos engrampar, haciendo algo parecido a lo que hacen, pero con nuestra particularidad. El tetazo, digno grito de una perspectiva de género, no se descontaminó de esta otra gran dolencia, estructural y puebleril, de emular, de seguir cabeza abajo, como ovejas dóciles, al pastor de la porteñidad. Un hecho que tendría que haber pasado, como una manifestación natural, se transformó en una polémica social, favoreciendo, seguramente a los mismos que las chicas entetadas critican, la cultura machista y paternal.

Horror vacui.

El Horror al vacío u “Horror Vacui” proviene de una antológica incertidumbre del ser humano, en tiempos del medioevo el avance de la física encontró un anatema inexpugnable y hasta ese momento impensado (naturalmente el vacío está para llenarlo de allí el problema de con qué y cómo llenar los vacíos). En nuestra realidad comunicacional vernácula nada seríamos sin las “noticias” policiales, las “nacionales” que cortamos y pegamos y mucho menos sin las gacetillas oficiales. Por un lado, ciertos “atrevidos” (en el buen sentido y con el mejor de los ánimos) dirigentes osan exigir a los medios una performance profesional que no tiene parangón con los derechos y los usos y costumbres que le brinda esa misma clase dirigente. Por otro, la costumbre y la supervivencia, “nos” lleva simplemente a cubrir el vacío, sea con minas en bolas, con el accidente (pedorro, agréguele el adjetivo calificativo que más prefiera o prescinda del mismo) con el chupado de la información desde esos hermosos lugares que nos hablan, entonces somos un eslabón de la cadena que reproduce cosa que no entendemos, no pensamos, no sentimos y mucho menos criticamos. Eso sí, pertenecemos, precisamente a ese eslabón, a ese sistema, al engranaje (en términos Sartreanos) logramos percibir algún ingreso, por llenar vacíos, y para llenarnos en nuestros vacíos propios, en sacar el auto cero kilómetro por más que no tengamos donde caernos muertos, en salir a cenar por más que nuestra heladera este vacía, en la ropa, en el celular, la zaga de llenar los vacíos continua (de continuidad). Es el motor inmóvil, en términos Aristotélicos del político que lo ha dejado todo por ser tal (desde lo dejable, hasta lo indigno) y que lo lleva a pretender reelecciones sempiternas o no bajarse nunca de la calesita electoral, de un cargo al otro o de pretender perpetrarse en el tiempo, chupándose el apellido y la vida, del vástago, para ungirlo, por obra de su dedo, como sucesor dilecto, para llenar su proverbial vacío o temor al mismo (en verdad todo lo es, sólo que nos da pavor reconocerlo y por ello nos engañamos pensando que llenamos algo que siquiera puede ser cubierto).

Un Ministro del Superior Tribunal de Justicia de Corrientes haciendo compras por Madrid.

En medio de un nuevo episodio, de magnitudes considerables, en donde se centra el accionar de la justicia y la poca credibilidad que recibe por parte de la ciudadanía en general, generando desde el Poder ejecutivo el estudio de proyectos y propuestas, que atiendan incluso, a una mayor contracción al trabajo a la jerarquía del poder judicial (como al aumento de sus integrantes en tanto y en cuanto, demuestren productibilidad, es decir atenuar lo tarde que llega la justicia a ser impuesta) el Dr. Luis Rey Vázquez, miembro del Superior tribunal de Justicia de Corrientes, se muestra, mediante su cuenta de twitter, haciendo compras (foto de la bolsa del comercio, en este caso una librería) por Madrid. En el marco de un Congreso de Derecho administrativo, del que también participó (de acuerdo a lo que informa la cuenta de twitter de la UNNE) la doctora Sotelo de Andreau. Rey Vázquez, expuso, en un panel con otros tres disertantes (uno de ellos de Entre Ríos) en la mañana del 20 de marzo (figura en el blog del congreso y lo ratifica un twitter del propio supremo) en Galicia, seis días después y sin otra actividad “oficial” (suponiendo que su disertación, en la que no oficiaba ni como el único correntino, el único mesopotámico, ni menos el único argentino, significara algo imprescindible para aumentar la calidad en el servicio que se brinda desde el judicial correntino) se luce, por Madrid, comprando en una librería. ¿Los viáticos habrán corrido por cuenta personal o por la del poder del estado?