Lunes 23 de Marzo de 2026

Hoy es Lunes 23 de Marzo de 2026 y son las 06:42 -

  • 20º

31 de marzo de 2019

La otra pobreza; la democrática.

En tiempos de las intensificaciones sanas, de reclamos de igualdad, desde el muladar que siempre ha sido nuestra provincia, podemos jactarnos de tener, una mitad de pobladores pobres y la otra exactamente igual en número que no lo es.

En sentido contrario del que nos podemos imaginar, estas l�neas no hablaran, demag�gicamente, como lo hacen las voces que se alzan, para lamentarse, o para proponer, soluciones imposibles, para el hambre, la miseria y el no comer, o el comer mal o apenas, de la mitad de los pobladores que subsisten en el vecindario.

De ellos ya se habla y bastante, y por m�s que sigan igual, nada m�s lograremos, de continuar con la misma metodolog�a, es decir de hablar de ellos y sobre ellos y no de nosotros, que somos los que comemos, los que no somos pobres y los que seguramente tendremos algo que ver con la pobreza de esa otra mitad de la que no nos cansamos de hablar.

Hablemos de nuestras pobrezas, de nuestras miserias, pero no de las intangibles, de las espirituales, de las abstractas, o de la que anidan en los lugares comunes, de habernos transformado en materialistas, en cosificadores y en aut�matas.

Somos c�mplices, de seguir sosteniendo este sistema pol�tico-electoral, al que perversamente lo nombramos como democr�tico, asumiendo con ello que velamos por valores como la inclusi�n, la participaci�n, la accesibilidad, la transparencia, la aceptaci�n de la disidencia y la b�squeda del consenso, en la diversidad, cuando en verdad, tal como dir�a el analista, siquiera pensamos en lo que estamos afirmando, ni mucho menos, tal manifestaci�n de palabras, podr�a corresponderse con el supuesto deseo de tener una humanidad mejor, o lisa y llanamente, una humanidad.

Como para no ir tan lejos. El calendario electoral se nos viene encima y las elecciones sobran por doquier. La supuesta existencia de la libertad pol�tica, que garantizar�a la libertad general y particular, posibilita la existencia de partidos pol�ticos varios. Estos sin embargo, al final del d�a, o del cierre de alianzas como lo indica el cronograma electoral, confluir�n con otros que no representan m�s que las aspiraciones de un pu�ado de individuos o individualidades. S�, todos sabemos, en una nueva agachada t�cita, en una muestra m�s de nuestra pobreza democr�tica, que los llamados partidos son eufemismos, son hologramas circenses, impostaciones formales, para que los hombres que detentan poder, lo sigan ratificando, en cumplimiento de las formalidades normativas de rigor, esas que nunca resuelven ni resolver�n, ni nuestras pobrezas, ni la de los otros, de los que pasan hambre, a merced de nuestras palabras y de nuestros juegos dialecticos, sem�nticos o democr�ticos.

Ya es demasiado tarde para peticionar sobre cambios, que muy pocos apoyar�an. Los cancerberos m�s intensos de este sistema, son los perros flacos, escaldados, de los poderosos de turno, que ladran por ellos, dado que han sido enajenados de su posibilidad de ser, y s�lo les resta el defender la sombra de sus amos, en los que han sido transformados. Estos seres amputados en su posibilidad, son los que a expensas de la expectativa que nunca llegar�, se encargan de violentar, perseguir y consolidar la pobreza democr�tica en la que estamos habitando gustosamente.

Son los que no compartir�n este texto, los que no le dar�n el lugar en el medio que ocupan, gracias a sus patrones, los que se creen poder burlar a los que se animan a ser libres y no vivir encadenados en el patio trasero de qui�nes los tratan como si fuesen un can. ��

En jaur�a andar�n detr�s, en busca del hueso, que se podr� llamar concejal�a,� diputaci�n o conchabo menos o m�s, en lo mejor de los casos, alimento balanceado, que los cerebros totalitarios, les hacen creer que es ni m�s ni menos que disciplina, autoridad, orden necesario para que no reine un caos desolador o el jubileo ingobernable de un reino de librepensadores.

Cada d�a que pasa, merced a este sistema depauperado, los amos-todopoderosos, terminaran siendo mordidos, y m�s luego comidos, por esos perros a los que vienen alimentando desde cachorritos. As� sean sus hijos, hermanos, cu�ados, amigos o compa�eros, correligionarios o camaradas de la actividad que fuese, el haber estado privados de la posibilidad de pensar y de razonar, solo permitir� que se sobreponga el instinto.

S� los due�os de los partidos, los hombres al mando del poder, no logran razonar o ver, que cada vez es m�s imprescindible, para la subsistencia del propio sistema que los tiene como privilegiados, que ingresen en el juego democr�tico, en la timba electoral, personas y personalidades que piensen desde otras perspectivas y categor�as a la pol�tica, entonces el mando y la autoridad podr� seguir respondiendo a la l�gica de la pol�tica, del entendimiento y de lo democr�tico.

Caso contrario, y tal como los n�meros y las proyecciones indican, se terminar� de disolver el tejido endeble de lo social, del representante y el representado, el perro dejar� de responder al amo y obedecer� a su hambre y a su sed, al no tener par�metros, no dudar� en morder a la propia mano que le estuvo dando de comer.

Es tiempo, de que el amo, comprenda que para seguir siendo tal, debe apostar m�s all� del perro al que somete con la cadena y el hueso, por su propia supervivencia y hasta por la de este mismo.

Por Francisco Tom�s Gonz�lez Caba�as.

COMPARTIR:

Comentarios

Tu comentario se publica directamente al enviarlo.

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.