Recorramos el barrio y la casa del candidato antes que este recorra el interior y los barrios pobres.
Que nos muestren la pobreza y la marginalidad que no pueden contrarrestar, habla más de nuestra propia sumisión o servidumbre voluntaria que del grado de perniciosa perversidad en que cae cierta clase dirigente. Debiera avergonzar el turismo por las zonas carenciadas, incluso más, en nombre de la libertad, como de las buenas costumbre, tendría que estar prohibido que circulen por redes sociales y se repliquen en medios, la pobreza cruenta, a la humanidad depauperada.
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